Directrices para los capellanes de asistencia religiosa católica en los hospitales ante la pandemia de Covid-19

Ante la expansión y recrudecimiento de la pandemia de Covid-19, se hace necesario e imprescindible que los Capellanes de Asistencia Religiosa Católica en los Hospitales colaboren en todas las medidas higiénicas que impidan o dificulten el contagio del Covid-19. Por el bien de toda la humanidad, es muy importante parar la cadena infecciosa del coronavirus y, por ello, se ha de evitar por todos los medios posibles que los Capellanes no resulten infectados, para que así no se conviertan, a su vez, en un medio de transmisión de la infección para los numerosos enfermos, ancianos y debilitados que han de atender en su misión pastoral.

Su protección antiinfecciosa ha de ser compaginada tanto con la asistencia a los enfermos que por numerosas enfermedades siguen siendo atendidos en nuestros centros sanitarios, como con la atención singular a los enfermos de Covid-19 que van llenando en nuestros hospitales y que sienten encaminarse hacia una enfermedad grave y cuyo desenlace es, en muchos casos, mortal. Su sufrimiento es aún mayor en cuanto han de permanecer absolutamente aislados, incluso de sus seres queridos, y, a veces, de toda ayuda y consuelo espiritual. ¡Que, en la medida de lo posible, estos enfermos no se vean privados del auxilio espiritual, de los sacramentos, de la Gracia de Dios!

 

Sus familiares, los que tanto los aman, pasan también por el valle del dolor y de la angustia. Los Capellanes están llamados a acompañarles e infundirles la luz del consuelo de la fe y de la esperanza, en medio de las oscuras tinieblas de esta pandemia.

 

En estos momentos, también es misión grave de los Capellanes asistir, acompañar y animar humana y espiritualmente a los profesionales y trabajadores de nuestros hospitales que, exhaustos, se enfrentan a una tarea superior a sus fuerzas en holocausto de caridad para con los enfermos, los que sufren, los que mueren, plenamente conscientes de que muchos de ellos resultarán también infectados y enfermos, e, incluso, algunos de ellos fallecerán; mas, en su generoso sacrificio, son sostenidos por la Gracia de Dios.

 

Los Capellanes, igualmente, son profesionales de nuestros hospitales y, del mismo modo, están ejerciendo su ministerio con gran abnegación por amor a Dios y al prójimo. Debidamente protegidos, ofrecen y han poder ofrecer la asistencia religiosa a cuantos la pidan en el Hospital. A todos ellos, les expreso nuestro más profundo agradecimiento y reconocimiento, nuestra cercanía y oración.

 

Por todo ello, la labor de los Capellanes requiere, en estos momentos, un estricto cuidado de todas las medidas sanitarias de higiene y, para guiarles en el mismo, se ofrecen las presentes directrices que han de ser cumplidas con suma atención.

 

 

  1. Los Capellanes y su riesgo.

 

a. Los Capellanes de Asistencia Religiosa Católica en los Hospitales son personas en situación de exposición de riesgo, en la presente pandemia de Covid-19, pues en su actuación pueden estar físicamente en el mismo lugar que un caso probable o confirmado de Covid-19 y a una distancia menor de 2 metros del mismo.

 

b. Debe evitarse la exposición de los Capellanes que, en función de sus características personales o estado biológico conocido, debido a patologías previas, medicación o trastornos inmunitarios, sean considerados especialmente sensibles a este riesgo, por lo que deberán abstenerse de acercarse a todo posible enfermo o contagiado de Covid-19.

 

c. Deberán abstenerse de acudir a su hospital, si presentan fiebre o clínica respiratoria aguda.

 

d. Deberán abstenerse igualmente de acudir al hospital, si han tenido un contacto estrecho con casos posibles, probables o confirmados de Covid-19, tales como:

1. Si han prestado asistencia a un caso que presentaba síntomas sin haber utilizado las medidas de protección adecuadas, así como a familiares o personas que tengan o haya tenido otro tipo de contacto físico similar.

2. Si han convivido con familiares y personas que hayan estado en el mismo lugar que una persona que presentaba síntomas de Covid-19 a una distancia menor de 2 metrosdurante un tiempo de al menos 15 minutos.

 

e. En los supuestos anteriores b, c y d, deberán informar a la mayor brevedad al Vicario General o al Delegado para la Pastoral de la Salud, para su adecuada solución.

