¿Cuáles son los principales argumentos que se emplean para promover la legalización de la eutanasia y el suicidio asistido?

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Las diferentes cuestiones aducidas para la legalización de la eutanasia y el suicidio asistido pueden ser reconducidas principalmente a cuatro argumentos:

1. El sufrimiento insoportable.

La defensa y promoción de la eutanasia y el suicidio asistido basándose en el sufrimiento insoportable del enfermo ha sido el argumento invocado durante muchos años. El acompañamiento de la familia es un elemento muy importante para ayudar al enfermo a resituarse ante la aparición de la enfermedad, de modo particular si esta es grave. Y, entre otros, es un deber del médico y el personal sanitario aliviar el sufrimiento y eliminar el dolor al paciente, contando con el parecer del propio enfermo y la colaboración de la familia, especialmente cuando nos encontramos ante una persona en el final de la vida. A este respecto, es importante advertir que, si no se garantiza que el paciente que pasa por esa situación no tenga dolor, inevitablemente pueden surgir peticiones de eutanasia. Y la experiencia clínica demuestra suficientemente que, para esas situaciones, la solución no es la eutanasia, sino la atención adecuada, humana y profesional, y a este fin se dirigen los cuidados paliativos.

2. La compasión.

La segunda bandera enarbolada por los movimientos a favor de la eutanasia y el suicidio asistido es la compasión. A fin de que el paciente no sufra, se justifica poner fin a su vida. Además, se afirma que de esa manera se contribuye al bien de la sociedad, porque de este modo no se dilapidan los recursos sanitarios limitados de la comunidad, que pueden ser dedicados a otros fines. Eso hace que no pocas personas, llegados esos momentos de la vida, puedan sentirse como una carga para los demás (sus familiares y la sociedad), y no quieran seguir viviendo. También, que otros consideren insoportable y carente de dignidad la vida de dependencia (en la alimentación, el aseo, el transporte, la falta de control personal) y piensen que en esas condiciones es mejor la muerte. La solución que se presenta en este contexto es la eutanasia o el suicidio asistido. Se trata de la eutanasia por compasión: para que no sufra, que deje de vivir. Pero enseguida percibimos que esta no es la actitud adecuada. Lo más humano no es provocar la muerte, sino acoger al enfermo, sostenerlo en estos momentos de dificultad, rodearlo de afecto y atención y poner los medios necesarios para aliviar el sufrimiento y suprimir el dolor y no al paciente. La auténtica compasión es de otro orden. La experiencia sostiene que, cuando se percibe el cariño y cuidado de la familia, la importancia de la propia vida que siempre contribuye al bien de la familia, de los demás y de la sociedad, el respeto a la dignidad de todo ser humano con independencia de su estado de salud o de cualquier otro condicionamiento, y se reciben los cuidados paliativos adecuados, si son necesarios, un porcentaje muy bajo de pacientes pide explícitamente la eutanasia. Sembrar esperanza verdadera, aliviar la soledad con una compañía afectiva y efectiva, aliviar la angustia y el cansancio, hacerse cargo del enfermo «cargándolo sobre la propia cabalgadura», a ejemplo del buen samaritano (cfr. Lc 10, 25-37), son expresiones de una verdadera compasión.

3. La muerte digna.

El tercer argumento del movimiento pro-eutanasia es el concepto de «muerte digna». A veces, con la expresión «muerte digna» o «dignidad de la muerte» lo que se quiere decir es que «yo soy dueño de mi vida; yo muero cuando quiera». Es decir, es una cuestión que hace referencia al concepto de libertad, elemento clave en la concepción que cada uno tenga de la vida y el modo de conducirla, también cuando acecha el sufrimiento o la muerte. Una expresión que, además, está relacionada con la calidad de vida, que, a su vez, se interpreta como criterio último de la dignidad de la vida. Según este criterio, cuando la calidad de vida es pobre, ya no merece la pena seguir viviendo. Fácilmente se percibe que, desde esa perspectiva, la vida humana no vale por sí misma. La calidad de la vida vale más que la vida misma. Pero, además ¿con qué baremos se mide la calidad para llegar a afirmar que ya carece de valor o que no merece la pena ser vivida?.

