Gratitud a nuestros abuelos

Queridos diocesanos:

En la festividad de San Joaquín y Santa Ana, padres de la Virgen María, el día 26 de julio, se viene celebrando “El día de los abuelos”. Os invito a tener en este día un recuerdo muy especial para los abuelos: es una fecha muy apropiada para recordar a nuestros abuelos y mostrarles nuestro afecto, reconocimiento y gratitud. Es un día propicio para rendir nuestro homenaje a tantos hombres y mujeres que juegan un papel tan importante en nuestras vidas, sobre todo en esta época que nos ha tocado vivir. Ellos nos recuerdan que la familia sigue siendo de lo más grande que tenemos: ella es la base y el cimiento de nuestra sociedad. Debería ser un día para una sincera acción de gracias por su sencillo y valioso testimonio. Leer más

Vientres de alquiler

Queridos diocesanos:

Los vientres de alquiler o maternidad subrogada han saltado de nuevo a la actualidad al haberse presentado en el Parlamento una propuesta de ley para su legalización y regulación. Por razones de espacio me centraré en lo fundamental.

Se habla de vientres de alquiler -maternidad subrogada o sustitutiva-, cuando una mujer alquila o cede su vientre a terceros para gestar un bebé, que puede tener con ella lazos genéticos o no, por el que va a recibir una compensación económica o de otro tipo. Una vez nacido, el bebé ha de ser entregado a quien o quienes lo encargaron, quienes serán sus padres legales. ¿Qué decir de esta cuestión? Leer más

Responsabilidad y prudencia en el tráfico

Queridos diocesanos:

Cada primer domingo de julio y cercana la fiesta de San Cristóbal celebramos la Jornada de Responsabilidad en el tráfico. Es una invitación a reflexionar sobre el significado y la importancia de la conducción, así como sobre la urgente necesidad de esmerar nuestra prudencia y responsabilidad en el tráfico. No podemos ignorar que nuestras imprudencias pueden causar desgracias a otras personas. A este respecto, el Concilio Vaticano II, en la Constitución Apostólica Gaudium et Spes, dice: “Algunos subestiman ciertas normas de la vida social, por ejemplo, las referentes a las normas de vialidad, sin preocuparse de que su descuido pone en peligro la vida propia y la vida del prójimo”.

Circular en automóvil, motocicleta o bicicleta, o transitar a pie por la carretera o la calle, es un derecho legítimo, y, la mayoría de las veces, una necesidad. El vehículo es un instrumento de trabajo para muchos y de esparcimiento para otros. En estos días de verano, millones de personas se desplazan de un lugar a otro para iniciar sus vacaciones o regresar de ellas; no olvidemos tampoco a los millones que diariamente lo hacen por motivos laborales y sociales. La conducción se ha convertido en un hecho habitual en nuestra vida cotidiana. Los desplazamientos de un lugar a otro tan frecuentes y tan propios de la vida moderna son expresión de la vida como viaje y como camino.. Cuando nos ponemos en camino, tenemos la esperanza de llegar felizmente a nuestro destino. Pero esto, por desgracia, no siempre sucede así.

Viajar en automóvil, en moto o en bicicleta, o desplazarse a pie es una acción humana. Pero esa acción, buena en sí y que persigue también un fin bueno, se ve afectada para mal, si no se respetan las normas de la circulación y de la convivencia; no hacerlo pone en juego las vidas y los bienes de otras personas, incluidos los propios. Y de todos ellos, evidentemente, es responsable el hombre.

El factor humano lo abarca todo. La vialidad supone la existencia de tres importantes elementos: el hombre, el vehículo y la vía sea la carretera o la calle. Sin embargo, el ámbito humano lo abarca todo, ya que el estado de las carreteras, las condiciones mecánicas del vehículo y el cumplimiento de las normas de circulación dependen de la actuación humana. En este sentido, la atención debe centrarse, sobre todo, en educar la conciencia cívica y moral de quienes circulan o transitan. Es cierto que el número total de accidentes y de víctimas mortales ha descendido notablemente. Con todo, es preciso redoblar los esfuerzos, por parte de cada uno y desde todas las instancias públicas y privadas, para seguir reduciendo dichas cifras hasta donde sea posible. Salvar una sola vida humana bien merece la pena.

