La Delegación de Catequesis apoya a las familias y los catequistas para que la transmisión de la fe no se interrumpa

La transmisión de la fe sigue, a pesar del confinamiento. Habitualmente ésta se realiza principalmente en la familia, la escuela y la parroquia, pero en las circunstancias actuales en que no es posible físicamente reunirse en las aulas o en los salones parroquiales, “la familia cobra el principal protagonismo, protagonismo que nunca ha dejado de tener porque es el primer espacio de transmisión”, como explica el delegado diocesano de catequesis, Carlos Asensi.

Al mismo tiempo, desde la Delegación se envían materiales a los catequistas para que puedan seguir en contacto con los catequizandos: la primera semana se envió una guía sobre los mandamientos y ésta sobre la eucaristía, “para que los padres con sus hijos puedan comentar y explicar las diferentes partes mientras se sigue por los medios de comunicación, y así ir poco a poco formándoles para poder celebrar en comunidad el misterio de la fe”, explica Carlos Asensi.

Nuestra arma es la oración

El Delegado de catequesis asegura que se reza por todos los catequistas y los animan a “que ellos oren por cada uno de sus catequizandos y por sus familias”. Al mismo tiempo, invita a las familias a “reunirse para rezar, ver y celebrar la eucaristía”. Con este fin se ha distribuido una guía preparada por la Delegación de Liturgia. En definitiva se trata de “seguir anunciando y transmitiendo la fe, y haciendo que la oración sea nuestra arma para pasar estos momentos”.

 

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