Monseñor López Llorente: “Sin el fundamento de la caridad, la Iglesia no sería más que una ONG solidaria”

Monseñor López Llorente ha presidido esta mañana la jornada de inicio del curso pastoral en la Diócesis de Segorbe-Castellón, a la que han asistido más de 450 personas y en la que ha manifestado que sin el fundamento de la caridad cristiana, la Iglesia no sería más que una ONG solidaria. El obispo ha comenzado la homilía de la Santa Misa de inicio del nuevo itinerario pastoral diocesano dando gracias al Señor, “porque nos da la oportunidad de este nuevo curso” y para que su salvación –que brota del árbol de la cruz- “llegue a todos, porque a todos está destinada”.

Don Casimiro ha centrado su intervención en la caridad, objetivo específico que vertebrará la vida de nuestras parroquias, comunidades eclesiales, los arciprestazgos, las delegaciones, los movimientos, las cofradías durante este año: “La cruz de Cristo es la expresión suprema del amor de Dios por toda la humanidad. Ahí está el centro de la caridad, no lo olvidemos. Si no queremos reducir la Iglesia a una ONG solidaria, si queremos ser de verdad Iglesia del Señor, presencia de su amor para la humanidad, no podemos olvidar que el fundamento de la caridad es Dios mismo, que se nos da hasta la muerte y resucita para que en Él todo el mundo tenga vida, y la tenga en plenitud”, ha destacado.

Asimismo, Monseñor López Llorente también ha definido la Eucaristía como “actualización del misterio de la Cruz y fuente permanente de la caridad”. El objetivo, continuó nuestro obispo, “es dejarse empapar por el amor de Dios en Cristo, que se une a nosotros dándonos de comer su mismo cuerpo, para que se mantenga viva la caridad cristiana y dar forma, así, a nuestra existencia personal y comunitaria”. En el amor de Dios –ha continuado- está la verdad del ser humano, que es el motor de nuestra caridad, fuente de vida y de plenitud: “El Señor nos envía una vez más a la misión (…), en cuyo centro está el amor de Dios manifestado en la pasión, muerte y resurrección de Jesús, para la vida del mundo y para ayudar, así, a las personas y a la sociedad a encontrarse con un Dios que es vida y salvación”.

 

La cruz –ha recordado el obispo en le festividad de la Exaltación de la Santa Cruz- es sufrimiento, pero ahí ha quedado vencido todo lo que nos aleja de Dios y solo abrazándola podremos seguir a Cristo, entregándonos hasta el final, renunciando a lo que nos separa de Él: “Para amar a Dios y amar de verdad al prójimo necesitamos renunciar a nuestro ego, sabiendo que quien entrega su vida la recibe del señor colmada en plenitud”.

Don Casimiro ha finalizado su sermón recordando a los más de 450 asistentes que “un curso dedicado a la caridad, lo más grande que tenemos, nos llama a entrar en un proceso de conversión, de petición de perdón. Dejémonos, por tanto, alentar por el espíritu al comienzo de este curso pastoral”.

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