Imagen Cartas 320x200

La familia cristiana, “iglesia doméstica”

 

Queridos diocesanos:

El domingo después de la Navidad celebramos la Fiesta de la Sagrada Familia y, por esta razón, también la Jornada de la familia. En efecto: fue en el seno de una familia, la Familia de Nazaret, formada por José, María y Jesús, donde fue acogido con gozo, donde nació pobre y humilde, donde creció y se educó Jesús, el Hijo de Dios, hecho hombre, obediente a Dios, y a María y José.

La Sagrada Familia es un hogar en que cada uno de sus integrantes vive el designio amoroso de Dios para con cada uno de ellos: José vive la llamada de Dios a ser esposo y padre; María, la de esposa y madre; y Jesús, Hijo de Dios, su llamada y misión de enviado para salvar a los hombres. En este hogar es donde Jesús pudo educarse y formarse para la misión recibida de Dios. La Sagrada Familia es una escuela de amor y de acogida recíprocos, de diálogo y de comprensión mutua; la sagrada Familia es una escuela de oración y apertura a Dios, el fundamento de su vida cotidiana.

Leer más

Imagen Cartas 320x200

En Navidad, nace Dios

Queridos diocesanos

Navidad está a las puertas. Aunque no faltan los intentos de silenciar o cambiar su verdadero sentido y ante el riesgo de que los mismos cristianos lo olviden, en Navidad resuenan con fuerza las palabras del Ángel a los pastores: “Os anuncio una gran alegría… hoy os ha nacido, en la ciudad de David, un Salvador, el Mesías, el Señor” (Lc 2,10-11). Esta frase muestra el significado y el contenido propio de la fiesta de la Navidad y el motivo de la alegría navideña de los cristianos, una alegría que se ofrece a todos los hombres y mujeres de buena voluntad.

Jesús nace en una familia pobre, pero rica en amor. Nace en un establo, porque para Él no hay lugar en la posada. Es acostado en un pesebre, porque no tiene una cuna. Llega al mundo ignorado por muchos, pero es acogido por los humildes pastores.

Leer más

Imagen Cartas 320x200

La alegría del Adviento

Queridos diocesanos

Cercana ya la Navidad, el tercer domingo de Adviento nos llama a redescubrir  la alegría. En la liturgia resuenan las palabras del apóstol san Pablo: “Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito, estad alegres” (Flp 4, 4). Ante esta invitación, nos podríamos preguntar: ¿Podemos alegrarnos? ¿Y por qué hay que alegrarse? San Pablo mismo nos da la respuesta: porque ‘el Señor está cerca’ (Flp 4, 5). En pocos días celebraremos la Navidad, la fiesta de la venida de Dios, que se ha hecho niño y nuestro hermano para estar con nosotros y para compartir nuestra condición humana. Podemos y debemos alegrarnos por esta venida y cercanía de Dios, por esta presencia suya entre nosotros; deberíamos entender cada vez más lo que significa que realmente Dios esté cerca de nosotros y en nuestro mundo, y dejarnos llenar de la bondad de Dios y de la alegría que suscita que Cristo esté y camine con nosotros.

Leer más

Imagen Cartas 320x200

Es Adviento, el Señor viene

Queridos diocesanos:

Estamos celebrando el tiempo litúrgico de Adviento. Este tiempo de espera y de esperanza mira al pasado, al presente y al futuro. El Adviento mira, en primer lugar, al pasado: El Señor Jesús, el Mesías anunciado por los profetas y esperado por el pueblo de Israel, ya ha venido en la debilidad de nuestra carne; el Adviento nos prepara para celebrar con gozo la Navidad, la primera venida y la entrada en nuestra historia del Hijo de Dios en Belén; es su “primera” venida. El Adviento mira también al futuro, hacia la ‘segunda’ venida de Jesucristo en gloria y majestad al final de los tiempos en que llevará a total cumplimiento su obra de salvación y reconciliación de toda la creación. No olvidemos tampoco el decisivo encuentro personal con el Señor en la hora de nuestra muerte, en que cada uno será examinado y juzgado del amor o de la falta de amor hacia El y, en Él, hacia el hermano pobre y necesitado.

Leer más

Imagen Cartas 320x200

El domingo, centro del Año Litúrgico

 

Queridos Diocesanos:

Este domingo comenzamos el tiempo del Adviento y, a la vez, el Año Litúrgico a lo largo del cual iremos celebrando el Misterio de Cristo, desde su encarnación, natividad, pasión, muerte y resurrección hasta su retorno glorioso. En días determinados, veneraremos con especial devoción a la Virgen María, la Madre de Dios y Madre nuestra, y recordaremos a los santos, que vivieron para Cristo y con Él han sido glorificados.

Como nos recuerda el Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, “el centro del tiempo litúrgico es el domingo, fundamento y núcleo de todo el año litúrgico, que tiene su culminación en la Pascua anual, fiesta de las fiestas” (n. 241). Conviene recordar que para este curso pastoral nos hemos propuesto potenciar la celebración del domingo como día del Señor, día de la Eucaristía y día de la comunidad parroquial.

