Imagen Cartas 320x200

¿Y después de la primera comunión?

Queridos diocesanos:

En la mayoría de las parroquias se acaban de celebrar las primeras comuniones. Nuestro corazón se enternece y alegra cada vez que vemos a los niños y niñas acercarse a recibir por primera vez a Jesús en la Eucaristía con alegría y entusiasmo. Para la mayoría de ellos, el día de su primera Comunión ha sido largamente esperado. A muchos los veremos también participar, alegres y contentos, en la procesión del Corpus arrojando pétalos de flores al paso de la Custodia. Uno desearía que esa alegría no se limitara a ese día, sino que en nuestros niños y niñas permaneciera el deseo y la posibilidad de recibir el Cuerpo de Jesús con frecuencia.

Leer más

Imagen Cartas 320x200

Corpus Christi: “Dadles vosotros de comer”

Queridos diocesanos.

El próximo Domingo celebramos la fiesta del Corpus Christi. Su centro es la Eucaristía, en la que Jesús nos ha dejado el memorial de su entrega total en la Cruz por amor a toda la humanidad; en la Eucaristía, Él mismo se ha quedado para siempre entre nosotros, para dársenos en Comida y para que, postrados en adoración, contemplemos y acojamos su amor llevado hasta el extremo y alimentemos nuestro amor fraterno.

Jesús, ascendido al cielo, sigue en medio de nosotros en la Eucaristía. El evangelio del milagro de la multiplicación de los panes y los peces, que la prefigura, ilustra muy bien el deseo de Jesús de estar cerca de los hombres y de sus necesidades. Los discípulos quieren despedir a la multitud porque se sienten desbordados y no saben cómo atenderlos. Pero Jesús dice: “Dadles vosotros de comer”. Jesús no se desentiende de las necesidades de los hombres. Al contrario. Por eso se hizo hombre y por eso quiere permanecer en la Eucaristía. Con el mandato a sus apóstoles, Jesús quiere introducirnos en el dinamismo de su amor. Ellos no pueden dar de comer a la multitud, pero Él sí puede darles de comer y quiere que sus discípulos se unan a Él en ese amor. Con el tiempo, los discípulos descubrirán que la Eucaristía los alimenta y sostiene en ese amor al prójimo porque los mantiene unidos a Jesús.

Leer más

Imagen Cartas 320x200

Somos misión

Queridos diocesanos:

Con la venida del Espíritu Santo sobre los discípulos el día de Pentecostés, comienza la misión de la Iglesia. Los Apóstoles y el resto de los discípulos presentes en el Cenáculo quedan llenos del Espíritu Santo (cf. Hech 2,4) y salen a anunciar por las calles de Jerusalén a Jesucristo, muerto y resucitado. Desde entonces, nadie ni nada podrá frenar el ardor evangelizador de Pedro y de los demás discípulos. Lo que ellos han visto y oído, lo que han tocado y experimentado, lo anuncian a todos: Cristo Jesús ha muerto y ha resucitado para que todo el que crea en Él tenga vida eterna: Él es el Mesías y el Salvador de la humanidad. Es preciso obedecer a Dios antes que a los hombres, contestan Pedro y Juan a quienes les prohíben anunciar a Jesús (Hech 4,19).

Leer más

Imagen Cartas 320x200

Elegir bien a los padrinos

Queridos diocesanos:

El tiempo pascual es el periodo fuerte de confirmaciones en nuestra Diócesis. Es siempre una verdadera alegría servir de mediador de la efusión del Espíritu Santo a nuestros confirmandos y comprobar que, a pesar de todo, sigue habiendo muchos adolescentes, jóvenes y adultos, que desean recibir el don de Espíritu Santo para ser confirmados en la fe y vida cristiana y tener así la fuerza para confirmar y vivir su fe cristiana con alegría. Este gozo, sin embargo, se ve empañado con frecuencia, entre otras cosas, al observar la actitud, el comportamiento y la falta de participación activa de muchos padrinos en la celebración. Sin ser lo más importante, me preocupa seriamente esta situación. Por experiencia propia y ajena esto se puede decir también de los padrinos de bautismo.

