Fiesta de la Virgen de la Cueva Santa en Segorbe

S.I. Catedral-Basílica de Segorbe – 2 de septiembre de 2018

(Judit 13, 17-20; Romanos 5, 12.17-19; Lucas 1, 39-47)

 

Amados hermanos y hermanas en el Señor!

1.Os saludo de corazón a todos cuantos habéis acudido a esta celebración para honrar y venerar a nuestra Madre y Patrona, la Virgen de la Cueva Santa, para mostrarle nuestro sincero amor de hijos. Saludo cordialmente al Ilmo. Cabildo Catedral de Segorbe, al Ilmo. Cabildo Catedral de la Valencia, a los párrocos de la Ciudad, a los sacerdotes concelebrantes y al diácono asistente. Saludo también con respeto y agradecimiento al Sr. Alcalde y a la Corporación Municipal, a las autoridades que nos acompañan, a las Reinas Mayor e Infantil de las Fiestas y a sus damas, a las doncellas segorbinas, a los portadores de la Virgen así como a las representaciones de las Asociaciones y Cofradías.

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Homilía diaconado Ndagijimana

Ordenación de diácono de Servilien Ndagijimana

Iglesia Parroquial de Almenara – 7 de julio de 2018

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(Núm 3, 5-9; Sal 88, 21-22. 25. 27; Hech 6, 1-7b; Mt 20, 25b-28)

 

Hermanas y hermanos, muy amados todos en el Señor Jesús.

 

Acción de gracias a Dios por el don de un nuevo diácono

1.“Cantaré eternamente las misericordias del Señor” (Sal 88). Esta mañana hacemos nuestras estas palabras del salmista, y cantamos con emoción y gratitud la misericordia del Señor. Porque, querido Servilien, tu vocación al sacerdocio y tu ordenación de diácono son una muestra de la permanente misericordia divina para contigo y para con nuestra Iglesia diocesana.

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profesión perpetua esclavas 2018

Profesión perpetua de cinco hermanas Esclavas del Santísimo Sacramento y de la Inmaculada

II DOMINGO DE PASCUA – FIESTA DE LA DIVINA MISERICORDIA

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Castellón de la Plana, Capilla del Convento, 8 de abril de 2018

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(Hech 4,32-35; Sal 117,2-4. 16ab-18. 22-24; 1 Jn 5,1-6; Jn 20,19-31)

 

 

Hermanas y hermanos, muy amados todos en el Señor Resucitado!

Saludo de corazón a los sacerdotes concelebrantes. Saludo también con especial afecto a la M. General de la Congregación de Esclavas del Smmo. Sacramento y de la Inmaculada, a la M. Superiora de este Convento y -¿cómo no?- a las hermanas que hoy van a hacer su profesión perpetua: Lidia Marisol, Paulina de la Santa Faz, Corona Azucena, Álida de la Inmaculada y Margarita.

 

Dios es misericordia

  1. 1. “Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia” (Sal 117, 1). Así hemos cantado con toda la Iglesia durante la octava de Pascua. Así cantamos de nuevo hoy, domingo de la Divina Misericordia. En el misterio Pascual del Señor, en la muerte y resurrección de Cristo Jesús, Dios nos muestra de modo supremo su amor misericordioso. Y Cristo resucitado, nos ofrece hoy el gran anuncio de la misericordia divina, a la vez que confía su ministerio a los Apóstoles: “Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo. (…) Recibid el Espíritu Santo; a quienes  les perdonéis los pecados les quedan perdonados; a quienes se los retengáis les quedan retenidos” (Jn 20, 21-23).

 

Fijémonos cómo Jesús, antes de pronunciar estas palabras, muestra sus manos y su costado, es decir, señala las heridas de la Pasión, sobre todo la herida de su corazón: su corazón es la fuente de la que mana la misericordia de Dios sobre la humanidad. Sí, hermanos y hermanas en el Señor: La misericordia divina nos llega a los hombres a través del corazón de Cristo crucificado. Cuando un soldado traspasó con su lanza el costado de Cristo en el Calvario, vio salir “sangre y agua” (Jn 19, 34). Y si la sangre evoca el sacrificio de la cruz y el don de la Eucaristía, el agua nos recuerda el bautismo y el don del Espíritu Santo (cf. Jn 3, 5; 4, 14; 7, 37-39). Cristo derrama la misericordia de Dios sobre la humanidad mediante el envío del Espíritu que, en la Trinidad, misterio de comunión de amor, personifica al Dios que es Amor. Y la misericordia es el amor de Dios en su aspecto más profundo y tierno, en su actitud de aliviar cualquier necesidad, y, sobre todo, en su infinita y eterna capacidad de perdón. Como nos dice el Papa Francisco: El nombre de Dios es misericordia,

