Presentación del diaconado permanente ante la próxima ordenación de ocho candidatos

Las parroquias recibirán durante la semana unos folletos explicativos del diaconado permanente. El motivo es dar a conocer este primer grado del orden ante la ordenación de ocho candidatos, el próximo 1 de febrero a las 12h en la S.I. Concatedral de Santa María, en Castellón. Ayer, 21 de enero, los ordenandos mantuvieron el último encuentro antes de una semana de ejercicios espirituales, en el que compartieron experiencias con los tres diáconos permanentes de la Diócesis ordenados hace 30 años y sus esposas.

Folleto explicativo diaconado permanente

La reunión se realizó en el Seminario Mater Dei en un clima distendido en el que los actuales diáconos permanentes y la esposa de uno de ellos pudieron compartir sus experiencias. Dirigieron el encuentro el Vicario para el Clero, Marc Estela, y el rector del Seminario Mater Dei, Juan Carlos Vizoso, que, junto con el formador Nuno Carvalho, constiyen el Consejo Diocesano para el Diaconado Permanente.

El diácono, como se explica en el folleto difundido, es “el fiel laico que recibe el tercer grado del sacramento del Orden por la imposición de las manos del Obispo y queda constituido y habilitado para servir al Pueblo de Dios en la diaconía de la Palabra, de los Sacramentos y de la Caridad”.  Fue el Concilio Vaticano II el que lo restableció en la Iglesia católica latina como “un grado particular dentro de la jerarquía” (LG 29).

Funciones del diácono

Sus funciones son instruir a los fieles, presidir la oraciones, asistir al obispo y presbíteros en la celebración de la Liturgia, proclamar el Evangelio, preparar las ofrendas y distribuir la Sagrada Comunión, predicar la homilía en los casos que fuera conveniente, administrar el sacramento del Bautismo, asistir y bendecir el Matrimonio, bendecir personas y cosas, llevar el viático o la sagrada Comunión a los enfermos o moribundos, participar en el ejercicio de la cura pastoral de una parroquia cuando así lo encomienda el Obispo, presidir la celebración de la Palabra, presidir exequias y responsos fúnebres, presidir la celebración dominical en ausencia del presbítero, no pudiendo consagrar la Eucaristía.

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