Conducir quiere decir ‘convivir’. Esto pide de todos los implicados hacer que la carretera y la calle sea más humana. Conducir un vehículo o transitar por la calle es, en el fondo, una manera de relacionarse, de acercarse y de integrarse en una comunidad de personas. Esto supone, sobre todo en el conductor, ser dueño de sí mismo, prudencia, responsabilidad, espíritu de servicio, conocimiento y observancia de las normas del código de circulación y disponibilidad para prestar una ayuda desinteresada a los que la necesitan, dando ejemplo de caridad. Conducir quiere decir también controlarse y dominarse, no dejarse llevar por los impulsos.

La actitud al volante debería ser de atención y prudencia. La mayor parte de los accidentes son provocados precisamente por la falta de atención y por imprudencia. Por eso la prudencia es una de las virtudes más necesarias e importantes en relación con la circulación. Esta virtud exige un margen adecuado de precauciones para afrontar los imprevistos que se pueden presentar en cualquier ocasión. Desde luego, no se comporta según la prudencia el que se distrae al volante con el móvil, el que conduce a una velocidad excesiva, el que descuida el mantenimiento de vehículo, el que conduce bajo los efectos del alcohol o de las drogas. Redoblemos nuestros esfuerzos y nuestro sentido de responsabilidad y de prudencia como conductores y también como peatones.

Con mi afecto y bendición,

+ Casimiro López Llorente

Obispo de Segorbe-Castellón

Peregrinación diocesana anual a Lourdes

Queridos diocesanos:

Este fin de semana, junto con nuestra Hospitalidad diocesana de Lourdes peregrinaremos un año más al Santuario francés, acompañando a unos sesenta enfermos. Quien ha estado en Lourdes sabe que en pocos otros lugares como ante la Gruta de Massabielle se experimenta la presencia cercana y protectora de nuestra Madre, la Virgen María. Este año, ante la imagen de la Inmaculada en la Gruta, cantaremos con la Virgen el Magníficat porque “el Poderoso ha hecho obras grandes por mí…” (Lc 1,49). María alaba y da gracias a Dios por el don de la vida que nace en su vientre, por haber sido elegida para ser Madre de Dios, el Salvador, por tantas maravillas como Dios ha hecho en ella y por ella para toda la humanidad. Leer más

Día del Papa y Colecta del Óbolo de San Pedro

Castellón de la Plana, 21 de junio de 2017

 

A todo el Pueblo de Dios, que peregrina en Segorbe-Castellón

 

           Queridos sacerdotes y diocesanos todos:

El día 29 de junio, festividad de San Pedro y San Pablo, se celebra en toda la Iglesia el Día del Papa y se lleva a cabo la colecta llamada del Óbolo de San Pedro. Por ser el día 29 laborable en nuestra comunidad autónoma de Valencia, en nuestra Diócesis de Segorbe-Castellón celebraremos ambas cosas –el Día del Papa y la colecta del Óbolo de San Pedro-, el domingo, 2 de julio. Al ser este día -2 de julio- primer domingo de mes, la acostumbrada colecta de Cáritas se hará el domingo siguiente, el día 9 de julio.

 

Recordemos que en esta Jornada estamos llamados a tener un especial recuerdo del Papa Francisco. Es un día para dar gracias a Dios por la persona y el ministerio del Santo Padre, sucesor de San Pedro y Vicario de Cristo en la tierra, para orar por él y por sus intenciones, para avivar en nosotros nuestro amor hacia él y nuestra comunión con él, así como para reforzar nuestra conciencia del papel insustituible que tiene el Papa para la fe de toda la Iglesia y de cada uno de los cristianos.

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Tiempo de confirmaciones

Queridos diocesanos:

Desde Pascua hasta el mes de julio es en nuestra Diócesis el tiempo por excelencia de las confirmaciones. Este año ya he confirmado a varios centenares muchachos, jóvenes y adultos. Para mí, como Obispo y sucesor de los Apóstoles, ha sido una verdadera gracia y un motivo de profunda alegría imponerles las manos, ungirles en la frente con el santo Crisma y decirles por su nombre: “recibe por esta señal el don del Espíritu Santo”.  Han quedado así llenos del Espíritu Santo como los Apóstoles en Pentecostés y, como ellos, han recibido la fuerza del Espíritu para ser testigos de Jesucristo hasta los confines de la tierra. Leer más

Presentación de la Memoria 2016 de Cáritas Diocesana

A las 12h de este mediodía ha tenido lugar la presentación de la Memoria de Cáritas del curso pasado, con el fin de “sensibilizar a la comunidad cristiana sobre los preferidos de Dios: los pobres, enfermos y excluidos”, como ha explicado D. Sergio Mendoza, Delegado Episcopal en Cáritas. Este mismo ejercicio público se ha llevado a cabo en las 70 Cáritas diocesanas del país.