Leer más

Imagen Cartas 320x200

No cuesta nada. Marca la X en la declaración de la renta

Queridos diocesanos:

Nuestra Iglesia no puede dejar de cumplir la misión que Jesús le ha confiado. “Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación” (Mc 16,15), dice Jesús a sus discípulos antes de volver al Padre. La Iglesia existe para evangelizar; ésta es su razón de ser y de existir, su gozo más profundo. A pesar de las dificultades ambientales para el anuncio y vivencia del Evangelio, de la secularización de nuestra sociedad, de los intentos de silenciar la fe cristiana, nuestra Iglesia ha de de seguir llevando el Evangelio a todos, con su palabra y con sus obras.

Para cumplir esta tarea que Jesús le encomendó, nuestra Iglesia cuenta con la asistencia del Espíritu Santo, con la fuerza de la Palabra de Dios y con los Sacramentos, que son el medio para que la buena Noticia y la gracia salvadora de Jesús llegue a quienes acojan la nueva Vida que brota de su muerte y resurrección. Pero nuestra Iglesia necesita también de medios humanos: personales, materiales y económicos, porque sin ser de este mundo está, vive y actúa en este mundo.

Leer más

Imagen Cartas 320x200

Inscribid a vuestros hijos a clase de religión

Queridos diocesanos todos, mis queridos padres y madres:

Ya está abierto el periodo para apuntar a vuestros hijos a clase de Religión y Moral católica en el colegio o en el instituto. Un año más dirijo a todos vosotros y, en especial, a los padres y madres para recordaros la importancia que tiene la asignatura de Religión y Moral católica en la formación de nuestros niños, adolescentes y jóvenes, y para animaros a apuntarles a esta asignatura.

La formación religiosa en la escuela no un privilegio para unos pocos, ni menos aún un añadido artificial a la formación humana, cultural y técnica. La enseñanza religiosa es fundamental en la formación integral de los alumnos y para el pleno desarrollo de su personalidad; les ayuda a adquirir una personalidad sólida, equilibrada, libre, responsable y abierta a Dios; la dimensión trascendente y religiosa es connatural a toda persona. A proyecta su luz sobre todas las áreas del pensamiento, la clase de religión da unidad a todo el desarrollo de la persona desde la libre adhesión personal a Dios.

Leer más

Imagen Cartas 320x200

Pascual Baylón, un santo siempre actual

Queridos diocesanos:

Hace poco más de un año, el papa Francisco nos recordaba en su exhortación Gaudete et exúltate (Alegraos y regocijaos) que todos estamos llamados a la santidad, es decir, a la perfección de la caridad. A la vez nos exhortaba a caminar por esta senda ofreciendo la propia vida por amor a Dios y al prójimo, en las tareas ordinarias y sencillas de cada día. Los santos que nos han precedido y siguen unidos a nosotros nos alientan a no detenernos en el camino y nos estimulan a seguir caminando hacia la meta. Hoy me vienen a la memoria estas palabras del Papa, al disponernos a celebrar el próximo día 17 de mayo la fiesta de San Pascual Baylón, Patrono de nuestra Diócesis de Segorbe-Castellón y de la Ciudad de Vila-real.

Leer más

Imagen Cartas 320x200

María, mujer eucarística

Queridos diocesanos:

Mayo es el mes dedicado de modo singular a la Virgen María. En este año pastoral, centrado en la Eucaristía, podemos contemplar a María como “mujer eucarística”: la Virgen nos enseñará a creer, celebrar, amar, adorar y vivir la Eucaristía para llegar a ser, como ella, discípulos misioneros del Señor y hacer así de nuestras parroquias, comunidades vivas y misioneras.

