Solemnidad de San Juan, el nacimiento del Precursor al inicio del verano

Con el solsticio de verano, producido el sábado pasado a las 23:44h, comenzaba el verano. A partir de este momento, las horas de luz durante el día comenzarán a menguar hasta el solsticio de invierno, en diciembre, que será cuando la noche será más larga. Durante estos seis meses resuena la afirmación de Juan el Bautista a sus discípulos cuando le advierten que Jesús está bautizando como él en la otra orilla del Jordán: “Él tiene que crecer, y yo tengo que menguar” (Jn 3,30). La sabia pedagogía de la Iglesia ha hecho ritmar con el ciclo de las estaciones estos dos nacimientos: el de Juan, el Precursor, el 24 de junio , y el de Cristo, “el Sol que nace de lo alto” que viene a visitarnos para iluminar a los que viven en sombras de muerte (Lc 1,78), el 25 de diciembre.

La liturgia ha aprovechado fechas en las que las culturas paganas tenían sus propios ritos para evangelizarlas. Por eso lo que los cristianos celebran el 24 de junio no es el sol ni su pervivencia a través del fuego de las hogueras. En esta solemnidad, por tanto día de precepto, se conmemora la natividad de San Juan Bautista, Precursor del Señor, que, estando aún en el seno materno, al quedar lleno del Espíritu Santo exultó de gozo por la próxima llegada de la salvación del género humano.

Su nacimiento profetizó la Natividad de Cristo el Señor, y su existencia brilló con tal esplendor de gracia que el mismo Jesucristo dijo no haber entre los nacidos de mujer nadie tan grande como Juan el Bautista.

El evangelio de este día narra el momento de la circuncisión del hijo de Isabel y Zacarías. El niño no recibió el nombre de su padre, según lo que era costumbre, sino el de Juan, que significa “fiel a Dios”. Con ello se significó la especial vocación de ser profeta del Altísimo, porque fue delante del Señor a preparar sus caminos, anunciando a su pueblo la salvación.

Sant Joan de Penyagolosa, un referente en la Diócesis

Esta solemnidad, que es el único nacimiento que se celebra en el calendario católico a parte del de Jesucristo y el de la Virgen María, es un fecha señalada en Sant Joan de Penyagolosa, junto con el martirio del Precursor de Cristo. Este santuario del término municipal de Vistabella suele recibir estas semanas numerosas romerías y peregrinaciones. La de Culla, por ejemplo, se celebra desde el siglo XIV. Els Peregrins de les Useres, tienen el santuario como término de su recorrido físico y espiritual. Este año, sin embargo, las romerías se han tenido que suspender.

Los primeros vestigios del santuario corresponden a la época gótica. En sus orígenes están los monjes que acompañaron las tropas del Rey Jaime I en la conquista de Valencia, según dan por bueno los historiadores. La gran afluencia de peregrinos obligó a ampliar las instalaciones en la segunda mitad del siglo XVI, y en el XVIII se amplió la iglesia y se dio la característica forma de ‘U’ que se puede ver hoy en día. La imagen del santo patrón es una talla románica de madera policromada.

En febrero se mantuvieron diversas reuniones entre el Obispado, propietario del conjunto, la Diputación y la Consellería de Cultua con el objetivo de dar la mejor salida a la situación en la que se encuentra actualmente el santuario de Sant Joan de Penyagolosa. Fruto de estos encuentros también se acordó la creación de una comisión de seguimiento, de la que forma parte el Obispado, la Conselleria de Cultura, la Conselleria de Medio Ambiente, la Diputación de Castellón, el ayuntamiento de Vistabella, y la cátedra Camins del Penyagolosa de la UJI.

 

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