Charlas veraniegas para matrimonios en Benicasim sobre las etapas de la vida

¿Qué tal participar en una interesante charla de 20 minutos para mejorar la vida conyugal y familiar el viernes por la noche? Esta es la propuesta que hacen las Hermanas de la Sagrada Familia de Nazaret este verano en su convento de Benicasim. El matrimonio formado por Estaban Escrig y Nuria Moya explicarán durante los meses de julio y agosto las diversas etapas de la vida y los retos que presentan a la vida matrimonial y familiar. La cita es a las 21h en la calle Tirant lo Blanc 10.

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Nota de la Academia Pontificia para la Vida sobre la emergencia Covid-19: Pandemia y Fraternidad universal

La Pontificia Academia para la Vida, ha escrito una nota sobre la emergencia del Covid-19, Pandemia y Fraternidad universal, en la que invita y promueve la necesidad de una alianza entre la ciencia y la ética en la búsqueda del mejor humanismo posible, aportando su propia reflexión que nos puede ser útil para todos. D. José Mazuelos Pérez, obispo de Asidonia-Jerez y Presidente de la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida, hace la siguiente síntesis.

Consulta el documento aquí: 20.03.30 – Pandemia y fraternidad universal

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Nota complementaria de la CEE sobre la Jornada por la Vida, el 25 de marzo

El lema de este año de la Jornada por la vida es “Sembradores de Esperanza”, siguiendo de esta forma el documento que hicimos público el pasado mes de diciembre: “Sembradores de Esperanza. Acoger, proteger y acompañar en la etapa final de la vida”. El objetivo del mismo era ofrecer una mirada esperanzada sobre los momentos que clausuran nuestra etapa vital en la tierra, ayudar con sencillez a buscar el sentido del sufrimiento, acompañar y reconfortar al enfermo en la etapa última de su vida terrenal, llenar de esperanza el momento de la muerte, acoger y sostener a su familia y seres queridos e iluminar la tarea de los profesionales de la salud.

Teniendo presente la actualidad del mismo y ante la situación provocada por el coronavirus, la celebración de la Encarnación de Nuestro Señor Jesucristo tendrá este año una motivación especial. Nuestro Dios, ante el dolor que sentimos todos, la incertidumbre ante la posible muerte de muchas personas, la inseguridad al ver lo vulnerables que somos como personas y sociedad, quiere aún hoy enviarnos al Ángel Gabriel para darnos una palabra de esperanza a nosotros que estamos sometidos a la realidad de la muerte y de la precariedad, quizás con un sentimiento de tristeza, soledad y angustia. El ángel nos dice como a María “alégrate el Señor está contigo”. Hay una razón para no perder la alegría profunda y la esperanza: “El Señor está contigo”.

El Señor sigue estando entre nosotros y en este tiempo nos sigue llamando a vivir como creyentes. En días de dolor, muerte y miedo como éstos, los cristianos debemos recordar que estamos en las manos de un Dios que es Padre capaz de sacar cosas buenas también de lo peor e, incluso, del mal objetivo. En las actuales circunstancias, los cristianos debemos seguir siendo en nuestro entorno –con nuestra palabra y ejemplo- sembradores de esperanza, paz y alegría.

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Se celebran unas jornadas de formación para el voluntariado de Spei Mater

El pasado fin de semana, la Delegación Diocesana de Pastoral Familiar y de la Vida celebró un curso de capacitación de voluntarios para llevar a cabo el programa Spei Mater en la Diócesis, de manos de su presidenta nacional, María José Mansilla, en los salones de la Concatedral Santa María de Castellón.

Spei Mater es una asociación pública de fieles, presente en 40 diócesis de toda España, y que tiene por objetivo la protección de la vida, desde la concepción hasta la muerte natural, y que desarrolla el programa a través de tres proyectos.