4. El concepto de autonomía absoluta.

Relacionado con el anterior está el cuarto argumento: la autonomía del paciente, concebida como un absoluto. En muchos de nuestros contemporáneos existe una idea de «autonomía» que remite a la concepción que cada uno tenga de la libertad, que se traslada también al campo del final de la vida. En el fondo es expresión de una concepción de una libertad absolutista desvinculada de la verdad sobre el bien. La eutanasia sería un derecho de la autonomía personal llevado al extremo:
«Yo soy dueño de mi vida, me moriré cuándo y cómo yo lo determine». Ciertamente, la autonomía es un elemento fundamental. El ser humano es libre y se perfecciona con su actuar libre. Pero concebir la dignidad de la persona únicamente sobre la propia autonomía constituye una visión reductiva que deja al margen otras dimensiones fundamentales. Por un lado, hay personas que, en este sentido, no son autónomas, como los niños, enfermos dependientes, personas con graves discapacidades psíquicas, pacientes en coma, etc. ¿Es que estas personas solo tienen la dignidad que otros les otorgan? ¿No la tienen como tales? Si la autonomía fuera el fundamento último de la dignidad de la persona, muchas personas carecerían de dignidad. Por otra parte, es evidente que la autonomía de la persona no es absoluta. Tampoco en el campo de las relaciones humanas ni en la convivencia familiar o social.
En el ámbito de la medicina, el concepto de autonomía tampoco es total. El enfermo, y más el que se encuentra en situación terminal, o sin capacidad del uso de razón, no es autónomo. La misma enfermedad, la medicación y otras circunstancias limitan necesariamente su capacidad de decisión.

(Del documento “Sembradores de esperanza Acoger, proteger y acompañar en la etapa final de esta vida”.)

¿Qué aspectos se promueven en las campañas favorables a la eutanasia y el suicidio asistido?

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Las campañas encaminadas a suscitar opiniones favorables a la eutanasia y el suicidio asistido suelen promover los siguientes aspectos:

– Lo primero que se presenta es un «caso límite». Se busca una situación terminal y dramática especialmente llamativa que interpele la sensibilidad colectiva. Admitido este caso, desaparecen las razones profundas para no admitir otros parecidos, ensanchándose la casuística.

– Lo anterior se complementa con eufemismos ideológicos y semánticos. Así, se evitarán expresiones como «provocar la muerte del enfermo» o «quitarle la vida». Por el contrario, se ensalzan otras como «muerte digna», «autonomía», o «liberación».

– Junto a esto, se procura presentar a los defensores de la vida como retrógrados, intransigentes, contrarios a la libertad individual y al progreso. De este modo se evita un diálogo sosegado y constructivo, que busque sobre todo el bien del enfermo.

– Otro elemento de la estrategia consiste en transmitir la idea de que la eutanasia es una cuestión religiosa. Por eso, en una sociedad pluralista la Iglesia —o cualquier confesión religiosa— no puede, ni debe, imponer sus opiniones.

– Como complemento de estas estrategias, se pretende trasmitir a la sociedad la idea de que la eutanasia es una demanda urgente de la población y propia de nuestros tiempos.

La Academia Pontificia para la Vida (9.XII.2000) denunciaba las campañas y estrategias a favor de la eutanasia: «Se han desarrollado —dice— campañas y estrategias en este sentido, llevadas adelante con el apoyo de asociaciones pro-eutanasia a nivel internacional, con “manifiestos” públicos firmados por intelectuales y hombres de ciencia, con publicaciones favorables a tales propuestas —algunas, acompañadas incluso de instrucciones orientadas a enseñar a los enfermos los diferentes modos de poner fin a la vida, cuando fuese considerada insoportable—, con encuestas que recogen opiniones de médicos o de personajes conocidos en la opinión pública, favorables a la práctica de la eutanasia y, finalmente, con propuestas de leyes llevadas a los parlamentos, además de los intentos de provocar sentencias de los tribunales que pudiesen dar curso a una práctica de hecho de la eutanasia o, al menos, a que no fuese punible».

(Del documento “Sembradores de esperanza Acoger, proteger y acompañar en la etapa final de esta vida”.)

¿Qué subyace en el reciente debate social sobre la eutanasia y el suicidio asistido?

