ordenación diaconal Ndagijimana

Ordenación diaconal de D. Servilien Ndagijimana en Almenara

Desde un buen rato antes de comenzar la celebración a mediodía, la iglesia parroquial de los Santos Juanes de Almenara ya estaba llena. La población se había apresurado a coger sitio en los bancos junto a fieles del resto de la Diócesis. Fuera, un tapiz de hojas guiaba desde el local parroquial hasta el templo la procesión de entrada, con el Obispo, mons. Casimiro López Llorente, los vicarios episcopales, el rector del Seminario Mater Dei, numerosos sacerdotes y Servilien Ndagijimana, preparado para recibir la ordenación diaconal. Santa Genoveva Torres, desde el Cielo, seguro que sonreía.

Al inicio de la homilía, el Obispo se dirigía al ordenando asegurando que su vocación al sacerdocio y ordenación de diácono “son una muestra de la permanente misericordia divina para contigo y para con nuestra Iglesia diocesana”: “Nos reconforta constatar que hay todavía tierra buena donde la semilla de la vocación al sacerdocio es acogida, madura y da frutos. Cantemos el amor misericordioso de Dios que nos enriquece con sus dones y suscita vocaciones en medio de su pueblo”.

Por dos veces también ha recordado que, quedando encardinado en Segorbe-Castellón, D. Servilien Ndagijimana tendrá que amar la Diócesis como propia, ya que en la Iglesia de Dios no hay diferencias “entre los de fuera y los de dentro, los de antes o los de después. Todos sois diáconos y sacerdotes de esta Santa Iglesia diocesana”.

Una vocación probada

Mons. López Llorente ha recordado el largo y probado proceso desde que D. Servilien Ndagijimana escuchó por primera vez la llamada el día de su primera comunión: “Con la ayuda de Dios pudiste superar el mal ejemplo de algunos sacerdotes, o el maltrato que tú padeciste durante la guerra que sufrió Ruanda en el siglo pasado. Sin embargo el Señor puso también buenos sacerdotes en tu camino y ha mantenido así en ti viva la llama de su llamada”.

En 2011 llegaba a Castellón para ingresar en el Seminario Mater Dei. Ayer, en el programa El Espejo de la Iglesia de COPE, D. Miguel Abril recordaba cómo lo fue a buscar a la estación, intentando entenderse entre francés e inglés, y lo acogió como rector. Junto con el párroco de Almenara, D. Sergio Mendoza, han revestido a D. Servilien Ndagijimana con la estola cruzada y la dalmática, signos litúrgicos del diácono.

Ordenado al servicio de Dios y los hermanos

Habiendo recibido el primer grado del orden, ejercitará la triple diaconía de la proclamación del Evangelio, colaborador del Obispo y el sacerdote en la celebración de la Eucaristía, y el servicio de la caridad: “Serás a partir de ahora en la Iglesia y en el mundo signo e instrumento de Cristo, Siervo, que no vino no para ser servido sino para servir (Mt 20,28)”, afirmaba Mons. López Llorente, al tiempo que recordaba que “la ordenación sacerdotal que esperamos puedas recibir un día no lejano, no borrará este sello; también como sacerdote deberás seguir siendo servidor de Cristo y de los hermanos”.

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