Este domingo se celebra la colecta del Óbolo de San Pedro, para sostener la solidaridad del Papa con los más necesitados del mundo

Al suspenderse el 29 de junio por las restricciones impuestas por la pandemia, la colecta del Óbolo de San Pedro se trasladó a el próximo domingo, 4 de octubre. Como explicaba el Obispo, D. Casimiro López Llorente, en una circular del año pasado con motivo de esta jornada, “estamos llamados a tener un especial recuerdo del Papa Francisco. Es un día para dar gracias a Dios por la persona y el ministerio del Santo Padre, sucesor de San Pedro y Vicario de Cristo en la tierra, para orar por él y por sus intenciones, para avivar en nosotros nuestro amor hacia él y nuestra comunión con él, así como para reforzar nuestra conciencia del papel insustituible que tiene el Papa para la comunión en la fe y en la misión de toda la Iglesia y de cada uno de los cristianos”.

Así mismo, se promueve la participación de todos los fieles católicos para colaborar “en la ayuda y compromiso del Papa con los más necesitados del mundo. Por favor, seamos generosos en la colecta; el Papa tiene muchas necesidades que atender; ayudémosle entre todos“, exhortaba el Obispo en el documento citado.

Con los donativos aportados se sustentan numerosas acciones de solidaridad y desarrollo, como  la “farmacia de la calle” en el barrio del Trastevere en Roma, o los 50.000 dólares para apoyar al pueblo de Nepal que aún sufre las consecuencias de los terremotos de 2015 que causaron 9.000  muertos y 22.000 heridos. También hay una dotación especial para la crisis sanitaria provocada por el Covid-19. Por ejemplo se han enviado recientemente 18 respiradores y 6 ecógrafos portátiles a Brasil, el segundo país más afectado del mundo por la pandemia.

Historia del Óbolo de San Pedro

El Libro de los Hechos de los Apóstoles describe cómo daba lugar una ayuda material y económica de toda la comunidad cristiana del momento a los ministerios que debían atender a la misión de predicar el Evangelio de Cristo a todas las gentes. Esta es la raíz del Óbolo de San Pedro. En el siglo VIII se estabilizó esta ayuda como Denarius Sancti Petri o Limosna a San Pedro, y se difundió por Europa de forma oficial la periodicidad de la contribución de los cristianos al Santo Padre. Su regulación orgánica, que llegó después de muchas variaciones durante varios siglos, llegó con el Papa Pío IX a través de la Encíclica Saepe Venerabilis de 1871.

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