Esta presentación ha acontecido con motivo de la Semana de la Caridad, “que nace y tiene su origen en la fiesta del Corpus Christi”, ha explicado D. Sergio Mendoza. La Memoria hace referencia a las actividades de Cáritas en la Diócesis de Segorbe-Castellón en 2016, cuyos datos han llamado “cifras con rostro”, ya que “identifican directamente cada una de las personas, hechas a imagen y semejanza de Dios, y que son atendidas personalmente en esta entidad de la Iglesia católica”, ha manifestado D. Juan Manuel Aragonés, Director de Cáritas diocesana de Segorbe-Castellón, y que, entre otros datos, ha explicado que “la crisis ha aumentado las desigualdades” y que siguen habiendo “muchas personas que viven por debajo del umbral de la pobreza”, aunque es importante mencionar  que los datos han sido óptimos, ya que mientras en 2015 atendió a 22.000 personas, en 2016 fueron 20.200 con el esfuerzo desinteresado de casi 900 voluntarios.

Aun así, ha hecho un llamamiento general a todos los presentes a observar que “hay familias enteras que han quedado descartadas, sin ingresos y en riesgo de exclusión” y que, en ese sentido, Cáritas trabaja para ayudar a todas ellas.

Segundo encuentro de sacerdotes mayores de la Diócesis

El pasado jueves, coincidiendo con la fiesta de Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote, el Obispo, Mons. Casimiro López Llorente, se encontró con los sacerdotes mayores de 75 años de la Diócesis, que son un total de 57, aunque no todos pudieron asistir.

Este constituyó el segundo encuentro del Obispo con los sacerdotes mayores, en el que aprovecharon para adorar al Santísimo Sacramento expuesto, donde el Obispo dedicó unas palabras sobre la importancia de la Eucaristía y el hecho de transmitir esto en las parroquias, “dados los últimos acontecimientos en Teresa y los casos de niños que no saben darle el respeto que merece”, y suscitó en los sacerdotes presentes que “toda nuestra vida sea una ofrenda permanente, desde la oración hasta cada uno de nuestros servicios”.

Oración especial por la Paz en el mundo

A todo el Pueblo de Dios en Segorbe-Castellón

 

Queridos hermanos en el Señor: sacerdotes, religiosos y seglares.

 

Hace ya tiempo que el Papa Francisco habla de que estamos viviendo una “guerra mundial a pedazos”. Así, en el Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz de este año nos decía: “Esta violencia que se comete «por partes», en modos y niveles diversos, provoca un enorme sufrimiento que conocemos bien: guerras en diferentes países y continentes; terrorismo, criminalidad y ataques armados impredecibles; abusos contra los emigrantes y las víctimas de la trata, devastación del medio ambiente”.

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Contemplar al mundo con la mirada amorosa de Dios

 

Queridos diocesanos:

A lo largo del Año litúrgico celebramos los misterios de la vida de Cristo y la obra salvadora de Dios en el mundo. Terminada la cincuentena pascual con la venida del Espíritu Santo, este domingo celebramos la Solemnidad de la Santísima Trinidad para alabar a Dios no por lo que hace, sino por lo que es. La Santísima Trinidad es el misterio central de la fe y de la vida cristiana. “Es la fuente de todos los otros misterios de la fe; es la luz que los ilumina… Toda la historia de la salvación no es otra cosa que la historia del camino y los medios por los cuales el Dios verdadero y único, Padre, Hijo y Espíritu Santo, se revela a los hombres, los aparta del pecado y los reconcilia y une consigo”  (CICa, n.234) . Dios es amor, nos dice San Juan: un amor eterno e infinito. Y san Agustín nos recuerda que el Padre es el eterno amante, el Hijo es el eterno amado, y el Espíritu es el amor eterno de ambos que ha llegado hasta nosotros.

