Moseñor López Llorente: «Recuperar nuestra Fe cristiana es fundamental para no tener que despedir a una comunidad como la de hoy, por falta de vocaciones»

Monseñor López Llorente ha celebrado la Santa Misa de despedida de las hermanas clarisas del Convento de la Inmaculada Concepción de Almassora en la Iglesia del Cristo del Calvario de la citada localidad de la Plana Alta, en la que ha estado acompañado por numerosos sacerdotes y a la que han asistido numerosos fieles, así como varios miembros de la corporación municipal.

Monseñor López ha manifestado en su homilía que se trataba de “un día agridulce”. Dulce porque “siempre es un motivo de alegría dar gracias a Dios en la Eucaristía, que es la acción de gracias por excelencia” y agrio porque “no es ningún motivo de alegría para un Obispo despedir a unas hermanas porque se cierra su monasterio”. “Cerrar una casa, duele”, ha subrayado. Asimismo, el Obispo de Segorbe-Castellón ha afirmado que la causa de dicho cierre es “la falta de vocaciones”, pero que- si profundizamos un poco más- “la causa es más profunda”, y hay que buscarla en “la falta de vitalidad de nuestras comunidades cristianas, de nuestras familias, de nosotros, cristianos”. “El Evangelio, las Lecturas de este domingo –ha proseguido- nos hablan del final de los tiempos y llevan nuestra mirada al Hijo de Dios (…) que es el centro de nuestra Fe (…) el fundamento, la roca firme sobre la que hemos de construir nuestra existencia, si queremos llegar a la meta a la que estamos llamados personalmente, que es el encuentro definitivo con El Señor, y recuperar nuestra Fe, nuestra confianza en el Dios que siempre camina con nosotros, si queremos que nuestra Iglesia diocesana sea una Iglesia viva, donde broten las vocaciones”.

“Si no hay cristianos –ha declarado Monseñor López- difícilmente habrá consagrados, sacerdotes y matrimonios y familias cristianas. Por eso hemos de cuidar la iniciación cristiana de nuestros niños, para que el Bautismo que recibieron dé frutos y vivan, en el camino que Dios les marque, su condición de hijos e hijas de Dios. Recuperar nuestra Fe cristiana es fundamental para no tener que despedir a una comunidad como la de hoy, por falta de vocaciones. Por eso le pido al Señor que aliente nuestra Esperanza y avive nuestra Fe para que nuestra Iglesia diocesana sea una iglesia viva desde El Señor, rica en vocaciones y en presencia de la buena noticia de Dios entre los hombres”. “Estoy seguro, Madre María y el resto de hermanas –ha concluido- que, desde la distancia, vais a estar unidas con nosotros en la Oración, en la Comunión propia de todos los cristianos. Seguid orando desde Canals por esta Diócesis de la que partís”.

Por su parte, la Madre Presidenta de las Clarisas ha declarado al terminar la celebración eucarística que “cerrar un convento no es fácil para nadie, y menos para la presidenta, que es la que lo tiene que hacer”. Asimismo, ha subrayado que “la verdadera alegría está en el corazón y que cuando el corazón está centrado en Dios y sabe por qué vive y por qué hace las cosas, pues está feliz”. Finalmente, la madre Teresita ha trasladado a los presentes el último mensaje de las hermanas clarisas que han vivido en Almassora hasta el 18 de noviembre de 2018, 120 años ininterrumpidos de oración y trabajo al servicio de la localidad de la Plana Alta: “Daros las gracias por toda la amistad y cariño que les habéis dado durante todo este tiempo y que, aunque ya no vivan aquí, Almassora estará siempre en su corazón. Os recordarán siempre a todos y a todas: nombres, rostros, circunstancias… Ellas seguirán rezando por vosotros y vosotras igual que lo están haciendo aquí”.

El Grupo Enlace de las contemplativas de la Diócesis de Segorbe- Castelló también ha enviado un mensaje a sus hermanas clarisas, que ha leído Don Joaquín Guillamón antes del inicio de la Santa Misa. En él, agradece su presencia todos estos años, “120 años dando vida y luz en vuestro entorno”. También le han dado las gracias por su entrega generosa al Señor en la contemplación al servicio de la Iglesia. “Es una luz que se apaga en nuestra Diócesis –ha lamentado- pero va a seguir alumbrando y dando vida donde vaya (…) Solo Dios sabe el sacrificio que supone para cada una de ellas dejar este querido lugar”. El cariñoso mensaje concluye con el ruego de que “Dios las siga bendiciendo. Les enviamos un fuerte abrazo y les damos las gracias de nuevo por todos estos años. Deseamos que el día de hoy estén rodeadas del cariño de quienes las quieren, así como una jornada de comunión con el Obispo y sacerdotes que les acompañan”.

Al término de la ceremonia, los numerosos asistentes congregados en el templo se han acercado a las hermanas para despedirse personalmente de cada una de ellas y se han producido escenas de gran emoción.

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