Los sacerdotes jóvenes de la diócesis se reúnen con Don Casimiro en Betxí

Monseñor López Llorente ha celebrado su reunión mensual con los sacerdotes jóvenes de la diócesis en la localidad de Betxí, en el pórtico de las celebraciones litúrgicas de Semana Santa. El ponente elegido para compartir esta jornada ha sido José Pedro Manglano, sacerdote valenciano e impulsor de “Hakuna”, una asociación privada de fieles que comparten la fe y siguen a Cristo en la Eucaristía, y que ha disertado sobre la santidad sacerdotal.

Manglano ha invitado a los sacerdotes presentes a “asomarse al pozo de su corazón” y -aunque  sólo vean piedra, oscuridad y una soga- tirar del cubo para que los demás “reciban agua fresca y no indiferencia”. “Todos buscamos la felicidad”, ha proseguido; “el hombre es la felicidad en la vida. La moral no da vida. Me tengo que preguntar si en el fondo de mi corazón vive el Santo o no. Si vivo en la dinámica del Santo o en la propia (esfuerzo, estrategias pastorales). ¿Quién es mi Padre? ¿A quién escucho? ¿De quién soy hijo? ¿Su Palabra cala en mí, o no? ¿Estoy en un proceso de santificación o no?”

El sacerdote valenciano afincado en Madrid pidió respetar al otro, “dejarle su protagonismo, no querer usarlo, no proyectar mi yo en ellos”. Esto exige un cariño enorme, tener la ternura de Dios Padre. En un clima de libertad todo crece, donde el respeto es confianza como actitud existencial. “Se trata de poner al otro en la dinámica de la Gracia. Si yo no estoy en la dinámica de la Gracia no puedo poner a nadie en ella”, ha puntualizado. Para ello es necesario creer en la fuerza del Espíritu Santo, en el otro; transmitirle lo que puede hacer Dios. Confiar en que Dios hace y centrarnos en ser nosotros buenos instrumentos. En definitiva, “amar ser nada”.

El ponente ha lamentado que a los sacerdotes les falte radicalidad, en el sentido de ir a la raíz de las cosas: “cuanto más radical eres y crees en la fuerza del Espíritu Santo, más llamas a los jóvenes. Ellos no quieren que les convenzas; quieren que la Verdad les convenza. Lo que consuela a los jóvenes es la verdad sea cual sea. Nuestra predicación debe tener esa carga escandalizadora”. Por ello ha pedido que no desencarnen el cristianismo: “La realidad sobrenatural no va sobre la naturaleza. La humanidad de Cristo no es un disfraz. Tocando la carne de Cristo toco a Dios. La realidad sobrenatural está en las mismas entrañas de la carne. Si en mí habita Cristo, todo queda transfigurado. Dejaré que lo sobrenatural se desate en mis actos ordinarios”, ha concluido.

La tradicional reunión ha finalizado con la tradicional comida de confraternización con el Obispo de la Diócesis.

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