Cristo vive

El Papa da un voto de confianza a los jóvenes en la Exhortación Postsinodal “Jesús Vive”

Esta mañana, martes 2 de abril, se ha hecho pública la Exhortación Apostólica tras el sínodo dedicado a los jóvenes, el discernimiento y la vocación, celebrado en octubre del año pasado. El Papa explica en el tercer párrafo que su objetivo es recordar “algunas convicciones de nuestra fe” y alentar “a crecer en la santidad y en el compromiso con la propia vocación”. Y esto Francisco lo hace desde un estilo muy directo en ciertos pasajes y la convicción de que “la juventud es un tiempo bendito para el joven y una bendición para la Iglesia y el mundo” (CV135). El título da sentido a todo el contenido: “Cristo vive”. “Y Él es la más hermosa juventud de este mundo” (CV1).

Puedes leer la Exhortación completa aquí.

La Exhortación está organizada en nueve capítulos. Tras analizar la juventud desde la Palabra de Dios, Cristo mismo y los santos (presenta como modelo la Virgen María, y a continuación lista a 12 jóvenes santos o en proceso de beatificación), Francisco describe la situación de los jóvenes en la actualidad. Recogiendo el análisis de los padres sinodales, señala tres ámbitos importantes: el ambiente digital, las migraciones y los abusos tanto de poder como económico, de conciencia o sexual. “Este momento oscuro, con la valiosa ayuda de los jóvenes, puede ser realmente una oportunidad para una reforma de carácter histórico, para abrirse a un nuevo Pentecostés y empezar una etapa de purificación y de cambio que otorgue a la Iglesia una renovada juventud”, afirma el Pontífice (CV102).

El Papa dedica el capítulo cuarto a un anuncio kerigmático, y a continuación describe los caminos de una juventud “iluminada y transformada por el gran anuncio del Evangelio”: son jóvenes que sueñan sin miedo a equivocarse, que tiene ganas de vivir y experimentar, que cultivan la amistad con Cristo – “Por más que vivas y experimentes no llegarás al fondo de la juventud, no conocerás la verdadera plenitud de ser joven, si no encuentras cada día al gran amigo, si no vives en amistad con Jesús” (CV 150)-, que crecen y maduran, que se abren a la fraternidad, que se comprometen asumiendo responsabilidades y que se aceptan ser misioneros.

Un deseo final

Francisco no olvida recordar que los jóvenes necesitan mantener la relación con los mayores, y da dos pautas esenciales para la pastoral juvenil: la búsqueda de los propios jóvenes y el crecimiento integral. El capítulo octavo está dedicado a la vocación, y concluye con una temática muy jesuítica: el discernimiento. En el último párrafo, el 299, el Papa declara un deseo: “Queridos jóvenes, seré feliz viéndolos correr más rápido que los lentos y temerosos. Corran «atraídos por ese Rostro tan amado, que adoramos en la Sagrada Eucaristía y reconocemos en la carne del hermano sufriente. El Espíritu Santo los empuje en esta carrera hacia adelante. La Iglesia necesita su entusiasmo, sus intuiciones, su fe. ¡Nos hacen falta! Y cuando lleguen donde nosotros todavía no hemos llegado, tengan paciencia para esperarnos»”.

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