 

f. Deberán extremar sus precauciones para evitar la transmisión del coronavirus a los enfermos, ancianos y debilitados.

 

 

  1. Las Autoridades Sanitarias

 

a. Los Capellanes cumplirán estrictamente todas las órdenes, instrucciones y pautas que reciban de las Autoridades Sanitarias, tanto a nivel nacional y autonómico, como las propias del hospital en el que ejerzan su labor.

 

b. Especialmente, cumplirán todos los protocolos en materia de higiene y de prevención de riesgos laborales.

 

c. Igualmente, se abstendrán de acceder a cualquier lugar que las Autoridades del hospital califiquen de acceso restringido incluso para los Capellanes.

 

 

  1. Higiene de manos

 

a. Es imprescindible reforzar las medidas de higiene personal en todos los ámbitos de su labor pastoral y frente a cualquier escenario de exposición.

 

b. La higiene de manos es la medida principal de prevención y control de la infección.

 

c. Si las manos estuvieran sucias o manchadas con fluidos, la higiene de manos se hará con agua y jabón antiséptico, de acuerdo con el protocolo de lavado higiénico de manos. El secado de las manos se realizara siempre con toallas de papel desechable.

 

d. Si las manos están visiblemente limpias, la higiene de manos se hará con productos de base alcohólica (geles hidroalcohólicos), de acuerdo con el protocolo de desinfección higiénica de manos.

 

e. Al entrar y salir del hospital, se lavaran las manos con agua y jabón.

 

f. Al entrar y al salir de las habitaciones de hospitalización, se realizara siempre la higiene de manos con productos de base alcohólica (geles hidroalcohólicos ).

 

g. Se evitará todo contacto físico con cualquier enfermo o persona, intentando guardar al menos 1 metro de distancia.

 

h. En actividades de atención a los enfermos en los que se hayan de utilizar guantes, estos serán siempre desechables y una vez utilizados serán introducidos en los contenedores de residuos biosanitarios para su gestión por el hospital.

 

 

  1. Higiene respiratoria

 

a. Cuidados básicos de higiene respiratoria:

  1. Si se tiene síntomas respiratorios deberá cubrirse la boca y nariz al toser o estornudar con un pañuelo desechable y tirarlo en un contenedor de basura. Si no se tiene pañuelo de papel debe toser o estornudar sobre su brazo en el ángulo interno del codo, con el propósito de no contaminar las manos.
  2. Si se sufre un acceso de tos inesperado y se cubre accidentalmente con la mano, se evitará tocarse los ojos, la nariz o la boca.
  3. Toda persona con síntomas respiratorios debe lavarse frecuentemente las manos porque accidentalmente puede tener contacto con secreciones o superficies contaminadas con secreciones.

 

b. Las medidas de protección individual (incluyendo el equipo de protección individual (EPI)), deben ser adecuadas y proporcionales al riesgo o riesgos frente a los que debe ofrecerse protección acorde con la actividad ministerial.

 

c. La protección respiratoria generalmente recomendada para el personal cuando pueda estar en contacto a menos de 2 metros con casos en investigación o confirmados de Covid-19, es una mascarilla autofiltrante tipo FFP2 o media máscara provista con filtro contra partículas P2. Sin este medio de protección, deberán de abstenerse de atender a cualquier caso posible de Covid-19.

 

d.En los demás casos, siempre es recomendable llevar una mascarilla de protección.

 

 

  1. Atención a enfermos confirmados o probables de Covid-19.

 

a. Para atender a enfermos de infección por Covid-19, los Capellanes deben llevar un equipo de protección individual (EPI) para la prevención de infección por microorganismos transmitidos por gotas y por contacto que incluya bata, mascarilla de tipo -al menos- FFP2, guantes y protección ocular antisalpicaduras. Se debe cumplir una estricta higiene de manos antes y después del contacto con el paciente y de la retirada del EPI.

 

b. De acuerdo con las normas técnicas actualmente vigentes, en caso de que por parte del hospital no se les pueda proveer de estos elementos de protección, deberán abstenerse de la atención a estos enfermos.

 

c. En todo caso, será necesaria la autorización previa del Médico responsable de la asistencia.

 

d. Si la visita personal al enfermo no fuera posible, se intentará el acompañamiento espiritual llamándole diariamente a su teléfono personal, si fuera factible.