El “Proyecto Ángel” para acompañar a madres que se encuentran en situación de dificultad, corriendo el riesgo de someterse a un aborto provocado; el “Proyecto Raquel”  para acompañar a mujeres que han abortado y a todo aquel que haya podido participar, directa o indirectamente, en un aborto; y el “Proyecto Parroquias para la Vida”, para la promoción en las parroquias de grupos por la vida.

Para todo ello es fundamental la labor y el acompañamiento de los voluntarios, quienes necesitan antes una formación concreta y unas claves básicas para poder llevar a cabo su misión. En este caso, han sido una veintena de voluntarios los que han participado en las jornadas de formación, quienes se formarán a lo largo de todo el año, aunque todo aquel que esté interesado puede ponerse en contacto enviando un email a la dirección pastoralfamiliar@obsegorbecastellon.org.

El Obispo invita en la presentación de los Grupos Parroquiales de Matrimonios a que den razón de su fe con sus vidas

El obispo de Segorbe-Castellón ha presidido esta mañana la reunión de presentación de los grupos parroquiales de matrimonios, una iniciativa que cuenta con una tradición previa en nuestra diócesis a través de diferentes realidades eclesiales, y que ahora cobra especial importancia como manera de “dar razón de fe y esperanza de los esposos” en nuestra sociedad, con su participación activa en la vida de las parroquias. Leer más

Todo listo para la reunión informativa sobre la creación de los grupos parroquiales de matrimonios

Mañana sábado 11 de enero se celebrará la reunión informativa sobre la creación de los grupos parroquiales de matrimonios, convocada por monseñor López Llorente a través de la Delegación Diocesana de Pastoral Familiar a las 12:00 horas en el Palacio Episcopal de Castellón. Nuestro obispo presenta esta gozosa realidad como un reto y una oportunidad para la Diócesis ya que “si los matrimonios son sólidos, se beneficiarán las comunidades parroquiales y la iniciación cristiana”. Leer más

El Obispo prioriza los Grupos Parroquiales de Matrimonios en la Jornada Diocesana de la Familia

La iglesia arciprestal de San Bartolomé y San Jaime de Nules estaba llena de fieles de todas las edades el domingo 29 de diciembre a las 19h. En el presbiterio del templo, Mons. Casimiro López Llorente presidía la Eucaristía de la Jornada de la Sagrada Familia, acompañado por los vicarios general, de pastoral y del clero, Javier Aparici, Miguel Abril y Marc Estela, respectivamente, el Delegado diocesana de familia, Luis Oliver, el párroco local, Manuel Agorreta, y otros sacerdotes. En la homilía, el Obispo ha presentado como una prioridad diocesana los Grupos Parroquiales de Matrimonios.

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Festividad de la Sagrada Familia

Homilía en la Fiesta de la Sagrada Familia

Jornada de la Familia

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Iglesia Arciprestal de Nules – 29 de diciembre de 2019

(Si 3,2-6.12.14; Sal 127; Col 3,12-21; Mt 2, 13-15. 19-23)

 

Amados todos en el Señor!

1. Dentro de la octava de Navidad celebramos hoy la Fiesta de la Sagrada Familia de Nazaret y, en la Iglesia en España, la Jornada de la Familia, bajo el lema “La Familia, escuela y camino de santidad”. Porque fue en el seno de una familia humana, la santa Familia de Nazaret, donde fue acogido con gozo, nació, creció y se formó Jesús, el Hijo de Dios, hecho hombre. Navidad, Sagrada Familia y Familia en general y cristiana en particular atraen hoy nuestra atención esta tarde.

