Mons. López Llorente: “La comunidad cristiana es el lugar donde se produce el encuentro con El Señor”

Monseñor López Llorente ha celebrado la Santa Misa que conmemora el quincuagésimo aniversario de la Parroquia de San José de Almazora. El Obispo de Segorbe-Castellón ha animado a los presentes a “dar gracias a Dios por estos cincuenta años anunciando el Evangelio -en referencia al lema de este medio siglo de vida de esta comunidad parroquial de nuestra diócesis- por tanta vitalidad mostrada de una forma sencilla, pero no por ello menos generosa y menos fecunda para todos”.

Asimismo, don Casimiro ha animado a los presentes a encontrarse de manera personal con El Señor, aprovechando el inicio del Tiempo de Adviento, a “abrir nuestro corazón al Dios que viene para darnos vida, esperanza, salvación, para redimirnos de todo aquello que nos impide ser libres de verdad, que nos aleja de la unión con Él y con nuestros hermanos”. Él viene a nuestro encuentro –ha continuado- especialmente en la Eucaristía, “que no es un rito vacío, sino la actualización en el presente del misterio pascual. Jesús está en medio de nosotros, nos habla, se nos da en la Eucaristía, que es su cuerpo para -participando todos de Él- formar un solo cuerpo, que es la comunidad parroquial”, ha manifestado.

Precisamente, este año, “toda nuestra iglesia diocesana quiere mirar a la Eucaristía como el centro y la vida de cada comunidad cristiana y también de todo cristiano. Sí, porque es en la comunidad cristiana donde se produce en encuentro con El Señor”, ha destacado. Por eso es tan importante venir al encuentro con El Señor y “que se vaya generando esa comunidad, que va a ser la presencia de Dios en el barrio, el anuncio del Evangelio para todos, para que desde aquí se vaya generando esa fraternidad, esa solidaridad con todos para que la vida de Dios llegue a través de nuestro amor, a todos: a los pobres, a los necesitados, a todo aquel que sufre enfermedad, fragilidad o soledad. Este es el camino de vuestra comunidad parroquial”, ha recalcado.

Respecto al inicio del año litúrgico con este primer domingo de Adviento, Monseñor López Llorente ha urgido a los asistentes a dar cabida a Jesús en nuestro corazón durante este tiempo para que, de los muchos, “se genere un solo cuerpo, que es su comunidad, su iglesia, su familia aquí en el barrio. Para que sea también el sentido, el centro, el fundamento de la vida; para que se generen discípulos que lo siguen, misioneros que lo anuncien, que lo lleven a las realidades del mundo para que todo eso vaya conformando su reino de amor, de paz, de justicia, de verdad, de santidad, de gracia y de vida y se haga realidad en medio de nosotros”. Una comunidad- ha finalizado- en la que “todos os sintáis en vuestra familia, en vuestra casa. Una comunidad fraterna que vive desde El Señor para salir por los caminos del mundo a anunciar el Evangelio a todos”.

Un programa de actos a la altura de la efeméride
Las celebraciones comenzaron el jueves 29 con un triduo en el que han participado antiguos párrocos de San José: Pere Saborit (1971-79) y Fernando Moreno (1979-2008). El primer cura fue Vicente Pérez. A partir del martes que viene, 4 de diciembre, se proseguirá con una Eucaristía por los difuntos de la parroquia durante estos 50 años. Y los sábados 15 y 22 de diciembre se ha organizado dos conciertos con la participación del Coro de adultos de la Escola de Música Mestre Agut Manrique y el grupo de música sudamericana Planakanta, respectivamente. El segundo tendrá una tonalidad solidaria.

La parroquia celebra este aniversario con una consciencia clara de anuncio renovado y actual del Evangelio. “Queremos que sea un mirar hacia atrás de manera agradecida a Dios por todas las personas que han puesto su granito de arena para que la Buena Noticia de Jesucristo haya sido anunciada”, explica el Consejo de Pastoral, para añadir inmediatamente que “no nos podemos ni queremos quedar ahí; queremos que nos sirva para tomar nuevo impulso evangelizador. Que Jesús y su Buena Noticia pueda llegar a muchas personas”.

Levadura en la masa

Cuando se creó la parroquia de San José, para llegar desde el centro de Almazora se tenían que atravesar campos de naranjos. La población que se instaló en el barrio de Pío XII era gente de condición humilde que buscaba vivienda más económica que en Castellón, gracias a la vivienda social promovida por la Caja Rural local. Con el tiempo, se ha convertido en un barrio dormitorio. Al mismo tiempo se han instalado comunidades importantes de magrevíes y gitanos.

Este contexto convierte San José en una comunidad pequeña en número pero comprometida en su realidad y decidida a ofrecer la Buena Noticia de Jesucristo. Por esta razón los días previos a la celebración se han distribuido por las viviendas de la demarcación una carta y un tríptico en el que se presenta la parroquia. La presentación ofrece un espacio de acogida, procesos formativos, la Eucaristía dominical, la recepción de sacramentos y la atención a los necesitados y enfermos. “Esto es lo que tenemos. Las puertas están abiertas”, resume el párroco, Manuel Agost, para explicar el objetivo de la iniciativa.

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