 

 

  1. Administración del sacramento de la Reconciliación

 

a. Para la celebración individual de la reconciliación sacramental en la habitación del enfermo, el Capellán intentará situarse a una distancia de al menos 1 metro y utilizará mascarilla protectora, sin perjuicio de la absoluta atención a la salvaguarda del sigilo sacramental y la necesaria discreción.

 

b. Para la celebración individual de la reconciliación sacramental fuera de las habitaciones de hospitalización, se proveerá que esta tenga lugar en un lugar ventilado fuera del confesionario, como puede ser el despacho de la capellanía o la misma capilla, solicitando en este caso a los otros fieles presentes en el lugar de culto que se mantengan alejados con el fin de garantizar la debida reserva. En todo caso, se adoptará además una distancia de al menos 1 metro y se utilizara una mascarilla protectora, sin perjuicio de la absoluta atención a la salvaguarda del sigilo sacramental y la necesaria discreción,

 

  1. Administración del sacramento de la Unción de los Enfermos

Para la administración de la Unción de los Enfermos, el Capellán se pondrá, al inicio de su celebración, tras la desinfección de las manos, un par de guantes desechables. La signación del enfermo se realizará únicamente en la frente del mismo. Al finalizar la celebración, se arrojarán los guantes usados a los contenedores de residuos biosanitarios para su gestión por el hospital. Se utilizara el rito breve.

 

 

  1. Administración de la sagrada Comunión

La sagrada Comunión se dará y recibirá en la mano, sin contacto físico alguno del Capellán con el fiel. Si el enfermo no pudiere recibir la Comunión en la mano, pero sí en la boca, el Capellán le administrará la misma en la boca, llevando puesto un guante desechable, el cual será inmediatamente después arrojado a los contenedores de residuos biosanitarios para su gestión por el hospital.

 

  1. Administración del Bautismo

a. En las situaciones en que la administración del Bautismo no pueda ser pospuesta a una fecha posterior al cese de la emergencia sanitaria (por ejemplo, en el caso de niños con enfermedades que entrañen peligro mortal), procédase a la misma según la modalidad vigente en el Rito Romano.

b. Ténganse en cuenta las siguientes indicaciones:

  1. El ministro manténgase a una distancia oportuna del bautizando y de sus padres y padrinos.
  2. Para la unción con el óleo de los catecúmenos y con el santo Crisma, el ministro deberá emplear guantes de un solo uso.
  3. Se omitirá la signación en la frente en los ritos de acogida y el rito del effetà en los explicativos,
  4. En casos de particular urgencia o emergencia, considérese la posibilidad de acudir al rito abreviado.

 

 

  1. Capilla, sacristía y despacho de la capellanía

a. En caso de que por la Dirección Médica del hospital no se ordene el cierre de la Capilla del hospital, esta permanecerá abierta el mayor tiempo posible, de acuerdo con las disponibilidades del servicio, para que los fieles puedan rezar ante el Sagrario o ante las imágenes de su devoción.

 

b. Cuídese que en la Capilla los fieles dejen la debida separación entre ellos, a ser posible de 2 metros de distancia y nunca a menos de 1 metro.

 

c. La Santa Misa se celebrará siempre sin presencia de fieles.

 

d. Cuando los Capellanes no se encuentren ejerciendo su ministerio por las diferentes unidades del hospital, deberán permanecer -durante el tiempo de su presencia física en el hospital- en la Capilla o en el despacho de la capellanía, de manera tal que los enfermos, sus acompañantes y los profesionales y trabajadores del hospital puedan fácilmente localizarlos para recibir la atención espiritual que requieran.

 

e. En las sacristías, cuídese con particular atención la higiene ambiental y la conservación de las formas y del vino, destinados a la consagración. Cámbiense y lávense frecuentemente el corporal, la palia y los purificadores. Deberá contarse con un dispensador de jabón líquido y toallas de papel de un solo uso para el lavado frecuente de las manos. Antes del comienzo de la Santa Misa, se lavarán las manos con agua y jabón o, en su caso, se desinfectarán con productos de base alcohólica (geles hidroalcohólicos).

Dado en Castellón de la Plana, a veintinueve de marzo de dos mil veinte.

 

+Casimiro López Llorente

Obispo de Segorbe-Castellón

 

Doy fe

Ángel E. Cumbicos Ortega

Canciller-Secretario General

 

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