El Obispo de San José del Amazonas agradece a Mons. López Llorente la colaboración misionera y presenta sus necesidades

Del 6 al 27 de octubre Roma acogerá a 114 obispos del Amazonas para un sínodo convocado bajo el título de “Nuevos caminos para la Iglesia y para la ecología integral”. Uno de los participantes es el claretiano español mons. José Javier Travieso, obispo del vicariato de San José del Amazonas, en Perú, que esta mañana, miércoles 25, se ha entrevistado con mons. Casimiro López Llorente. El encuentro entre los dos prelados ha sido un intercambio fraterno promovido por Consuelo Burguete, de la parroquia del Santo Ángel de La Vall d’Uixó y que recientemente, a sus 75 años, ha hecho una experiencia misionera en un internado de religiosas a orillas del río Napo. Mons. Travieso ha agradecido el trabajo de Consuelo Burguete y ha presentado las necesidades del vicariato.

Mons. José Javier Travieso ha explicado que desde las iglesias del Amazonas se ve este sínodo como “algo muy importante y necesario, al que se quiere ir con muchas voces”. De hecho, hace dos años que estas diócesis y comunidades eclesiales ya trabajan en la reflexión, y el obispo de San José recuerda cómo se han recogido aportaciones muy diversas: “Una vez vinieron a una asamblea dos apus, con sus distintivos característicos de personas con una reconocida autoridad en sus comunidades. Hicieron su aportación, y se ha recogido”.

14 sacerdotes para 800 comunidades

Mons. Travieso en una de las comunidades misioneras del vicariato

Según el prelado, lo que está en juego es “la vida y al misión de la Iglesia en este lugar, que pide tanto un compromiso por una ecología integral como la búsqueda de nuevos caminos para llevar la buena noticia a esta población”. El reto es grande, ya que el vicariato de San José, por ejemplo, tiene una población equivalente a la de la ciudad de Castellón -155.000 personas- en una extensión como un tercio de España – 155.000 km2. Cuentan con 16 puestos de misión, de las que solo unos pocos son parroquias erigidas, y 800 pequeñas comunidades misioneras a las que solo se accede por río.

Para ello, el obispo Travieso cuenta con solo 14 sacerdotes y tres congregaciones religiosas. Pueden pasar meses sin que se celebre la eucaristía. Por suerte, las comunidades están atendidas por catequistas y misioneros seglares, algunos de los cuales realizan este servicio desde hace 30 años. Sin embargo, la necesidad  de presbíteros no deja de ser una urgente necesidad para aportar toda la riqueza de la Iglesia. “Nuestras necesidades se resumen en dos palabras: personas y medios”. Una invitación fuerte a las puertas del Mes Misionero extraordinario.

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