La Hoja del 23 de julio

En La Hoja del 23 de julio:

  • Miles de gestos concretos de la espiritualidad conyugal.
  • Gratitud a nuestros abuelos, por Mons. Casimiro López Llorente.
  • Mater Dei, abierto por vacaciones.
  • Entrevista con el P. Michel Martin-Prével cdb, director de los retiros para matrimonios en crisis Tobías y Sara.
  • Y además: Coronación de la Virgen de Gracia de Altura, Misión sin alforjas, San Cristóbal camino de Santiago, Asamblea General de la Acción Católica.

Puedes leerla en cuando quieras aquí.

La Hoja del 16 de julio. Especial Vacaciones

Si tus vacaciones ya están cerca, visita La Hoja del 16 de julio:

  • Vacaciones para servir
  • Vacaciones, oración y caridad, por mons. López Llorente
  • Efectos del Entrenamiento Alpha
  • Bendición e inauguración de los locales de Stella Maris
  • Formación de catequistas en Segorbe
  • El mensaje cristiano en la UJI
  • Taller de costura misionero en Nules
  • En memoria de Navarro Valls
  • Entrevista con Martina Dal Sacco, de la Comunidad Abraham

Puedes leerlo aquí.

La Hoja del 9 de julio

En la Hoja del 9 de julio tratamos la maternidad subrogada en:

  • el reportaje: Bricolajes de la concepción
  • la carta del Obispo: Vientres de alquiler
  • y con la entrevista a D. Miguel Ramón, bioquímico y sacerdote.
  • Y además: álbum de foto de la peregrinación diocesana a Lourdes, consulta del sínodo de los jóvenes, fiesta de San Pedro de Grao y procesiones marítimas en la Diócesis.

Puedes leerlo todo aquí.

 

Responsabilidad y prudencia en el tráfico

Queridos diocesanos:

Cada primer domingo de julio y cercana la fiesta de San Cristóbal celebramos la Jornada de Responsabilidad en el tráfico. Es una invitación a reflexionar sobre el significado y la importancia de la conducción, así como sobre la urgente necesidad de esmerar nuestra prudencia y responsabilidad en el tráfico. No podemos ignorar que nuestras imprudencias pueden causar desgracias a otras personas. A este respecto, el Concilio Vaticano II, en la Constitución Apostólica Gaudium et Spes, dice: “Algunos subestiman ciertas normas de la vida social, por ejemplo, las referentes a las normas de vialidad, sin preocuparse de que su descuido pone en peligro la vida propia y la vida del prójimo”.

Circular en automóvil, motocicleta o bicicleta, o transitar a pie por la carretera o la calle, es un derecho legítimo, y, la mayoría de las veces, una necesidad. El vehículo es un instrumento de trabajo para muchos y de esparcimiento para otros. En estos días de verano, millones de personas se desplazan de un lugar a otro para iniciar sus vacaciones o regresar de ellas; no olvidemos tampoco a los millones que diariamente lo hacen por motivos laborales y sociales. La conducción se ha convertido en un hecho habitual en nuestra vida cotidiana. Los desplazamientos de un lugar a otro tan frecuentes y tan propios de la vida moderna son expresión de la vida como viaje y como camino.. Cuando nos ponemos en camino, tenemos la esperanza de llegar felizmente a nuestro destino. Pero esto, por desgracia, no siempre sucede así.

Viajar en automóvil, en moto o en bicicleta, o desplazarse a pie es una acción humana. Pero esa acción, buena en sí y que persigue también un fin bueno, se ve afectada para mal, si no se respetan las normas de la circulación y de la convivencia; no hacerlo pone en juego las vidas y los bienes de otras personas, incluidos los propios. Y de todos ellos, evidentemente, es responsable el hombre.

El factor humano lo abarca todo. La vialidad supone la existencia de tres importantes elementos: el hombre, el vehículo y la vía sea la carretera o la calle. Sin embargo, el ámbito humano lo abarca todo, ya que el estado de las carreteras, las condiciones mecánicas del vehículo y el cumplimiento de las normas de circulación dependen de la actuación humana. En este sentido, la atención debe centrarse, sobre todo, en educar la conciencia cívica y moral de quienes circulan o transitan. Es cierto que el número total de accidentes y de víctimas mortales ha descendido notablemente. Con todo, es preciso redoblar los esfuerzos, por parte de cada uno y desde todas las instancias públicas y privadas, para seguir reduciendo dichas cifras hasta donde sea posible. Salvar una sola vida humana bien merece la pena.

Conducir quiere decir ‘convivir’. Esto pide de todos los implicados hacer que la carretera y la calle sea más humana. Conducir un vehículo o transitar por la calle es, en el fondo, una manera de relacionarse, de acercarse y de integrarse en una comunidad de personas. Esto supone, sobre todo en el conductor, ser dueño de sí mismo, prudencia, responsabilidad, espíritu de servicio, conocimiento y observancia de las normas del código de circulación y disponibilidad para prestar una ayuda desinteresada a los que la necesitan, dando ejemplo de caridad. Conducir quiere decir también controlarse y dominarse, no dejarse llevar por los impulsos.

La actitud al volante debería ser de atención y prudencia. La mayor parte de los accidentes son provocados precisamente por la falta de atención y por imprudencia. Por eso la prudencia es una de las virtudes más necesarias e importantes en relación con la circulación. Esta virtud exige un margen adecuado de precauciones para afrontar los imprevistos que se pueden presentar en cualquier ocasión. Desde luego, no se comporta según la prudencia el que se distrae al volante con el móvil, el que conduce a una velocidad excesiva, el que descuida el mantenimiento de vehículo, el que conduce bajo los efectos del alcohol o de las drogas. Redoblemos nuestros esfuerzos y nuestro sentido de responsabilidad y de prudencia como conductores y también como peatones.