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Tras la decisión del Congreso de los Diputados de seguir adelante con la tramitación de la Ley Orgánica de regulación de la Eutanasia en España, ayer, la Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Española emitió una nota con la que mover a la reflexión ante este grave asunto que pone en cuestión la dignidad de la vida humana: No hay enfermos “incuidables”, aunque sean incurables.

 En esta línea, la subcomisión episcopal para la Familia y Defensa de la Vida presentó, ya en diciembre del año pasado, el documento “Sembradores de esperanza Acoger, proteger y acompañar en la etapa final de esta vida” Un texto con el que se pretende iluminar la tarea de los profesionales de la salud y enfocar el servicio médico en la dignidad de la persona.

La intención del mencionado documento es “ayudar con sencillez a buscar el sentido del sufrimiento, acompañar y reconfortar al enfermo en la etapa última de su vida terrenal, llenar de esperanza el momento de la muerte, acoger y sostener a su familia y seres queridos e iluminar la tarea de los profesionales de la salud”. Asimismo, se plantean cuestiones como la eutanasia, la muerte digna, la medicina paliativa, el cuidado de los enfermos o la obstinación terapéutica.

Por este motivo, cada día ofreceremos una pregunta con su respuesta del mencionado documento, para intentar ofrecer a todos, de una forma pedagógica y de fácil lectura, un poco de luz ante este tema tan importante y de actualidad.

 

¿Qué subyace en el reciente debate social sobre la eutanasia y el suicidio asistido?

 La eutanasia y el suicidio asistido son objeto en nuestro tiempo de campañas propagandísticas a su favor. El debate actual sobre estos asuntos no es propiamente planteado como una cuestión médica, sino más bien ideológica con una profunda raíz antropológica. Efectivamente, en el fondo nos encontramos ante una determinada concepción del ser humano y sus implicaciones familiares y sociales y un concepto de libertad concebida como voluntad absoluta desvinculada de la verdad sobre el bien. Se manifiesta la dificultad de encontrar un sentido al sufrimiento y el modo de encajarlo en el recorrido vital de las personas, y las consecuencias que estos planteamientos tienen sobre el modo de entender las relaciones sociales, la responsabilidad política y su repercusión en el ámbito sanitario.

Charlas veraniegas para matrimonios en Benicasim sobre las etapas de la vida

¿Qué tal participar en una interesante charla de 20 minutos para mejorar la vida conyugal y familiar el viernes por la noche? Esta es la propuesta que hacen las Hermanas de la Sagrada Familia de Nazaret este verano en su convento de Benicasim. El matrimonio formado por Estaban Escrig y Nuria Moya explicarán durante los meses de julio y agosto las diversas etapas de la vida y los retos que presentan a la vida matrimonial y familiar. La cita es a las 21h en la calle Tirant lo Blanc 10.

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Nota de la Academia Pontificia para la Vida sobre la emergencia Covid-19: Pandemia y Fraternidad universal

La Pontificia Academia para la Vida, ha escrito una nota sobre la emergencia del Covid-19, Pandemia y Fraternidad universal, en la que invita y promueve la necesidad de una alianza entre la ciencia y la ética en la búsqueda del mejor humanismo posible, aportando su propia reflexión que nos puede ser útil para todos. D. José Mazuelos Pérez, obispo de Asidonia-Jerez y Presidente de la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida, hace la siguiente síntesis.

Consulta el documento aquí: 20.03.30 – Pandemia y fraternidad universal

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Nota complementaria de la CEE sobre la Jornada por la Vida, el 25 de marzo

El lema de este año de la Jornada por la vida es “Sembradores de Esperanza”, siguiendo de esta forma el documento que hicimos público el pasado mes de diciembre: “Sembradores de Esperanza. Acoger, proteger y acompañar en la etapa final de la vida”. El objetivo del mismo era ofrecer una mirada esperanzada sobre los momentos que clausuran nuestra etapa vital en la tierra, ayudar con sencillez a buscar el sentido del sufrimiento, acompañar y reconfortar al enfermo en la etapa última de su vida terrenal, llenar de esperanza el momento de la muerte, acoger y sostener a su familia y seres queridos e iluminar la tarea de los profesionales de la salud.

