Monseñor López Llorente en Atzeneta: “Recuperar el patrimonio artístico significa recordar el patrimonio espiritual”

El Obispo de Segorbe-Castellón ha bendecido esta mañana la torre-campanario de la Parroquia de San Bartolomé de Atzeneta del Maestrat, acompañado del párroco de la localidad de la comarca del Alcalatén, Francisco Francés, y numerosos fieles adzanetenses, que también han participado en la Santa Misa de acción de gracias, presidida por Don Casimiro.

Monseñor López Llorente ha manifestado en la homilía que “recuperar el patrimonio artístico significa recordar el patrimonio espiritual, porque es expresión de la fe de nuestros antepasados. Fruto de esa fe surge el patrimonio, una casa para escuchar la palabra, celebrar los sacramentos y vivir la vida de la comunidad”.

La palabra de Dios que hemos escuchado hoy –ha continuado- nos marca algunas pautas para ello. La primera lectura muestra a Dios creador que sale al encuentro de Adán y Eva. “El Dios en que creemos no es un Dios lejano, que haya creado el mundo y lo haya dejado caminar a su libre albedrío, sino un Dios que está presente, que lo ha creado por amor y para la vida”.

El maestro del coro cantó el salmo del día.

El pecado original que hemos escuchado del libro del Génesis no es sino el querer vivir al margen de Dios, ser como dioses. “Quizás sea la primera tentación que tenemos los cristianos hoy, dentro de un contexto de secularización, es decir, de prescindir de Dios en nuestra vida”. Nuestros primeros padres quisieron ser como dioses, conocer el bien y el mal sin tener en cuenta la ley natural, que está inscrita en el corazón de cada uno, lo que Dios nos va mostrando.

“Es otra de las tentaciones de hoy”, ha resaltado: “cada uno, según su arbitrio, quiere decidir lo que es bueno y lo que es malo; incluso cuando va en contra de la naturaleza humana. Ahí reside el origen del mal moral como algo que es hechura de los humanos. Cuando nos alejamos de Dios, cuando seguimos nuestro camino, cuando lo suplantamos, se rompe la relación. No solo con Él, sino también entre el hombre y la mujer”.

Un momento de la Santa Misa.

La mayor pobreza de nuestro tiempo es la ausencia de Dios

Monseñor López Llorente también se ha referido a uno de los grandes males de nuestro tiempo, la ausencia de Dios en la vida de las personas. El Obispo de la Diócesis ha seguido comentando el pasaje del libro del Génesis y ha llamado a los presentes a “recuperar a Dios en nuestras vidas, como el Dios que nos crea por amor y nos llama a vivirlo en plenitud”. “Él sale a nuestro encuentro y no se olvida de nosotros; atiende nuestras necesidades porque es compasivo y misericordioso”, ha recordado.

Glosando el evangelio del día, el milagro de la multiplicación de los panes y los peces, Don Casimiro ha narrado como Jesús también sale al encuentro hoy de nosotros “como lo hizo con aquella multitud que le seguía desde hacía tres días, y en la que ve su necesidad de alimentarse y la atiende, para que sintamos la presencia de Dios en nuestra vida, para que en Él encontremos el camino para volver al Padre”.

Don Casimiro durante la distribución de la sagrada comunión.

Finalmente, el Obispo de Segorbe-Castellón ha profundizado en el significado del mencionado milagro de la multiplicación de los panes y los peces que nos narra san Marcos, pues nos remite a la Eucaristía, “que es el pan vivo bajado del cielo, que es Dios mismo que se nos da como alimento para fortalecernos y ayudarnos a seguir caminando hacia el encuentro definitivo con El Señor”.

Tras la Misa de acción de gracias y la bendición del recién restaurado campanario, Don Casimiro ha inaugurado junto al alcalde la localidad la exposición sobre las obras de restauración, que cuenta con numerosas fotografías y un vídeo que narra cómo se han desarrollado las obras. A continuación, los asistentes han degustado dulces tradicionales de la localidad como colofón a una mañana de ambiente festivo.

El Obispo de Segorbe-Castellón bendijo la torre-campanario.
Así ha quedado la torre-campanario tras la restauración.

Monseñor López Llorente: “Quien no olvida el pasado para mirar al presente, puede proyectar el futuro con firmeza”

Monseñor López Llorente ha conmemorado esta mañana el Centenario de la Caixa Rural de Vila-real con la celebración de la Santa Misa de acción de gracias en la Iglesia Arciprestal de la localidad de la Plana Baja. El obispo de Segorbe-Castellón ha animado a los miembros de dicha institución a “no olvidar el pasado para mirar al presente y poder, así, proyectar el futuro con firmeza para caminar desde esos principios que están en su origen, que tan sabiamente percibieron los fundadores, y que se pueden resumir en tres palabras: vocación, misión y el camino del amor”.

