La devoción a San Pedro mantiene vivo el recuerdo de Campos, la población sumergida por el embalse de Arenoso

En 1977 los últimos habitantes de Campos de Arenoso dejaban sus casas, sus recuerdos, sus vidas. Cuando en 1980 se concluyó el embalse de Arenoso, en la cuenca del Júcar, las aguas sumergieron el pueblo. La iglesia parroquial de San Miguel quedó enmudecida, pero 40 años después la fe sobrevive. Cada año se revive la devoción a los que fueron sus patronos: San Miguel, la Virgen del Rosario y San Pedro. Este sábado los oriundos de Campos volverán a celebrar al Apóstol Pescador con Misa y procesión a las 19h.

Las imágenes se conservan en la parroquia de San Bernardo Abad de Cirat. El párroco, Alberto Sanahuja, las ha puesto en valor uniendo a los tres patronos en una capilla lateral del templo. Desde hace cuatro años ha recuperado las celebraciones: en julio San Pedro, y en octubre San Miguel y la Virgen del Rosario.

Los vecinos de Campos – 177 según el censo de 1970 – se trasladaron a poblaciones cercanas, como Tormo, el propio Cirat, o Arañuel, con el que había mucha complicidad por compartir patrón. Alberto Sanahuja reconoce que hay una parte de pena. Al mismo tiempo está satisfecho de que el pueblo “siga en el recuerdo, sobre todo en su manifestación religiosa del día de su patrón”.

La campana sigue repicando en la Catedral

Los últimos párrocos fueron Pedro Saborit, que en 1971 fue destinado a Almazora, Miguel Llopis, actualmente jubilado en Beniganim (Valencia), y Vicente Manzanares, que ya falleció y que fue el encargado de cerrar el templo. La iglesia, como el resto del pueblo, fue dinamitada. Además de algunas imágenes, se pudieron conservar objetos religiosos y de culto, como la campana, del S. XVII, que sigue repicando en el campanario de la Catedral de Segorbe.

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