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Los profesores de religión concluyen el curso con una Misa en la ermita de San Vicente de la Vall d’Uixó

Los profesores de la asignatura de religión han concluido el curso con una Misa el jueves 27 de junio en la ermita de San Vicente de La Vall d’Uixó. El acto es para dar “gracias a Dios por el curso y por los alumnos que han pasado este año por la asignatura”, explica el delegado diocesano, Mauro Soliva. Marc Estela, párroco de la Asunción de La Vall, ha explicado durante la homilía que “como educadores tienen la responsabilidad de mostrar cómo Cristo permite edificar la vida sobre roca”, y evocando al Obispo, ha invitado a dar testimonio con la coherencia de vida.

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Fe y cultura religión y paz

La XII edición de “Fe y Cultura” analizará, la próxima semana, en la UJI de Castellón la relación entre religión y paz

¿La religiones son una amenaza o una oportunidad para la paz? Esta es la pregunta provocadora que plantea el tema escogido para el XII Encuentro “Diálogos Fe-Cultura”. Estas sesiones de conferencias y mesas redondas que analizarán la relación entre religión y paz  están organizadas por el Módulo de Teología y Pedagogía de la Religión Católica de la Universitat Jaume I (UJI) de Castellón y comenzarán el próximo lunes diecinueve de noviembre.

Recaredo Salvador, director del Módulo, justifica la elección de este tema por su gran actualidad: “Se está debatiendo tanto en ámbitos académicos como sociales.  Por ello queremos hacer una reflexión como camino de  paz y diálogo inter-religioso, mostrando al mismo tiempo los puntos comunes entre religiones y lo que pueden aportar de específico cada una”.

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Por una sana laicidad del Estado

Escudo_episcQueridos diocesanos

En el debate social y político sobre la relación del Estado o las administraciones públicas con el hecho religioso o su presencia en el ámbito social o educativo se habla de laicidad del Estado o de Estado laico; incluso se llega a hablar de una sociedad laica o de la escuela pública y laica. Con frecuencia se identifica la laicidad con el laicismo excluyente de lo religioso, olvidando que existe diversas formas de laicidad: no sólo esta laicidad negativa, sino también la laicidad positiva que garantiza el ejercicio individual y comunitario del derecho fundamental a la libertad religiosa. Existe además muchas veces confusión entre la aconfesionalidad o neutralidad religiosa del Estado y la realidad religiosa de los ciudadanos y de la sociedad.

Por lo que a nuestro país se refiere, la Constitución española de 1978 establece que “ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones” (Art. 16.3). El Estado se declara aconfesional, o lo que es lo mismo, neutral ante las diferentes preferencias religiosas de los ciudadanos. El Estado reconoce el derecho a la libertad religiosa de los individuos y de las comunidades, y favorece su ejercicio, sin hacer suya ninguna religión en concreto ni discriminar a ningún individuo o grupo por razones religiosas. En este sentido, se puede hablar de laicidad del Estado o de Estado laico que es lo mismo que afirmar la neutralidad religiosa positiva del Estado como condición indispensa­ble tanto para la igualdad de derechos y deberes en ese orden como para la libertad religiosa en su vertiente positiva de ejercicio y negativa de distan­cia. En este sentido, se prohíbe al Estado la impo­sición directa o indirecta de una religión a los ciudadanos. A este respecto el Estado no piensa, no elige, no hace profesión religiosa. Su inhibición institucional le libera en una dirección: no discriminar, y le obliga en otra: garantizar y posi­bilitar que se afirme la realidad ciudadana, defen­derla y favorecerla. El laicismo excluyente de lo religioso vulneraría la aconfesionalidad, neutralidad o laicidad positiva del Estado y de los poderes públicos.

La Iglesia defiende y apoya el principio de sana laicidad del Estado, que se fundamenta en la distinción entre los planos de lo secular y religioso. El Concilio Vaticano II reconoce la justa autonomía del orden temporal (cfr. Gaudium et Spes 36) y afirma la independencia y autonomía de la comunidad política y la Iglesia en su propio terreno, a la vez que reclama la mutua colaboración, porque Iglesia y Estado, aunque por diverso título, están al servicio de la vocación personal y social del hombre (cfr. Gaudium et Spes 76). En este sentido se han manifestado también San Juan Pablo II y Benedicto XVI así como el Papa Francisco que en el discurso a la Clase Dirigente de Brasil en la Jornada Mundial de la Juventud, en Río de Janeiro en julio de 2013,, decía: “La convivencia pacífica entre las diferentes religiones se ve beneficiada por la laicidad del Estado, que, sin asumir como propia ninguna posición confesional, respeta y valora la presencia del factor religioso en la sociedad, favoreciendo sus expresiones concretas”.