“Estáis llamados, como lo estuvieron vuestros fundadores, a vivir desde la fe, en el compromiso cristiano, unidos, para favorecer a todos aquellos que trabajan en el campo. Una caja que se denomina católica no puede estar dirigida solo por el lucro, sino que debe tener también esta sensibilidad social, como la que tenéis y debéis mantener vosotros. Porque en el centro de la obra cooperativa debe estar la persona, para que se desarrolle en todas sus dimensiones, porque así es como colaboráis a la construcción del bien común, generando aquellas condiciones que favorecen el desarrollo de las personas”, ha manifestado.

Proclamación del Evangelio.

Compromiso cristiano en la vida económica y social

El obispo de Segorbe-Castellón ha recordado que estos 100 años de historia de la Caja Rural y la Cooperativa no pueden entenderse sin la presencia del Sindicato Agrario Católico: “Hoy recordamos a aquellos catorce jóvenes que el día 30 de enero de 1919 se reunían en el Círculo de la Inmaculada de Jóvenes Obreros para fundar el Sindicato Agrario Católico y su Caja Rural. Y lo hacían desde su fe, su compromiso cristiano, llevados por las exigencias de la doctrina social de la Iglesia, alentados por el padre jesuita Vicent. Ellos tenían muy presente la doctrina social de la Iglesia, plasmada en la magna encíclica ‘Rerum Novárum’ (‘De las Cosas Nuevas’) de León XIII y, también, la ‘Quadragésimo Anno’ (‘En el Cuadragésimo Año’) del Papa Pío XI. Todo lo que, como fruto y derivación de la fe, impulsa a un cristiano a vivir su compromiso en la vida económica y social, porque la fe no pertenece al ámbito privado sino que impulsa el compromiso con los demás”.

La finalidad de la puesta en marcha del Sindicato Agrario Católico y la Caja Rural –ha subrayado- “fue ayudar a los agricultores para que accedieran a maquinaria, a plantas, a fertilizantes y para que los menos pudientes pudieran acceder a préstamos. Ese impulso social les llevó también a ampliar el sindicato, donde no solo entraron agricultores sino obreros y la misma patronal. En un momento donde la Seguridad Social no existía, ellos se preocupaban de que a los socios pobres y enfermos no les faltara dinero ni atención médica. Consideraron también como deber suyo la promoción cultural, por lo que surgió la escuela gratuita nocturna, a la que llegaron a asistir entre 150 y 200 personas. También su implicación en las obras sociales que surgían en la ciudad y su ayuda a la Iglesia de la Sangre y a la reconstrucción de San Pascual. Eso es lo que hay que recordar y agradecer”.

Vista general de los asistentes a la celebración.

Asimismo, se ha felicitado de que los actuales responsables de la institución centenaria hayan adaptado la Caja Rural y la Cooperativa a los nuevos tiempos y necesidades, al tiempo que han hecho posible el acceso a medios para el trabajo de los agricultores en un mundo globalizado, así como no haber olvidado nunca su dimensión social,”no sólo para vuestros socios de la cooperativa, sino para otras entidades como la Cruz Roja, la Joventut Antoniana y Cáritas”, ha recalcado.

Finalmente, Monseñor López Llorente se ha referido al camino del amor que nos muestra hoy san Pablo en la segunda lectura de la Santa Misa: “Ya podíais ser inmensamente ricos; si no tenéis amor, no sois nada. El amor debe ayudar también al trabajo comunitario, cooperativo, con vuestro consejo rector. Y, cuando hablamos de amor, hablamos del “agapé”, que no es hacer una simple caridad. Fijaos que san Pablo se dirige a aquella comunidad de Corinto donde los más débiles estaban marginados, y les llama la atención porque aquella situación es la que generaba envidia, avaricia, codicia, el deseo de marginar, oprimir y excluir a aquel que no tenía una condición social determinada. Por eso hemos rogado al principio de la eucaristía que El Señor nos conceda la gracia de amarle para que, así, desde Él, podamos amar a los demás. Ese mandamiento nuevo que también tiene que estar presente en vuestra cooperativa y en la caja rural. Que esta magna obra que tantos frutos ha dado en Vila-real y en toda su comarca, siga produciendo frutos de bien para todos. Que aquella andadura que comenzó hace ahora cien años siga con la bendición del Señor por muchos años más, pero sin olvidar la raíz, la condición católica. Cada uno por todos y Dios para todos”, ha concluido.