Los proyectos de Manos Unidas en Camerún y Haití se convierten en prioritarios para atajar la pandemia

La crisis del coronavirus y el forzado confinamiento han detenido las iniciativas de Manos Unidas para recaudar la financiación para los proyectos asumidos. Desde la central de esta organización católica de ayuda al desarrollo, se ha decidido que en algunos países, como en India, se desvíe temporalmente la ayuda al ámbito sanitario. En el caso de los proyectos de la Delegación diocesana, éstos siguen adelante ya que, precisamente, son un apoyo para atajar la pandemia.

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Conferencia de Clara Pardo, Presidenta Nacional de Manos Unidas

Ayer,  el hotel Intur de Castellón acogió la rueda de prensa y la conferencia de Clara Pardo, Presidenta Nacional de Manos Unidas, que con motivo de la próxima celebración del Día Internacional de la Mujer llevaba por título “Otro mundo es posible. El compromiso de las mujeres de Manos Unidas”.

Las mujeres de Manos Unidas

«Este año, todos los que formamos Manos Unidas recordamos que hace 60 años un grupo de mujeres de Acción Católica, partiendo del manifiesto de la Unión Mundial de Organizaciones Femeninas Católicas (UMOFC), decidió declarar la guerra al hambre», decía Pardo.

«Durante 61 años, esta organización formada principalmente por mujeres valientes, hemos mantenido ese espíritu de lucha contra el hambre, contra la injusticia y contra el dolor, en un mundo de abundancia, intentando con nuestro esfuerzo compensar las desigualdades en el mundo. Un camino que no hubiera sido posible sin el apoyo de socios, voluntarios y colaboradores» añadía.

Los objetivos siguen siendo los mismos

La asociación de la Iglesia Católica en España tiene 5.000 voluntarios y más de 70.000 socios que ayudan a mejorar la situación de hambre, de sanidad y de educación de más de 1,5 millones de personas en todo el mundo.

«Es triste que los objetivos sigan siendo los mismos 60 años después, pues sigue habiendo 821 millones de personas que pasan hambre en el mundo, y si todos nos paráramos a pensarlo seríamos mucho más eficaces en esta lucha», ha defendido.

«Nuestras fundadoras siempre decían que “la única batalla que no se puede ganar es la que damos por perdida”, hay gente y alimentos suficientes para acabar con el hambre, pero lo que no hay es espíritu y voluntad suficiente para ello», ha explicado.

Mujeres en guerra contra el hambre

Según la presidenta, «nuestros proyectos no tienen ningún tipo de discriminación, ni por sexo, ni por raza ni por religión, pero sí que es cierto que, desde nuestra experiencia, cuando involucras a una mujer tienes una mayor garantía de éxito, pues cuando una mujer se involucra se involucra toda una familia».

Un ejemplo de ello son las mujeres emprendedoras de África, que crean fondos de microcréditos para ayudar a garantizar la alimentación de sus familias, pues necesitan mejorar sus procesos productivos y de gestión. «Las monjas con las que trabajamos y que atienden  a estas mujeres dicen que “las mujeres solo piden el futuro que ellas no han tenido”», añadía.

Segorbe-Castellón

Nuestra diócesis, ha explicado, «es una gran diócesis que aporta mucho, por ejemplo gracias a las cenas del hambre, una forma muy buena de recaudar y de sensibilizar». «La de aquí es una delegación que tiene un equipo de voluntarios muy importante, y gracias a ellos podemos llegar a mucha gente».

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El cuidado de la casa común

Queridos diocesanos:

La organización católica ‘Manos Unidas’ celebra estos días su campaña anual en la lucha contra el hambre en el mundo y por el desarrollo de los pueblos más pobres. “Quien más sufre el maltrato al planeta no eres tú”. Así reza el lema de este año que quiere mostrar la íntima relación que existe entre el hambre y la pobreza, y el deterioro del planeta. En efecto: los pueblos más pobres son también los más afectados por la crisis medioambiental. Manos Unidas se hace eco de esta situación y nos cuestiona nuestros modos de vida y de consumo insolidarios e insostenibles; y quiere contribuir a la defensa de los derechos humanos, especialmente de las personas más vulnerables del planeta, trabajando por el derecho a una vida digna, que incluye el indispensable derecho a la alimentación en un medioambiente adecuado.

  1. Nueva campaña de Manos Unidas

2. El cuidado de la casa común

3. Consecuencias del egoísmo y la codicia

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El cuidado de la creación, en el centro de la campaña de Manos Unidas

“Quien más sufre el maltrato al planeta no eres tú”, este es el lema con el que Manos Unidas invita a tomar una aguda toma de conciencia sobre la dramática situación de destrucción que afecta a la «casa común», con la consiguiente desaparición de ecosistemas, el deterioro del territorio, y la fragilidad de las comunidades más pobres.

En Castellón, la ONG católica acaba de lanzar su campaña anual para el año 2020, en un acto que ha contado con la presencia de la presidenta-delegada diocesana, Amparo Faulí, del Obispo, Casimiro López Llorente, así como de Marcel Bikongnyuy, sacerdote camerunés que ha explicado los proyectos que Manos Unidas desarrolla en su país.

