Paso de los jesuitas por la Diócesis

El 31 de julio se celebra la fiesta de San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús, más conocida como los jesuitas. Actualmente no están presentes en la Diócesis, pero han dejado vestigios importantes como el Seminario de Segorbe, que se fundó en el siglo XVII como colegio de la Compañía. En 1767, los jesuitas de la región de Aragón se concentraron en la capital del Palancia por orden de Carlos III, antes de ser expulsados de España.

La historia del Colegio de los jesuitas de Segorbe comenzó gracias a la intervención de un indiano de Bejís: Pedro Miralles. Tras regresar de América con una importante fortuna, destinó sus bienes a diversas obras como la construcción del colegio de Jesús Nazareno en su población, el monasterio de las carmelitas de Caudiel, las Alquerías del Niño Perdido y el actual Seminario de Segorbe. La iglesia, dedicada a San Pedro, albergó hasta la Guerra Civil un mausoleo en el que descansaban sus restos.

A nivel arquitectónico, el Colegio de los Jesuitas sigue la línea de la muralla con una un desarrollo irregular. Incluso la portada principal adopta la forma del ángulo de la calle. En el interior, el edificio se estructura a ambos lados de una gran escalera cono cúpula, sin linterna y rica en esgrafiados. El templo de planta de cruz tiene galerías sobre las capillas laterales y su crucero está dominado por la gran cúpula con decoración barroca.

Durante los años de presencia de los jesuitas, también  poseían la Masía de Cuencas, en el término municipal de Segorbe pero ya muy cerca de Altura. El año 1771, tras la supresión de la Compañía de Jesús, Carlos III cedió el Colegio al obispo Alonso Cano como Seminario. Actualmente es uno de los colegios diocesanos de Segorbe-Castellón y acoge a diversos grupos para encuentros y retiros.

De militar a santo

San Ignacio nació en el castillo de Loyola, en Guipúzcua, en 1491. Comenzó la carrera militar, pero mientras se recuperaba de una herida de guerra en la pierna, decidió cambiar de vida y dedicarse al servicio de Cristo. Peregrinó a Jerusalén, se retiró como penitente en Manresa (Barcelona), donde escribió sus fmaosos Ejercicios Espirituales. Fue a estudiar a la Sorbona, en París. Allí, junto con seis compañeros, entre los que estaba San Francisco Javier, hicieron los votos que daba inicio a la Compañía de Jesús. Fue el 15 de agosto de 1534, fiesta de la Asunción de María. En el momento de su muerte, en 1556, ya habían 10.000 jesuitas.

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