El Estado laico, por el que apuesta nuestra Constitución es, pues, el que tiene una neutralidad religiosa positiva, respeta y reconoce la realidad religiosa de los ciudadanos que profesan distintas creencias. Por esta misma razón, la sociedad no es ni puede ser laica, porque la sociedad está formada por personas creyentes y no creyentes, de alguna religión o de ninguna religión: y la sociedad es religiosamente plural. Y por esta misma razón, la escuela de titularidad pública no puede ser laica, sino plural, y no puede excluir la dimensión religiosa para aquellos alumnos, cuyos padres así lo pidan en ejercicio de su derecho a la libertad religiosa y a la educación de su hijos conforme a sus convicciones religiosas.

Con mi afecto y bendición,

+Casimiro López Llorente

Obispo de Segorbe-Castellón

La diócesis presenta la campaña para promocionar  la clase de Religión

 

La diócesis de Segorbe-Castellón, conjuntamente con la de Valencia está impulsando para este curso 2016-2017, una campaña informativa a favor de la clase de Religión Católica para concienciar sobre la importancia de esta asignatura en la formación de los niños y jóvenes de Educación Infantil, Primaria, ESO y Bachillerato.

La campaña se desarrolla durante el periodo de inscripción y matrícula para el curso 2016-2017 en todos los centros escolares de la diócesis de Valencia, tanto públicos, concertados como privados, con el objetivo de que los alumnos escojan la asignatura de Religión Católica para su formación personal y curricular.

El curso pasado el 55,82% de los alumnos cursaron esta materia en la diócesis. A nivel nacional se superan los 5,8 millones, lo que supone un 63 %, una tendencia al alza respecto a años anteriores.

 

Con el lema “Aprende a enfocar – En clase, elige Religión Católica – La vida más clara”, la campaña invita a descubrir de manera interactiva a través de varias fotografías desenfocadas y con el uso de las nuevas tecnologías, la importancia de la Religión Católica en la Historia, el Arte, la Vida y en la búsqueda de la Paz.

 

La campaña se centra en cuatro de los aspectos en los que el conocimiento de la Religión es clave para la comprensión de la realidad: “tantas y tantas expresiones culturales, artísticas y sociales, presentes en nuestra vida cotidiana, no pueden ser entendidas y valoradas adecuadamente sin tener en cuenta sus raíces y contenidos cristianos”, asegura el Obispo de Segorbe-Castellón.

 

La campaña incluye además una carta del obispo de la Diócesis de Segorbe-Castellón, Casimiro López dirigida a los padres, hijos, abuelos, profesores y a todos los católicos de la diócesis para concienciar sobre la importancia que para niños y jóvenes tiene recibir la formación que ofrece la asignatura de Religión católica. En este sentido, el prelado expone que es además, “fuente de valores, les ayuda a dar sentido a la propia existencia y promueve el diálogo con la cultura y la convivencia entre todos, fundada en el reconocimiento de los derechos y deberes de cada persona, en el respeto a las convicciones morales y religiosas del prójimo y en el servicio a la causa de la justicia”.

 

La campaña de información se complementa con la página web en la que los usuarios podrán conocer con mayor profundidad la importancia de la asignatura para la formación de los alumnos. En ella se alojan varias secciones de información dirigidas a los niños, jóvenes, profesores, padres y abuelos en las que encontrarán argumentos con los que entender y transmitir la importancia de esta materia en la vida de cada ser humano.

 

La campaña informativa se realiza a través de varios canales de comunicación tanto online como offline, mediante carteles y folletos distribuidos a los centros de enseñanza así como a través de las principales cabeceras de prensa escrita, en las emisoras de radio, las televisiones, Internet y las redes sociales. Los principales materiales de dicha campaña quedarán disponibles en la web www.eligereligioncatolica.org  y en los perfiles de las principales redes sociales: FacebookTwitter y Youtube

Más de la mitad de las familias siguen apostando por la asignatura de Religión en la educación de sus hijos

En la diócesis de Segorbe-Castellón 4 de cada 7 alumnos estudian la asignatura de Religión. El 55,82% de los padres continúan eligiendo esta materia en la educación de sus hijos.