2. En Navidad nace el Hijo de Dios por amor al hombre, para mostrarnos y ofrecernos a Dios que es Amor. Este Niño, nacido en Belén, es el Verbo, la Palabra de Dios. Él nos muestra el rostro amoroso de Dios y, a la vez, el verdadero rostro del hombre, nuestro verdadero origen y destino, según el proyecto de Dios. El Niño-Dios nos muestra que el ser humano está llamado al amor. Porque Dios es Amor y el hombre está creado a su imagen y semejanza, la identidad más profunda del ser humano es la vocación al amor. En Jesús queda renovada la creación entera y el ser humano; todas las dimensiones de la vida humana han sido iluminadas por Él, y han quedado sanadas y elevadas, incluidos el matrimonio y la familia.

3. Nuestra mirada se dirige esta tarde a la Sagrada Familia de Nazaret, formada por José, María y Jesús. Esta familia es un hogar en el que cada uno de sus integrantes vive su propia vocación al amor, el designio de Dios para con cada uno de ellos: José, la llamada de Dios para ser esposo de María, padre legal de Jesús y custodio de ambos; María, la de ser madre del Hijo de Dios en la carne y esposa de José; y Jesús se prepara en este hogar para su misión de enviado de Dios para salvar a los hombres y hacerles partícipes de misma vida de Dios.

La Sagrada Familia es una escuela de oración y de amor, de acogida y de respeto recíproco, de diálogo y de comprensión mutua y de una existencia según la vocación divina al amor. El de Nazaret es un hogar donde Jesús pudo formarse y prepararse para la misión recibida de Dios: un hogar donde Jesús donde creció en estatura, en sabiduría ante Dios y los hombres.

La familia de Nazaret es dichosa porque ha puesto a Dios en el centro. “Dichosos los que temen al Señor y siguen sus caminos” (Sal 127). Poner a Dios en el centro, nunca va en detrimento del amor de los esposos, de la familia ni de sus componentes. Todo lo contrario: Cuanto más abrimos nuestro corazón a Dios-Amor, más y mejor amamos y podemos amar a nuestros seres queridos; más fuerte se hace el amor y la unión entre los esposos, más verdadero y fuerte es el amor entre los esposos, de los padres a los hijos y de los hijos a los padres. Dios siempre bendice al matrimonio y a la familia. Dios quiere que los esposos mediante su amor esponsal, crezcan hasta la perfección del amor; Dios quiere que los hijos se adentren en su amor a través del amor en la familia.

4. La Sagrada Familia es un modelo donde todos los cristianos y las familias cristianas podemos encontrar el ejemplo para vivir de acuerdo con la voluntad de Dios, acogiendo y siguiendo la propia vocación recibida de Él. En ella encontramos luz para vivir de acuerdo a la vocación al amor, propio de todo ser humano y de todo cristiano. Creados por amor, para amar y ser amados, nuestra vida se realiza plenamente si se vive en el amor de Dios por el camino por el que Él nos llama. Esta llamada toma formas diferentes según los estados de vida: el sacerdocio ordenado y la vida consagrada en sus
distintas formas así como el matrimonio y la familia. Fiel a Jesús, a sus gestos y a sus palabras, la Iglesia proclama la alegría del amor, y la grandeza y belleza del matrimonio y de la familia: pues la relación entre el hombre y la mujer en el matrimonio refleja el amor divino de manera completamente especial; por ello el vínculo conyugal asume una dignidad inmensa. Mediante el sacramento del matrimonio, los esposos están unidos por Dios y con su relación de esposos son signo eficaz del amor de Cristo, que ha dado su vida por la salvación del mundo.

