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Mensaje del Santo Padre Francisco para la Cuaresma 2018

Queridos hermanos y hermanas:

Una vez más nos sale al encuentro la Pascua del Señor. Para prepararnos a recibirla,
la Providencia de Dios nos ofrece cada año la Cuaresma, «signo sacramental de
nuestra conversión», que anuncia y realiza la posibilidad de volver al Señor con todo el corazón y con toda la vida.

Como todos los años, con este mensaje deseo ayudar a toda la Iglesia a vivir con
gozo y con verdad este tiempo de gracia; y lo hago inspirándome en una expresión de Jesús en el Evangelio de Mateo: «Al crecer la maldad, se enfriará el amor en la mayoría» (24,12).

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El Papa Francisco: “¡Qué bueno es que los jóvenes sean «callejeros de la fe»!”

La Diócesis se compromete con la Nueva Evangelización

El pasado mes de julio se llevó a cabo la IV Edición del Encuentro de Nueva Evangelización (ENE), en Salamanca, un evento que constituye actualmente una de las citas más influyentes para la Nueva Evangelización en España debido a su condición de punto de encuentro de distintas realidades eclesiales, tanto de laicos como de religiosos y sacerdotes, y a que mantiene durante el año redes de colaboración y espacios para compartir métodos, experiencias y proyectos.

Nuestra Diócesis, por su parte, también ha adquirido importantes compromisos con la evangelización. Ejemplo claro de ello es la reunión celebrada por el Consejo Presbiteral poco antes de finalizar el año 2016. Don Antonio Caja, párroco de San Francisco, en Castellón, habló sobre el movimiento Alpha, y Juan Carlos Vizoso sobre los Retiros de Emaús. Además, ya iniciado el nuevo año, el pasado jueves tuvo lugar un Encuentro de Nueva Evangelización en el Seminario Mater Dei. Al acto acudieron diferentes sacerdotes, convocados por la Vicaría de Pastoral. Durante la reunión, don Antonio expuso cómo se vivió el encuentro de Salamanca y lanzó diversas propuestas para motivar a los sacerdotes a abrirle las puertas y darle vida a la nueva evangelización. Leer más

Felicitación al Santo Padre por su 80 cumpleaños

Castellón de la Plana, a 15 de diciembre de 2016

Santo Padre,

 

Reciba un cordial saludo de toda esta Diócesis de Segorbe-Castellón, en España, y de un servidor, así como nuestra más sentida felicitación con motivo de su cumpleaños, el día 17 de diciembre. Nos unimos a Ud. en su acción de gracias a Dios por el regalo de sus ochenta años de vida.

Aún recordamos, Santidad, con profunda alegría la Audiencia del pasado veintiséis de octubre a la que acudimos un pequeño grupo de 21 presbíteros de nuestra Diócesis, en peregrinación a Roma y a Asís, y en la que tuve ocasión de saludarle personalmente. Su cercanía y su llamada a acoger a los inmigrantes como a nuestro prójimo son aliento que nos impulsa a entregarnos con mayor fervor al servicio de todos, en especial de los más pobres y necesitados, sin excluir a nadie, como lo hizo el Señor con nosotros.

Le encomendamos en nuestras plegarias a la Virgen María, Madre de Misericordia. ¡Que ella le proteja como a hijo suyo, le aliente en su tarea pastoral, le defienda en la tentación, le ampare en la tribulación y le consuele en el sufrimiento! Cuente con nuestra oración. ¡Que Dios le siga bendiciendo!  Imploramos también su bendición, Santo Padre.

Con afecto filial,

+ Casimiro López Llorente

Obispo de Segorbe-Castellón

 

Carta del Papa al final de Jubileo de la Misericordia

Misericordia et misera son las dos palabras que san Agustín usa para comentar el encuentro entre Jesús y la adúltera (cf. Jn 8,1-11). No podía encontrar una expresión más bella y coherente que esta para hacer comprender el misterio del amor de Dios cuando viene al encuentro del pecador: «Quedaron sólo ellos dos: la miserable y la misericordia»[1]. Cuánta piedad y justicia divina hay en este episodio. Su enseñanza viene a iluminar la conclusión del Jubileo Extraordinario de la Misericordia e indica, además, el camino que estamos llamados a seguir en el futuro.

  1. Esta página del Evangelio puede ser asumida, con todo derecho, como imagen de lo que hemos celebrado en el Año Santo, un tiempo rico de misericordia, que pide ser siemprecelebradavivida en nuestras comunidades. En efecto, la misericordia no puede ser un paréntesis en la vida de la Iglesia, sino que constituye su misma existencia, que manifiesta y hace tangible la verdad profunda del Evangelio. Todo se revela en la misericordia; todo se resuelve en el amor misericordioso del Padre.

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Reclusos de Castellón estarán este fin de semana con el Papa en Roma

La pastoral penitenciaria de la Diócesis participará este fin de semana en el Jubileo de los reclusos con el Papa en Roma. En el grupo de cinco representantes, habrá reclusos de Castellón que se sumarán a los de otras diócesis en una iniciativa autorizada por el Ministerio de Justicia y en coordinación con las autoridades italianas. El programa prevé la celebración del sacramento de la confesión, testimonios, la misa y un encuentro con Francisco. Sonia Barreda, delegada diocesana, transmite la expectación de las internas que viajan con ellos por el evento al que se han preparado con mucha ilusión.