Este curso 2015-2016 ha aumentado el número de alumnos de Bachillerato un 15,92% con respecto al curso pasado, alcanzando un 49,22% de estudiantes de primero de Bachiller que estudian esta materia, lo que en cifras absolutas representan 1.517 jóvenes.

En la franja de Secundaria, la cifra ha aumentado levemente un 0,83%, alcanzando de este modo el 53,21% del alumnado, mientras que en Primaria e Infantil hay un ligero descenso del 2,28% en los primeros, y del 1,46% en los más pequeños, aunque en esta franja también ha habido una disminución de alumnado.

El Obispo, mons. Casimiro López, recuerda que “la enseñanza religiosa es fundamental en la formación integral de los alumnos para lograr el pleno desarrollo de su personalidad, del que no se puede excluir la dimensión trascendente y religiosa connatural a toda persona”. Y añade: “la clase de Religión ayuda a conocer y comprender la propia cultura: las fiestas religiosas y patronales, las templos y catedrales, el arte y la literatura de nuestro país…; tantas y tantas expresiones culturales, artísticas y sociales presentes en nuestra vida cotidiana, que no pueden ser entendidas y valoradas adecuadamente sin tener en cuenta sus raíces y contenidos cristianos”.

A vueltas con la Religión en la escuela (I)

Queridos diocesanas:

El Gobierno ha presentado en la Cortes el Proyecto de Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa, la LOMCE. Por lo que toca a la asignatura de Religión, los cambios proyectados son los siguientes: la Religión figura en el cuerpo de la Ley en Primaria, Secundaria y Bachillerato; la Religión tendrá una alternativa: de ‘Valores Sociales y Cívicos’ en Primaria y de ‘Valores Éticos’ en Secundaria; pero no ocurre lo mismo en Bachillerato, en el que la Religión figura entre 12 asignaturas opcionales. En Primaria y Secundaria, la Religión y su alternativa serán de oferta obligada para los centros y de libre opción para los padres o, en su caso, los alumnos; no será así en Bachillerato, que se deja a la configuración de las Administraciones educativas y de los centros. Además, tanto la religión y la alternativa serán evaluables en los cursos, pero no contará para la evaluación final de cada etapa. En general se puede afirmar que la Religión recupera parcialmente el puesto y rango del que injustamente había sido privada.

A raíz de la presentación del Proyecto se escuchan muchas cosas acerca de y, sobre todo, en contra de la Religión en la escuela pública, que iré comentando en las próximas cartas.

En primer lugar, hay quienes aprovechan la ocasión para atacar la presencia misma de la Religión en la escuela y exigen que la Religión -y especialmente la católica-, sea suprimida. Esta exigencia tiene una clara motivación ideológica: es la voluntad de ir desalojando la Religión misma de todo ámbito público y, por tanto, también de la escuela. Para ello se apela a que el Estado español es aconfesional; este término no se entiende como religiosamente neutral, como pide la Constitución; se interpreta como ‘laico’ en el sentido de exclusión de lo religioso, lo que es contrario a la Constitución.

De otro lado, la exclusión de la Religión de la escuela lesionaría el derecho originario de los padres a la educación de sus hijos según sus convicciones religiosas, que está constitucionalmente reconocido y garantizado por la Constitución (art. 27.3) y, por supuesto, incumpliría el Acuerdo con la Santa Sede, que es la aplicación de derecho de los padres, reconocido por el Constitución, a la Religión y moral católica. La libre elección de la educación religiosa y moral conforme a sus creencias en la escuela es un derecho fundamental de los padres, que se deriva de su derecho originario a la educación de sus hijos y del libre ejercicio del derecho fundamental a la libertad religiosa. Estos derechos son reconocidos por el Estado y no son una concesión del mismo; son algo propio de los padres y previo al Estado y la Constitución. Un estado democrático y social al servicio de una sociedad plural, que no laica o laicista, ha de respetar y favorecer el ejercicio de los derechos y las libertades de los ciudadanos, poniendo los medios para que sea efectivo el libre ejercicio de los mismos. Además son los ciudadanos, también los católicos, quienes pagan con sus impuestos los medios educativos para que sus hijos obtengan la educación que ellos desean en una escuela plural.