En un contexto social, mediático y legislativo contrario al verdadero matrimonio entre un hombre y una mujer y a la familia, fundada en él, es de vital importancia ayudar nuestros jóvenes y a los esposos a descubrir la grandeza y la belleza del matrimonio; y es necesario ayudarles a comprender que el verdadero amor es un ‘sí’ fiel y una donación definitiva de sí al otro, firmemente fundado en el plan de Dios. El amor de Dios mostrado y ofrecido en el Niño-Dios es el ‘sí’ de Dios a toda la creación y al corazón de la misma, que es el hombre; es el ‘sí’ de Dios a la unión entre el hombre y la mujer, abierta a la vida y al servicio de ella en todas sus fases. El matrimonio y la familia, por tanto, es el ‘sí’ de Dios Amor. Sólo partiendo de este amor, el matrimonio y la familia pueden manifestar, difundir y regenerar el amor de Dios en el mundo. Sin amor no se puede vivir como hijos de Dios, como cónyuges, padres y hermanos. Por el sacramento del matrimonio, Cristo consagra y santifica el amor de los esposos cristianos y se compromete con ellos; su fidelidad al ‘sí’ dado es por ello no sólo es posible, sino que es el camino para entrar en un amor cada vez más grande. De este modo, contando con el amor de Dios en Cristo en la vida cotidiana, los esposos y los hijos aprenden a amar como Cristo ama.

Para Pablo el amor que ha de darse en la familia es un amor compasivo, entrañable, bondadoso, humilde y manso; un amor que incluye necesariamente el perdón: “Sobrellevaos mutuamente y perdonaos” (Col 3, 13). Este amor es el vínculo que mantiene unidos a los esposos y a la familia más allá de las tensiones y dificultades, en la salud y en la enfermedad, en las alegrías y en las penas; este amor busca siempre el bien del otro; es el antídoto contra todo falso amor, los egoísmos, el aislamiento y la soledad; este amor es fuente alegría para todos y el verdadero alimento de la familia, de los esposos y de los hijos; este amor preserva a la familia de la desintegración. Este amor no es mera simpatía, no es un sentimiento volátil o una pasión pasajera, no es búsqueda de sí; porque el verdadero amor es donación y entrega mutua y desinteresada; es amar como Cristo Jesús nos ama.

5. Una familia cristiana es una ‘iglesia doméstica’ (LG 11), o una iglesia en pequeño, como decía San Juan Crisóstomo. Es y vive como una comunidad de fe, de esperanza y de amor; una comunidad donde se comparte, se ama, se trabaja, se crea esperanza, se vive y se transmite la fe. La familia comparte con Dios creador la obra de procrear y educar a los hijos. En ella se vive la comunión entre las personas, al igual que Dios Trino y la Iglesia y hay entrega desinteresada por el otro. Se comparten penas y alegrías. Se comprenden las dificultades, las limitaciones y los esfuerzos de sus miembros; se convive dialogando, comiendo o saliendo juntos.

La familia cristiana escucha la Palabra de Dios, sus miembros oran juntos y juntos participan en la Eucaristía los domingos en su comunidad parroquial, ‘familia de familias’. En la familia se aprende a rezar en los momentos de alegría y de dificultad. Al igual que Jesús y la Iglesia, la familia cristiana anuncia la Buena Nueva: en primer lugar, a sus hijos y a miembros, y luego en su entorno y más allá del mismo. Por eso la familia cristiana también es misionera y siente el deseo anunciar el Evangelio y transmitir el amor de Dios a otras personas. La familia cristiana se pone al servicio de la caridad, especialmente hacia los más necesitados. Cuando el Espíritu de Dios vive en la familia, no se queda ni se cierra en sí misma. Es testimonio de vida con la palabra y el ejemplo.

Los padres sois los primeros educadores y evangelizadores de los hijos. En virtud del sacramento del matrimonio, los padres cristianos sois los primeros responsables de la transmisión de la fe a vuestros hijos mediante el testimonio de vida, mediante la escucha de la Palabra de Dios y la oración en familia, mediante vuestra inserción en la vida de la Iglesia en la propia parroquia y vuestro compromiso en la iniciación cristiana de vuestros hijos. Hablad a vuestros hijos de Dios y de Jesús. Ningún otro anuncio es tan importante para su vida. Introducid a vuestros hijos en su misterio a través de la celebración litúrgica y la oración familiar.