El Domingo de la Trinidad celebramos también la Jornada Pro orantibus, es decir, por lo que oran. Es un día dedicado a los monjes y monjas de vida íntegramente contemplativa. Nuestra Diócesis cuenta con diez monasterios de monjas contemplativas, que oran por nosotros todos los días del año; en este día les queremos mostrar nuestra gratitud y estima, orando por ellos y por las vocaciones a la vida contemplativa. Damos gracias por sus vidas entregadas a la alabanza trinitaria, por su ofrenda permanente al Señor por nuestra Iglesia y nuestra sociedad, por el ejercicio activo de la caridad según su propia vocación.

El lema para la Jornada de este año es Contemplar el mundo con la mirada de Dios; es una expresión tomada de la constitución apostólica del papa Francisco para la vida contemplativa femenina Vultum Dei quaerere (2016). El mismo santo Padre les llama y nos invita a contemplar el mundo y a las personas con la mirada de Dios, que es una mirada de amor. San Juan de la Cruz dice que el mirar de Dios es amar; Dios siempre mira al mundo y a cada ser humano desde el amor eterno que hay en las Tres Personas Divinas. Dios siempre nos contempla con una mirada compasiva y misericordiosa, benévola y llena de ternura. La revelación bíblica -especialmente los evangelios- nos muestra la mirada del amor incondicional de Dios que siempre nos salva. El mirar de Dios que nos ha manifestado Jesucristo es amar, y amar siempre, a todo hombre y a todo el hombre. En esa mirada cada ser humano redescubre su dignidad y su verdadera identidad: ser amado por Dios. Y con esa mirada redescubrimos la dignidad e identidad de todo ser humano, y aprendemos a mirar a todos con la mirada de Dios.

Los monjes y monjas que viven, oran y trabajan en los monasterios han sido mirados por Dios con un amor que ha cautivado sus corazones y lo ha transformado. Contemplados por la Trinidad aprenden a diario ellos mismos a contemplar al mundo y a cada persona con esa misma mirada divina, amorosa y compasiva, intercesora y benévola, bendita y salvífica, amando hasta comulgar con las penas y las tristezas de los hombres, con sus gozos más nobles y sus esperanzas más altas. En la contemplación suben al monte de la fe y miran el horizonte de nuestro mundo con sus guerras y terrorismo, y descubren con los ojos de la esperanza que Dios tiene “designios de paz y no de aflicción” (Jr 29, 11); ellos acogen en el silencio de su corazón contemplativo el hambre, la miseria, la injusticia, la soledad y el desencanto de tantos hermanos con la seguridad de que “los que lloran serán consolados” y “los que tienen hambre de justicia serán saciados” (Mt 5, 3 ss). Hoy como entonces, Dios pone en lo alto del monte, como hizo con Moisés, a los monjes y monjas contemplativos para que, permaneciendo con los brazos en alto -en continua actitud orante- ayuden al pueblo de Dios a vencer en las batallas.

Los contemplativos no se desentienden de nadie ni les es ajeno nada de cuanto ocurre en la Iglesia y en el mundo. Mediante su vida orante, retirada y oculta reciben el amor divino y se transforman en ofrenda permanente por nuestra Iglesia y nuestro mundo, por cada ser humano. Los monjes y las monjas viven la comunión con Dios para comulgar también con los padecimientos de cada hombre. Con su entrega y su oración continua hablan a Dios de los hombres y nos hablan a los hombres del mucho amor que Dios nos tiene. Las personas contemplativas son ‘faros luminosos’ en medio de un mundo que ha perdido la luz del amor de Dios. En nuestro desierto y en nuestras evasiones nos dan el más precioso testimonio de su encuentro con Dios en Cristo Jesús, para que nos sea devuelta la luz a los ojos y nos vuelva a latir el corazón con el fuego del amor de Dios. Nada hace ensanchar el corazón humano tanto como considerar que Dios nos ama, hasta dar su vida en su Hijo por el mundo.

Oremos hoy de modo especial por nuestras monjas, que interceden por la humanidad y cooperan en la construcción de un mundo más evangélico. Descubramos la vida contemplativa como escuela de escucha de la voluntad de Dios y de quienes necesitan del amor de Cristo. Aprendamos a contemplar, como ellas, el mundo y las personas con la mirada amorosa de Dios. Será la mejor manera de comenzar la Semana de la Caridad.

Con mi afecto y bendición,

+ Casimiro López Llorente

Obispo de Segorbe-Castellón