Con mi afecto y bendición,

+ Casimiro López Llorente

Obispo de Segorbe-Castellón

LX Peregrinación Diocesana a Lourdes

El milagro permanente de la caridad

 

El pasado viernes, 23 de junio, nueve autobuses salieron desde la UJI, a las 8h de la mañana, en peregrinaje. Una parte de esta Diócesis, concretamente 408 personas, junto con el Obispo, Mons. Casimiro López, se encuentran ahora mismo en el santuario de Lourdes. De las 408, 70 son enfermos, 261 han acudido para servirlos, y el resto son peregrinos corrientes, pero igualmente amantes de la Virgen de Lourdes. Y además 12 sacerdotes. Se trata de un encuentro organizado cada año – este cumple su sexagésimo aniversario – por la Hospitalidad de Nuestra Señora de Lourdes, una asociación dentro de la Diócesis de Segorbe-Castellón formada por personas que se ofrecen voluntarias para servir, tanto a sanos como enfermos, que peregrinan a este santuario.

Todo comenzó el 11 de febrero de 1858, Bernardette Soubirous, su hermana y su amiga acudieron a la pradera a recoger leña. “Oí un ruido como una ráfaga de viento, pero los árboles no se movían. Levanté la cabeza, mirando a la gruta, y vi a una joven vestida de blanco”, testimonió Bernardette. Esta joven se apareció 18 veces a la niña, entre el 11 de febrero y el 16 de julio de 1858, y sólo ella podía verla. En la novena aparición de esta joven, el 28 de febrero de 1858, ésta le pide a Bernadette que escarbe en la tierra, de donde brota agua fangosa, que más tarde sería la fuente de la gruta de Massabielle de Lourdes. Este agua, superficialmente ordinaria, es ahora para los cristianos un agua extraordinaria: como gotas de esperanza y paz.

 

“El milagro más grande es la conversión de las personas”, testimonia Pascual Aznar, presidente diocesano de la Hospitalidad de Lourdes. Pascual explica que hay muchos milagros materiales, alrededor de 170 aprobados por la Iglesia, ya que en Lourdes hay un comité formado por médicos y expertos, también religiosas y religiosas, ateas, no creyentes… Y que “cuando ellos aprueban un milagro, es porque se ha investigado profundamente y es real”, asegura Pascual Aznar.

El tema pastoral de este año es “El Señor hizo en mí maravillas. El Magníficat de la esperanza”, expuesto por el rector del Santuario de Lourdes, el padre Cabes, extraído del Magníficat 2017. Hace referencia a las palabras del Papa Benedicto XVI, cuando dijo que el Magníficat no es el canto de aquellos a los que sonríe la fortuna, “es el agradecimiento de aquellos que conocen los dramas de la vida y ponen su confianza en la obra redentora de Dios”.

El Papa Francisco también ha dicho, en relación al magníficat, que es “el canto de la esperanza, el cántico del pueblo de Dios en marcha a lo largo de la historia (…) particularmente intenso allí donde el cuerpo de Cristo sufre hoy su pasión. Donde está la cruz, para nosotros los cristianos siempre habrá la esperanza”.

Cada año, Lourdes acoge a más de 5 millones de visitantes: cristianos, peregrinos, turistas. Lourdes no es una ciudad como otra cualquiera: es la capital de la oración. Las multitudes de todo el mundo acuden y conforman así la Iglesia visible.

Cada año, a Lourdes acuden alrededor de 70.000 enfermos, acogidos en nueve centros adaptados, y mientras la sociedad actual esconde lo débil y despreciable del ser humano, Lourdes muestra la belleza de los enfermos, el amor de los desheredados.

 

La Hoja del 25 de junio

En La Hoja del 25 de junio:

Puedes leerlo aquí.

“Alpha es una puerta de entrada”

José Alberto “Tote” Barrera, Director de Alpha España

 

El 7 y 8 de julio se organizará en Castellón una sesión de “entrenamiento Alpha”. Se trata de un encuentro para impulsar en la Diócesis esta metodología de Nueva Evangelización que está extendida por todo el mundo con frutos de renovación de comunidades parroquiales. Su director en España explica qué es y dónde está su secreto.

¿Qué es Alpha?

Alpha es una experiencia de primer anuncio que consiste en 10 semanas a lo largo de las cuales vamos a dar 15 charlas con un fin de semana en medio. Está hecha y diseñada para gente que no cree, agnósticos, incluso para el que cree pero que no ha tenido un encuentro personal con Jesucristo. Alpha es simplemente alpha (la primera letra del abecedario griego), un primer paso, una puerta de entrada que da la oportunidad de tener la experiencia de fe por medio del Espíritu Santo. Leer más

“Las familias necesitan que entres en su casa a hablar con ellas”

ENTREVISTA – Carmen María Folch, voluntaria de la Asociación Joventut Antoniana de Vila-real

 

El pasado 9 de junio, la Diócesis de Segorbe-Castellón comenzó una semana dedicada a la Caridad. Joventut Antoniana es una asociación formada por alrededor de setenta voluntarios jóvenes que forma parte de la Pastoral Caritativa-Social que la organiza. Divididos en sectores, los voluntarios acuden casa por casa repartiendo comida y acompañando a las personas sin recursos. Carmen Folch es una de las voluntarias que, además, estuvo el pasado domingo en la residencia Santa María Rosa Molas (Almazora) visitando a los ancianos (foto).

Define ‘Caridad’.

La caridad es una virtud que encontramos en los voluntarios que dan su vida por los demás sin pedir nada a cambio, es dar el auxilio a los que nos necesitan en momentos de dificultad. Leer más