6. Para que los esposos cristianos puedan responder a la llamada de Dios al amor en su matrimonio y en su familia es necesario y urgente ofrecerles un acompañamiento pastoral cercano. A este fin se dirige la iniciativa de nuestra Iglesia diocesana de crear en las parroquias grupos parroquiales de matrimonios. Estos grupos hay que entenderlos como complementarios a los que existen en otros movimientos eclesiales. Queremos sumar, no restar. Se trata ofrecer a los matrimonios en nuestras parroquias un medio que les ayude a (re)descubrir, acoger y vivir la vocación al amor en su matrimonio cristiano; un ámbito que les oriente y acompañe en el día a día de su vida matrimonial y familiar con sus alegrías y dificultades. Éste será el germen de familias cristianas, ‘iglesias domésticas’, en las que se ama, se perdona, se lucha, y se vive y se transmite la fe a los hijos. Una familia cristiana por su forma de vida y por su palabra anunciará la buena noticia del matrimonio y de la familia.

Acojamos de corazón y con esperanza esta iniciativa de nuestra Iglesia diocesana. No es fácil la creación de estos grupos de matrimonios; pero allí donde se ha ofrecido ha habido respuesta. De ello se están beneficiando los esposos y sus familias; y también las mismas parroquias, llamadas a ser ‘familia de familias’, implicadas en la vida y misión parroquial, muy en especial en la iniciación cristiana de sus hijos.

7. Que la Sagrada Familia nos ilumine, aliente y proteja a todos. Encomendemos hoy a la Sagrada Familia de Nazaret a todos nuestros matrimonios y familias para que se mantengan unidos en el amor y produzcan abundantes frutos de santidad. Lo hacemos especialmente por los ahora vais a renovar la promesas que os hicisteis en día de vuestras bodas. Pidamos por nuestras familias para que, dejándose evangelizar, sean evangelizadoras y trasmitan la fe a sus hijos. Amén.

+ Casimiro López Llorente
Obispo de Segorbe-Castellón

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Vocación al amor. Los grupos parroquiales de matrimonios

Queridos diocesanos:

En Navidad, el Hijo de Dios se hace hombre para mostrarnos y ofrecernos a Dios que es Amor. El Niño-Dios nos muestra que el ser humano está llamado al amor. Porque Dios es Amor y el hombre está creado a su imagen y semejanza, su identidad más profunda es la vocación al amor. En Jesús queda renovada la creación entera y el ser humano; todas las dimensiones de la vida humana han sido iluminadas por Él, y han quedado sanadas y elevadas, incluidos el matrimonio y la familia.

El domingo siguiente a Navidad celebramos la Fiesta de la Sagrada Familia y la Jornada de la familia. Porque fue en el seno de una familia humana donde Jesús fue acogido con gozo, donde nació, creció y se educó. La familia, formada por Jesús, María y José, es un hogar en el que cada uno de sus integrantes vive el designio del amor de Dios para con cada uno de ellos: José, la llamada de Dios para ser esposo de María y padre legal de Jesús; María, la de ser madre del Hijo de Dios en la carne y esposa de José; y Jesús se prepara para su misión de enviado de Dios para salvar a los hombres. La Sagrada Familia es una escuela de amor, de acogida y de respeto recíproco, de diálogo y de comprensión mutua y de una existencia según la vocación divina al amor.

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Celebración diocesana de la Jornada de la Familia en Nules

El domingo que viene, 29 de diciembre, la Delegación Diocesana de Familia y Vida convoca a una celebración con motivo de la fiesta de la Sagrada Familia. El acto consistirá en una eucaristía presidida por Mons. Casimiro López Llorente en la iglesia arciprestal de San Bartolomé y San Jaime de Nules a las 19h. El lema de este año es “La familia, escuela y camino de santidad”, y quiere recordar cómo “la vida familiar cotidiana y concreta, en su increíble riqueza y variedad, ha de ser el contenido real de esa santidad a la que estamos llamados”.

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