La supresión de la Religión en la escuela privaría injustamente a padres y a alumnos de un derecho que les corresponde: alumnos y padres -y la escuela misma- serían los grandes perdedores; y perdería también el estado de derecho, ya que el legislador incumpliría la Constitución y Derecho internacional. Los próximos días continuaremos con otras cuestiones sobre la Religión en la escuela.

Con mi afecto y bendición,

 

+Casimiro López Llorente

Obispo de Segorbe-Castellón

Religión: Una asignatura apasionante

Queridos diocesanos:

Se acerca el momento de inscribir a vuestros hijos en la clase de religión en el colegio o en el instituto. Como en años anteriores os escribo de nuevo sobre una cuestión tan importante para la educación de niños y jóvenes. Los padres valoráis mucho la clase de religión católica; una gran mayoría venís pidiendo esta enseñanza curso tras curso con plena libertad y constancia admirable. Os doy las gracias por el interés que demostráis en la formación completa de vuestros hijos.

Con motivo de la reforma en marcha de la ley de educación, hemos vuelto a escuchar muchas cosas inexactas y confusas sobre la clase de religión y sobre la posible alternativa. No os dejéis confundir. Todo sigue básicamente igual para vosotros, los padres. Podéis -y bien sabéis que los padres católicos debéis- inscribir a vuestros hijos a la clase de religión o, en su caso, procurar que ellos mismos se inscriban. Que nadie os estorbe ni engañe. Es vuestro derecho propio y constitucional. El Estado, la administración educativa de la Comunidad, los colegios y los institutos tienen la obligación de facilitaros el ejercicio real de este derecho fundamental, que a vosotros os asiste y a nadie perjudica. Pedidlo aunque no os lo ofrezcan o os intenten disuadir.

Como se titula el vídeo que hace unos días hemos presentado en la Conferencia Episcopal Española, al que todos podéis acceder y debemos divulgar, la religión y moral católica es una “asignatura apasionante”.

En efecto: El estudio de la religión en la escuela es un instrumento precioso para que los niños, los adolescentes y los jóvenes crezcan en el conocimiento de todo lo que significa su fe cristiana, a la par que van desarrollando sus saberes en otros campos. Comprenderán que creer en Dios ilumina las preguntas más profundas que ellos mismos llevan en el alma, como cuál es nuestro origen, qué hacemos en esta vida y cuál es el sentido último de la existencia humana; asimismo comprenderán que Jesucristo es la revelación plena del misterio de Dios y del ser humano, por lo cual es el modelo para su existencia. En la clase de religión, conocerán y podrán adquirir una serie de principios y criterios, de virtudes y de valores, sin los cuales el ser humano queda expuesto en su vida al albur de modas y de manipulaciones; en estos momentos de crisis y de corrupción en tantos órdenes de la vida, deberíamos volver a valorar la necesidad que tenemos todos de principios éticos y morales para superar bien la crisis no sólo económica sino también y sobre todo la crisis moral y social que padecemos.

Además, en la clase de religión entenderán la cultura en la que vivimos, cuyos valores y expresiones artísticas y de todo orden hunden sus raíces en la fe cristiana; sin el cristianismo es imposible conocer nuestra propia historia y cultura. Aprenderán además a valorar lo bueno que hay en otras religiones y a respetar la dignidad sagrada de todos los hombres, creyentes o no, afines o diferentes. Y, finalmente, adquirirán una visión armónica del mundo y de la vida humana que les capacitará para ser personas más felices y ciudadanos más libres y responsables, constructores de verdadera convivencia y de una sociedad solidaria y en paz.

Todo ello y mucho más hace de la religión una ‘asignatura apasionante’. !Padres: Inscribid a vuestros hijos a religión o animadles a que lo hagan! Os lo agradecerán siempre. !Sacerdotes, catequistas y fieles en general ayudad a padres y alumnos a valorar esta asignatura, necesaria para una educación plena humana y cristiana¡

Con mi afecto y bendición,

 

+Casimiro López Llorente

Obispo de Segorbe-Castellón