Leer más

Imagen Cartas 320x200

Cristo, Rey desde la Cruz

Queridos diocesanos:

En este último domingo del año litúrgico celebramos la fiesta de Jesucristo, Rey del Universo. Jesús mismo se declara Rey ante Pilatos en el interrogatorio a que le sometió cuando se lo entregaron con la acusación de que había usurpado el título de ‘rey de los Judíos’. “Tu lo dices, yo soy rey”. “Pero mi reino no es de este mundo”, añade. En efecto, el reino de Jesús nada tiene que ver con los reinos de este mundo. No busca poder ni pretende imponer su autoridad por la fuerza; no se apoya en ejércitos tradicionales o mediáticos, ni compra voluntades. Jesús no vino a dominar sobre pueblos ni territorios, sino a servir y entregar su vida para liberar a los hombres de la esclavitud del pecado y de la muerte, para reconciliarlos con Dios, consigo mismos, con los demás y con la creación entera.

Leer más

Imagen Cartas 320x200

Escuchar y responder al grito de los pobres

            Queridos diocesanos:

Este domingo, 18 de noviembre, celebramos la II Jornada Mundial de los pobres, que fue instituida por el papa Francisco al finalizar el Jubileo de la Misericordia, como un fruto granado del mismo. En palabras del mismo Papa, “esta Jornada tiene como objetivo, en primer lugar, estimular a los creyentes para que reaccionen ante la cultura del descarte y del derroche, haciendo suya la cultura del encuentro”.

La Jornada de este año lleva por título “Este pobre gritó y el Señor lo escuchó”; son palabras del Salmo 34, 7.

Leer más

Imagen Cartas 320x200

Un tiempo de gracia

Queridos diocesanos:

Hace un par de semanas celebramos una Jornada sacerdotal de retiro y oración, con una numerosa participación de sacerdotes. Comenzábamos así con gozo y esperanza un proceso de oración, de estudio y de reflexión personal y comunitaria sobre la situación del clero de nuestra Diócesis, en el que iremos abordando progresivamente los distintos aspectos de la vida y el ministerio pastoral de los sacerdotes.

El Papa Francisco nos llama con insistencia a una “conversión pastoral” para afrontar los retos que nos plantean la misión evangelizadora de la Iglesia y el ejercicio del ministerio sacerdotal en el momento presente. Para ello, afirma el Papa Francisco, son necesarios “evangelizadores con Espíritu”, es decir, “evangelizadores que se abren sin temor a la acción del Espíritu Santo”, porque “Jesús quiere evangelizadores que anuncien la Buena Noticia no sólo con palabras sino sobre todo por una vida que se ha transfigurado en la presencia de Dios” (cfr. EG 259). Así pues, la conversión pastoral de nuestra Iglesia, de todos los evangelizadores y, en especial, de los sacerdotes y pastores supone siempre una apertura de corazón a la acción del Espíritu Santo, basada en un encuentro personal con el Señor en la oración y en una sincera reflexión personal hecha con toda humildad sobre la situación en que cada uno de los sacerdotes nos encontramos humana, espiritual y pastoralmente.  Supuesta esta ineludible apertura personal de corazón al Señor y a su gracia en la oración, son precisos y serán de gran ayuda una reflexión y un estudio a nivel de presbiterio sobre la vida y el ministerio de los sacerdotes de nuestra diócesis.

Leer más

Imagen Cartas 320x200

¡Ama a tu Iglesia Diocesana!

Queridos diocesanos:

Un año más celebramos el Día de la Iglesia diocesana; este vez será el próximo domingo, día 11 de noviembre. Esta Jornada nos invita a los católicos a descubrir o redescubrir a nuestra Iglesia diocesana, a conocerla más y mejor para sentirnos sus hijos y amarla de verdad.

Nuestra Iglesia diocesana o diócesis de Segorbe-Castellón no es un territorio ni una estructura administrativa. Nuestra diócesis es una porción del Pueblo de Dios, la Iglesia universal, extendida por todo el mundo. En nuestra Iglesia se realiza, se hace presente y actúa la Iglesia de Jesús. La formamos todos los fieles católicos que vivimos en las 146 comunidades parroquiales que la integran, distribuidas a lo largo y ancho de dos tercios de la parte sur de la provincia de Castellón. La guía y ‘pastorea’ el Obispo, en nombre de Jesús, el Buen Pastor, con la cooperación de los sacerdotes.  Todos juntos formamos esa gran familia de las hijas e hijos de Dios, que peregrina en Segorbe-Castellón.  A todos corresponde participar responsablemente en su vida y misión.

Leer más

Imagen Cartas 320x200

Noviembre: mes de todos los santos y difuntos

Queridos diocesanos

En la fiesta de Todos los Santos, el día 1 de noviembre, recordamos a esa muchedumbre innumerable de hombres y mujeres de todo tiempo y nación, edad, estado y condición –laicos, matrimonios, religiosos y consagrados a Dios y pastores- que han alcanzado la santidad como regalo y gracia de Dios. Ellos acogieron con humildad y generosidad el amor y la vida de Dios en su vida terrena. De la mayoría no conocemos su nombre, porque no han sido canonizados por la Iglesia, es decir, no han sido reconocidos como santos ni propuestos a todos los fieles como ejemplos de santidad y vida cristiana. Pero por la fe sabemos que gozan ya para siempre del amor y la gloria de Dios. A todos los une haber encarnado en su existencia terrenal las bienaventuranzas con la ayuda y el impulso del Espíritu Santo. Todos ellos viven ya con Dios, gozando de Él e intercediendo por nosotros. Ellos son para nosotros referentes de vida cristiana y ejemplo de santidad; a ellos nos encomendamos continuamente en nuestro camino hacia el cielo, nuestra verdadera meta. Hemos sido creados para el cielo, es decir para estar con Dios gozando de su amor para siempre, sin posibilidad de perderlo nunca jamás. El cielo es la situación en que amaremos con todo nuestro ser a Dios y a los hermanos. Leer más