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El Papa en Suecia puede mostrar que es posible vivir de otra manera

El Papa Francisco comienza un viaje a Suecia. Juan Luis Valderrábano ha vivido con su familia dos años en el país escandinavo por motivos de trabajo en la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Umea. En el norte de Suecia donde vivían solo hay cuatro iglesias católicas para una superficie tan grande como media España. El único obispo del país visitó la parroquia de la Madre de Dios en Umea un día entre semana; acabaron cenando con él, y el párroco en una pizzería.

  • Conocemos Ikea, Volvo, Electrolux… pero ¿cómo son los suecos?
  • Al vivir allí se te cae el “mito sueco”. Es un país en el que todo funciona muy bien, pero la gente tiene un sentido de felicidad que a nosotros nos resulta completamente extraño. Lo llaman lagom, que es la justa medida. ¿Cómo estas? Lagom, es decir, ni bien ni mal.

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JMJ en Cracovia: Bajo el signo de la misericordia

Queridos diocesanos:

Miles de jóvenes de todo el mundo están de camino para participar en la Jornada Mundial de la Juventud, en Cracovia, Polonia, del 26 al 31 de este mes de julio. Nuestra Iglesia diocesana estará presente con un buen grupo de jóvenes.

Los jóvenes de las jornadas mundiales no son ajenos a lo que viven y pasan el resto de jóvenes; comparten sus esperanzas y sus sufrimientos, sus decepciones y sus anhelos más vivos y justos. Pero junto a ellos se respira un aire fresco y puro, el gozo de vivir, y una esperanza que nada ni nadie puede arrebatar ni empañar. A veces, cuando se mira a los jóvenes de hoy, con sus problemas y fragilidades, hay una tendencia al pesimismo, al desánimo: son los que más padecen, los más afectados por la crisis económica, moral y espiritual, que nos envuelve. Mas, no es todo desánimo en la juventud, ni mera resignación inactiva o protesta violenta, ni menos relativismo, tampoco nihilismo y vacío de gente que no espera nada. Más allá de las apariencias, esos miles y miles de jóvenes, que se reunirán con el Papa en Cracovia, nos trasmiten el mensaje claro de una juventud que expresa un deseo profundo, a pesar de posibles ambigüedades, de los valores auténticos que tienen su plenitud en Cristo.

Las Jornadas son una experiencia inolvidable. El encuentro gozoso con el Señor Jesús junto con tantos jóvenes que comparten la misma fe, el ambiente de oración personal y comunitaria, la celebración gozosa de la fe, la confraternización alegre y la experiencia de la universalidad de la Iglesia marcan de algún modo el futuro de la propia vida cristiana. ¡Cuántos jóvenes han encontrado a Cristo en las Jornadas, cuántos se han reencontrado con la propia fe o han quedado fortalecidos en su vida cristiana! ¡Y cuántos jóvenes han descubierto la llamada del Señor al sacerdocio, a la vida consagrada, al matrimonio cristiano, a un laicado adulto y comprometido con la misión!

Este encuentro de Cracovia con el Papa estará marcado por la Misericordia. Cracovia es la ciudad de San Juan Pablo II y de Santa Faustina Kowalska; allí vivieron estos dos grandes apóstoles de la misericordia de nuestro tiempo; en esta ciudad, San Juan Pablo II consagró en 2002 el Santuario de Jesús Misericordioso, encomendando el mundo a la Divina Misericordia y esperando que este mensaje llegase a todos los habitantes de la tierra, llenando los corazones de esperanza: “Es preciso encender esta chispa de la gracia de Dios. Es preciso transmitir al mundo este fuego de la misericordia. En la misericordia de Dios el mundo encontrará la paz, y el hombre, la felicidad” (Homilía 17.08.2002).

Estoy seguro que celebrar el Jubileo de la Misericordia en Cracovia será como un nuevo Pentecostés para los jóvenes: un acontecimiento de gracia, de gozo y de esperanza, de luz en la oscuridad del momento, un grandísimo don de la misericordia de Dios. Allí podrán contemplar y experimentar personalmente el amor infinito, entrañable, paciente y siempre fiel de Dios así como el abrazo del perdón de Dios, siempre dispuesto a perdonar. La acogida personal de la misericordia divina transforma el corazón y capacita para ser misericordiosos como el Padre. Por ello el lema de esta Jornada es: “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán la misericordia” (Mt 5,7). “La Palabra de Dios – dice el papa Francisco- nos enseña que ‘la felicidad está más en dar que en recibir’ (Hch 20,35). Precisamente por este motivo la quinta Bienaventuranza declara felices a los misericordiosos. Sabemos que es el Señor quien nos ha amado primero. Pero sólo seremos de verdad bienaventurados, felices, cuando entremos en la lógica divina del don, del amor gratuito, si descubrimos que Dios nos ha amado infinitamente para hacernos capaces de amar como Él, sin medida”. (Mensaje para JMJ 2015). Es entonces cuando uno se siente enviado y se convierte en instrumento de la misericordia, un verdadero programa de vida para todos, especialmente para los jóvenes, que se concretará en las obras de misericordia corporales y espirituales. El único camino para vencer el mal es la misericordia. La justicia es necesaria, pero ella sola no basta. Justicia y misericordia tienen que caminar juntas. Acompañemos con nuestra oración a los jóvenes de la Jornada Mundial.

 

Con mi afecto y bendición,

+Casimiro López Llorente

Obispo de Segorbe-Castellón