Faulí ha explicado que «en esta ocasión, la delegación de Castellón se ha propuesto llevar a cabo dos proyectos, los dos sanitarios, uno de ellos en Haití, para equipar las salas materno-infantiles de un centro de salud, y el otro en Baalseng’la, Camerún, con el que ampliar la formación sanitaria, construir un quirófano, y mejorar los espacios de acogida y atención sanitaria». En total se necesita reunir 155.507 € para poder atender a todas las personas beneficiadas por ambos proyectos, alrededor de 13.000.

Por su parte, Bikongnyuy ha hecho un recorrido por los principales problemas con los que se encuentra la población rural de Camerún, siendo los pobres y necesitados los principales afectados, en especial los niños y las mujeres, «disponen de agua contaminada y enferman, pero además pueden llegar a recorrer distancias de hasta 60 Km para buscar y trabajar una tierra productiva, con el desgaste físico que ello conlleva».

Mons. López Llorente ha defendido que «como católicos debemos sentirnos interpelados sobre las causas de esta crisis ecológica y de las desigualdades sociales, y debemos ser colaboradores a través de nuestros hábitos de vida y de consumo, pues lo que hacemos aquí repercute allí».

«La casa común, la creación, el mundo, se nos ha dado como un don, no para esquilmar, sino para cuidar con responsabilidad, con justicia y con solidaridad – continuaba – y el cambio que necesitamos debe comenzar por la mente y el corazón para terminar en acción».

 

La crisis climática tiene un rostro humano

“Manos Unidas lucha contra el hambre y promueve el desarrollo humano integral de todas las personas – se puede leer en la web de la ONG – Este 2020 es momento de luchar por un planeta sostenible, contra la pobreza y por el cuidado del medio ambiente, nuestra casa común”.

«El modelo de vida dominante, nuestro consumismo, las estructuras de poder y la cultura del derroche en la que vivimos, provocan el actual deterioro medioambiental y las crisis humana y social que lo acompañan», explica el papa Francisco en Laudato Si’, su segunda encíclica.

El proyecto de Manos Unidas Castellón en Camerún mejorará la atención médica de 10.000 personas

Mañana, miércoles 5, en los salones de Cajamar en Castellón (C/En medio) a las 19 h., el Obispo presidirá el lanzamiento de la Campaña de Manos Unidas, uno de los actos más importantes de la agenda solidaria de la ciudad, en la que además se contará con la presencia del sacerdote camerunés Marcel Bikongnyny.

Actualmente, el padre Bikongnyny está en la localidad de Cedrillas, Diócesis de Teruel y Albarracín, pero procede de la Diócesis de Kumbo (Camerún), lugar en el que la delegación de Manos Unidas Castellón ha asumido el proyecto de reunir los 72.948 € necesarios para ayudar a dar solución a las urgentes necesidades sanitarias de la zona.

A raíz del lema de este año, “Quien más sufre el maltrato al planeta no eres tú”, Marcel ha explicado que «en esas zonas rurales la tierra cada vez es menos productiva, hay problemas con la potabilidad del agua, hay inseguridad alimentaria, y si alguien se pone enfermo, o una mujer de parto, tiene que desplazarse más de 10 Km andando para que haya una atención médica digna y adecuada». «Pequeñas acciones aquí pueden cambiar e incluso salvar la vida a mucha gente allí, y quiero garantizar a la gente que todo lo que se aporta aquí llega allí», ha continuado.

Amparo Faulí, presidenta diocesana de Manos Unidas, explica que «el objetivo es construir un quirófano, mejorar los equipamientos y espacios sanitarios, pero también nos gustaría ayudar en la formación y preparación del personal sanitario».

Con este proyecto no solo se pretende garantizar una atención digna, adecuada y cercana, sino que «también se pretende poner en marcha un seguro local sanitario para ayudar a la gente pobre, ya que allí la sanidad pública es de pago, con precios habitualmente no asequibles para la población», ha continuado el sacerdote camerunés.

Cabe recordar que el socio colaborador son las religiosas Siervas de María de los Enfermos, que contabilizan que los beneficiarios de este proyecto serán alrededor de 10.000 personas. «Quiero agradecer, en nombre de los niños, de las mujeres, de los enfermos y de las personas más vulnerables», ha finalizado Marcel, «a los castellonenses, a los voluntarios y socios, colegios, así como a instituciones y ayuntamientos por su importantísima colaboración con Manos Unidas».

Camerún y Haití serán los nuevos proyectos de Manos Unidas en la Diócesis

Este sábado, 1 de febrero, se celebra la Misa de lanzamiento de campaña de Manos Unidas. El miércoles próximo, día 5, será la presentación en los salones de Cajamar, en Castellón a las siete de la tarde. En un acto tradicional en la agenda solidaria de la ciudad, el Obispo presidirá el evento en el que se contará con la presencia del sacerdote camerunés Marcel Bikongnyuy. Los proyectos asumidos en la Diócesis están ubicados en Camerún y Haití.

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Manos Unidas cubre la financiación de los dos proyectos de este campaña

Amparo Faulí, presidenta de Manos Unidas, anunció el sábado que se había cubierto la financiación de los dos proyectos asumidos en la Diócesis durante esta campaña: Un centro de formación profesional en India por las comarcales, y un centro ocupacional en Camerún por la Delegación diocesana. El presupuesto del primero es de 88.813 € y del segundo 73.205 €. La Asamblea, celebrada en la parroquia de San Francisco de Castellón, reunió a representantes de las 9 delegaciones comarcales.

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