Amparo Faulí: “Nuestro principal reto es rejuvenecer el voluntariado de Manos Unidas y combinarlo con la experiencia de los más mayores”

Amparo Faulí es, desde el pasado 8 de junio, presidenta de Manos Unidas. Tras el cese de la anterior presidenta, María Pilar Acín, que cumplía el tiempo establecido por los estatutos de la organización, Amparo toma el relevo de una organización señera en la ayuda para el desarrollo de los países del Tercer Mundo. La nueva presidenta se ha marcado como reto mantener y potenciar al voluntariado como base imprescindible de la buena organización y trabajo en equipo, para conseguir los fines de la organización: financiación para los proyectos de desarrollo en los países más empobrecidos y la sensibilización en nuestra sociedad.

¿Desde cuándo llevas trabajando como voluntaria en Manos Unidas?

Casi seis años y estoy encantada. Desde el primer día me sentí muy acogida y con ganas de trabajar.

¿Qué campaña recuerdas con más cariño de todas de cuantas has trabajado en este tiempo?

Si te soy sincera, en todas he estado a gusto. Lo que te hace vivir mucho las campañas es la visita del misionero que está a su cargo y que da su testimonio directo. Sí recuerdo con especial emoción el cartel de la primera en la que trabajé, que mostraba una cucharita con tierra de la que salía una plantita que visualizaba perfectamente la necesidad del hambre.

El tema de las comarcales es de vital importancia para que la organización que ahora presides…

Se vive mucho y te ayuda a implicarte al ciento por ciento. Estar en contacto con las comarcales me motiva muchísimo. Trabajan a destajo y cuando tomas contacto realmente con esta realidad, vives más Manos Unidas. Se implican muchísimo en los pueblos de nuestra diócesis.

¿Cuáles son los retos de la nueva presidenta?

Conseguir que se incorporen más voluntarios y voluntarias a Manos Unidas y que sean más jóvenes y que se comprometan. En definitiva, ir rejuveneciendo nuestro voluntariado combinado la experiencia de la gente más mayor que es muy valiosa.

¿Cuesta incorporar a gente joven? ¿Por qué?

Cuesta y no sé si es debido a la falta de valores. Vivimos un momento de crisis y aunque tenemos un grupo de jóvenes que están muy comprometidos, nos harían falta más como ellos. No hay que perder de vista los problemas estructurales por los que atraviesan los países en vías de desarrollo, donde el hambre es una cuestión patente.

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