Teniendo presente la actualidad del mismo y ante la situación provocada por el coronavirus, la celebración de la Encarnación de Nuestro Señor Jesucristo tendrá este año una motivación especial. Nuestro Dios, ante el dolor que sentimos todos, la incertidumbre ante la posible muerte de muchas personas, la inseguridad al ver lo vulnerables que somos como personas y sociedad, quiere aún hoy enviarnos al Ángel Gabriel para darnos una palabra de esperanza a nosotros que estamos sometidos a la realidad de la muerte y de la precariedad, quizás con un sentimiento de tristeza, soledad y angustia. El ángel nos dice como a María “alégrate el Señor está contigo”. Hay una razón para no perder la alegría profunda y la esperanza: “El Señor está contigo”.

El Señor sigue estando entre nosotros y en este tiempo nos sigue llamando a vivir como creyentes. En días de dolor, muerte y miedo como éstos, los cristianos debemos recordar que estamos en las manos de un Dios que es Padre capaz de sacar cosas buenas también de lo peor e, incluso, del mal objetivo. En las actuales circunstancias, los cristianos debemos seguir siendo en nuestro entorno –con nuestra palabra y ejemplo- sembradores de esperanza, paz y alegría.

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Se celebran unas jornadas de formación para el voluntariado de Spei Mater

El pasado fin de semana, la Delegación Diocesana de Pastoral Familiar y de la Vida celebró un curso de capacitación de voluntarios para llevar a cabo el programa Spei Mater en la Diócesis, de manos de su presidenta nacional, María José Mansilla, en los salones de la Concatedral Santa María de Castellón.

Spei Mater es una asociación pública de fieles, presente en 40 diócesis de toda España, y que tiene por objetivo la protección de la vida, desde la concepción hasta la muerte natural, y que desarrolla el programa a través de tres proyectos.

El “Proyecto Ángel” para acompañar a madres que se encuentran en situación de dificultad, corriendo el riesgo de someterse a un aborto provocado; el “Proyecto Raquel”  para acompañar a mujeres que han abortado y a todo aquel que haya podido participar, directa o indirectamente, en un aborto; y el “Proyecto Parroquias para la Vida”, para la promoción en las parroquias de grupos por la vida.

Para todo ello es fundamental la labor y el acompañamiento de los voluntarios, quienes necesitan antes una formación concreta y unas claves básicas para poder llevar a cabo su misión. En este caso, han sido una veintena de voluntarios los que han participado en las jornadas de formación, quienes se formarán a lo largo de todo el año, aunque todo aquel que esté interesado puede ponerse en contacto enviando un email a la dirección pastoralfamiliar@obsegorbecastellon.org.

El Obispo invita en la presentación de los Grupos Parroquiales de Matrimonios a que den razón de su fe con sus vidas

El obispo de Segorbe-Castellón ha presidido esta mañana la reunión de presentación de los grupos parroquiales de matrimonios, una iniciativa que cuenta con una tradición previa en nuestra diócesis a través de diferentes realidades eclesiales, y que ahora cobra especial importancia como manera de “dar razón de fe y esperanza de los esposos” en nuestra sociedad, con su participación activa en la vida de las parroquias. Leer más

Todo listo para la reunión informativa sobre la creación de los grupos parroquiales de matrimonios

Mañana sábado 11 de enero se celebrará la reunión informativa sobre la creación de los grupos parroquiales de matrimonios, convocada por monseñor López Llorente a través de la Delegación Diocesana de Pastoral Familiar a las 12:00 horas en el Palacio Episcopal de Castellón. Nuestro obispo presenta esta gozosa realidad como un reto y una oportunidad para la Diócesis ya que “si los matrimonios son sólidos, se beneficiarán las comunidades parroquiales y la iniciación cristiana”. Leer más

El Obispo prioriza los Grupos Parroquiales de Matrimonios en la Jornada Diocesana de la Familia

La iglesia arciprestal de San Bartolomé y San Jaime de Nules estaba llena de fieles de todas las edades el domingo 29 de diciembre a las 19h. En el presbiterio del templo, Mons. Casimiro López Llorente presidía la Eucaristía de la Jornada de la Sagrada Familia, acompañado por los vicarios general, de pastoral y del clero, Javier Aparici, Miguel Abril y Marc Estela, respectivamente, el Delegado diocesana de familia, Luis Oliver, el párroco local, Manuel Agorreta, y otros sacerdotes. En la homilía, el Obispo ha presentado como una prioridad diocesana los Grupos Parroquiales de Matrimonios.

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