Carta `Samaritanus bonus´ de la Congregación para la Doctrina de la Fe sobre el cuidado de las personas en las fases críticas y terminales de la vida

«El Buen Samaritano que deja su camino para socorrer al hombre enfermo»

 

El Vaticano acaba de presentar, en una conferencia, la Carta ‘Samaritanus Bonus’ sobre el cuidado de las personas en las fases críticas y terminales de la vida. Elaborada por la Congregación para la Doctrina de la Fe y aprobada por el Papa Francisco el pasado 25 de junio.

En ella, la Iglesia ve con esperanza la investigación científica y tecnológica, «el extraordinario y progresivo desarrollo de las tecnologías biomédicas ha acrecentado de manera exponencial las capacidades clínicas de la medicina en el diagnóstico, en la terapia y en el cuidado de los pacientes».

Pero por otra parte ve con lógica preocupación que haya «países donde se están aprobando leyes que legitiman formas de suicidio asistido y de eutanasia voluntaria de los enfermos más vulnerables».

Ante este problema, el documento intenta «iluminar a los pastores y a los fieles en sus preocupaciones y en sus dudas acerca de la atención médica, espiritual y pastoral debida a los enfermos en las fases críticas y terminales de la vida», para lo que se centra en la parábola del Buen Samaritano.

En el texto podemos leer que el cuidado de la vida, en relación a la responsabilidad de los médicos y enfermeros, «no puede reducirse a la capacidad de curar al enfermo (…), también cuando la curación es imposible o improbable». Debe haber un acompañamiento «psicológico y espiritual, es un deber ineludible, porque lo contrario constituiría un abandono inhumano del enfermo».

La enseñanza del Magisterio

La Congregación para la Doctrina de la Fe recuerda la enseñanza del Magisterio sobre:

  • La prohibición de la eutanasia y el suicidio asistido.
  • La obligación moral de evitar el ensañamiento terapéutico.
  • Los cuidados básicos: el deber de alimentación e hidratación.
  • La necesidad de desarrollar los cuidados paliativos.
  • El papel central de la familia y los hospices.
  • El acompañamiento y el cuidado en la edad prenatal y pediátrica: garantizar la calidad y el bienestar del niño y su familia.
  • Terapias analgésicas y supresión de la conciencia: es lícita la sedación como parte de los cuidados.
  • El estado vegetativo y el estado de mínima consciencia: el paciente tiene derecho a la alimentación e hidratación.
  • La objeción de conciencia por parte de los agentes sanitarios y de las instituciones sanitarias católicas: no existe el derecho al suicidio ni la eutanasia.
  • El acompañamiento pastoral y el apoyo de los sacramentos forma parte de la ruta definida por los cuidados paliativos.
  • El discernimiento pastoral hacia quien pide la eutanasia o el suicidio asistido: no hay sacramentos si no hay arrepentimiento.
  • La reforma del sistema educativo y la formación de los agentes sanitarios para poner en el centro la vida.

Puedes leer la carta completa AQUÍ

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