María es “mujer Eucarística”; así la llamó por primera vez en la historia san Juan Pablo II en su carta encíclica Ecclesia de Eucaristia. Así como Iglesia y Eucaristía son inseparables, lo mismo se puede decir de María y la Eucaristía. No sabemos si la Virgen celebró la última Cena con Jesús y los apóstoles. Tampoco se dice en el Nuevo Testamento que celebrase la Eucaristía con los apóstoles, aunque lo más seguro es que así fuera: María, que estaba con los apóstoles unida en la oración a la espera de la venida del Espíritu Santo (cf. Hch 1, 14), no pudo faltar en las celebraciones eucarísticas de los primeros cristianos, asiduos en la oración y en la fracción del pan (cf. Hch 2,42), es decir, de la Eucaristía.

Leer más

Imagen Cartas 320x200

San Vicente, predicador y testigo de la Misericordia

Queridos diocesanos:

Este segundo Domingo de Pascua es el Domingo de la Divina Misericordia. Dios es misericordia; éste es su nombre, nos dijo el papa Francisco. Dios es amor; un amor fiel, que ama a sus creaturas y las sigue amando, incluso cuando se alejan de Él por el pecado; un amor compasivo y misericordioso, entrañable como el de una madre, que sufre y se compadece ante cualquier sufrimiento humano; un amor que está siempre dispuesto al perdón, a la reconciliación y a la sanación.

Jesús, el Hijo de Dios, con sus palabras, gestos y obras, nos muestra este rostro de Dios. Él es la misericordia encarnada de Dios; y su Pascua –su Pasión, Muerte y Resurrección- es la manifestación suprema de la misericordia divina. Por su amor misericordioso, el Padre envía al Hijo al mundo, que se entrega al Padre hasta la muerte en la Cruz por amor a la humanidad para la redención de los pecados y la reconciliación con Dios, entre los hombres y con la creación; en su amor misericordioso, el Padre acoge y acepta la ofrenda de su Hijo Jesús y lo resucita a la vida gloriosa, salvando a la humanidad; y, por amor, Cristo resucitado envía el Espíritu Santo para que su obra redentora y salvadora siga llegando a la humanidad a través de su Iglesia.

Leer más

Imagen Cartas 320x200

¡Es Pascua de Resurrección!

 

           

Queridos diocesanos:

Durante la Cuaresma hemos peregrinado hacia la Pascua de Resurrección. La Semana Santa nos ha conducido al Triduo Pascual, en el que hemos celebrado la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús. Las tres son inseparables. El Jesús que padeció y murió, ha resucitado y vive para siempre. Todo ha sucedido por el amor inmenso de Dios hacia nosotros y hacia nuestro mundo, para el perdón de nuestros pecados y por nuestra salvación eterna. Para muchos bautizados, sin embargo, la Pascua es algo del pasado, sin significado ni trascendencia alguna para la vida presente y futura, personal, comunitaria o social. Muchos de nuestros cristianos se quedan en las procesiones de estos días o sólo llegan hasta la Pasión y Muerte de Jesús en el Viernes Santo.

Pascua es el paso de Jesús por la muerte a la vida gloriosa. Sin resurrección, la pasión y la muerte serían la expresión de un fracaso. Pero no: ¡Cristo ha resucitado! No se trata de una vuelta a esta vida para volver a morir, sino del paso a nueva forma de vida, gloriosa y eterna. Tampoco es una ‘historia piadosa’, fruto de la fantasía de unas mujeres crédulas o de la profunda frustración de sus discípulos. La resurrección de Jesús es un acontecimiento histórico y real, que sucede una vez y para siempre. El que murió bajo Poncio Pilato, éste y no otro, es el Señor resucitado de entre los muertos. Jesucristo vive ya glorioso y para siempre. Las mujeres y los mismos Apóstoles, desconcertados en un primer momento ante la tumba vacía, aceptan el hecho real de la resurrección; se encuentran con el Resucitado y comprenden el sentido de salvación de la resurrección a la luz de las Escrituras. En la mañana del primer día de la semana, cuando fueron a embalsamarlo, el cuerpo de Jesús, muerto y sepultado tres días antes, ya no estaba en la tumba; no porque hubiera sido robado, sino porque había resucitado.

Leer más