Centenario Misioneras Dominicas del Rosario Burriana

Cien años de evangelización y promoción de la mujer por el mundo

La promoción de la mujer no es nada nuevo para las Misioneras Dominicas del Rosario. Su fundadora, la beata Ascensión Nicol, inició la congregación yendo a Perú para trabajar en el desarrollo de la mujer indígena. Fue la primera misionera que se adentraba en aquel paraje. En una cabaña creó una escuela en la que acogía las niñas sin hacer discriminación entre indias e hijas de caucheros, los explotadores. Este año se cumplen cien años de la fundación, y en Burriana lo han celebrado la comunidad de religiosas y el colegio de Villa Fátima.

Las Misioneras Dominicas del Rosario están presentes en la Diócesis desde 1959 gracias al concurso de un dominico de Burriana, el padre Monserrat. Comenzaron con una “casa hogar” en la que enseñaban labores domésticas. En respuesta a las peticiones que recibían crearon el colegio Villa Fátima, que han dirigido hasta el 2006, cuando cedieron su funcionamiento a la entidad Gestión de Centros Católicos de Enseñanza.

 

La última directora fue la hermana Milagros Armendáriz, que desde el año pasado ha regresado a la Plana para encargarse de la comunidad de nueve hermanas mayores. Hay religiosas que han pasado décadas en la misión, y que a pesar de los años no renuncian a su carisma: “Seguimos siendo misioneras, primero informándonos, y sobretodo viviendo en comunidad y con la oración”.

 

Esto no impide que algunas hermanas colaboren en Cáritas o en Manos Unidas, y que transmitan esta pasión en el colegio: “En India nos han confiado recientemente un internado de formación para niñas, y el Villa Fátima decidió hacer una colecta para ayudar con motivo del centenario”, explica la hna. Milagros que estaba destinada para ir a India hasta que una enfermedad la obligó a quedarse en España.

La alegría de la misión

“Veo que la evangelización nos hace felices. Anunciar el Evangelio no es una imposición moral y el riesgo es tomarlo demasiado superficialmente”, explicaba la superiora al tiempo que recordaba una conversación reciente con otra religiosa: “Es una hermana destinada en Perú, que tiene unos 70 años, y que me anunciaba que se volvía  a la selva para una nueva fundación”.  Hace unas semanas, esta misionera participó en el encuentro con Francisco en Puerto Maldonado, un lugar especial para las Dominicas del Rosario, ya que ahí nació la congregación hace un siglo.

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