 

Como sucedió con los Apóstoles, es necesario que también nosotros nos dejemos encontrar hoy por el Señor resucitado, que nos muestra las heridas de su crucifixión y nos dice: “Paz a vosotros”. Es necesario que, como los discípulos, nuestro corazón se llene de alegría al ver al Señor presente en medio de nosotros. Es preciso que nos dejemos impregnar por la paz de Dios mediante el Espíritu que Cristo resucitado nos infunde. Este Espíritu sanará las heridas de nuestro corazón, derribará las barreras que nos separen de Dios y debilitan o rompen la comunión entre nosotros; este Espíritu  nos devolverá la alegría del amor del Padre y de la unidad fraterna. Demos gracias al Señor por su amor misericordioso, que es más fuerte que el pecado y la muerte; un amor que se revela como misericordia en nuestra existencia, y, hoy lo hace en nuestras hermanas, Lidia Marisol, Paulina, Corona Azucena, Alida y Margarita, y en vuestra Congregación y en esta comunidad.

 

La profesión perpetua: signo de la misericordia de Dios

  1. Celebremos con estos sentimientos la profesión perpetua de nuestras hermanas. Para mí es motivo de gran alegría poder presidir esta celebración y unirme a vuestro gozo y a vuestra acción de gracias, queridas hermanas. En esta celebración se manifiesta una vez el amor que Dios os tiene a cada una de vosotras. Porque ¿qué es vuestra vocación y la bendición que hoy vais a recibir sino una nueva muestra del amor misericordioso de Dios? Vosotras, queridas hermanas, lo sabéis muy bien: vuestra vocación es una llamada personal del amor de Dios hacia cada una de vosotras, hacia vuestras familias y vuestra congregación y hacia toda su Iglesia. Repasando vuestra vidas descubrís que El os ha ido atrayendo hacia sí y os ha ido llamando para estar con Él, para ser suyas susurrándoos con sus silbos amorosos; cada una tenéis una historia vocacional distinta: cada una habéis escuchado y sentido la voz de Dios de manera y por medios diferentes. Y sólo cuando decidisteis acoger su amor y que El fuese vuestro Todo, experimentasteis esa paz inmensa que llena el alma, la paz que procede de Dios, que es el don del Resucitado.

 

Por vuestra profesión perpetua, Dios va a hacer de vosotras testigos y mensajeras de su amor misericordioso, y de la paz y la alegría que brotan del encuentro con el Señor Resucitado, presente realmente en la Eucaristía. Vuestra profesión no es, en primer lugar, algo vuestro; sino que es vuestra respuesta al don precedente del amor de Dios hacia cada una de vosotras. Por ello debéis saber ofrecer vuestra profesión a vuestra comunidad, a la Iglesia y a toda la humanidad.

 

Para ser testigos y mensajeras del amor misericordioso de Dios es muy importante que acojáis y viváis la Palabra de Dios de este segundo domingo de Pascua. Las lecturas de hoy trazan el camino de la misericordia divina que, a la vez que reconstruye la relación de cada uno con Dios, suscita también entre nosotros nuevas relaciones de fraternidad. Y su manantial es siempre la misericordia de Dios. Jesús nos enseña que “el hombre no sólo recibe y experimenta la misericordia de Dios, sino que está llamado a ‘usar misericordia’ con los demás: “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia” (Mt 5, 7)” (Juan Pablo II, Dives in misericordia, 14). El mismo Jesús nos señala los múltiples caminos de la misericordia: la misericordia no sólo perdona los pecados, sino que también va al encuentro de los demás y de todas sus necesidades, de los próximos y de los lejanos. Jesús se inclinó sobre todas las miserias humanas, tanto materiales como espirituales. Su mensaje de misericordia sigue llegándonos a través del gesto de sus manos tendidas hacia todos, especialmente hacia todo el que sufre.

 

Amar a Dios y al prójimo

  1. En la soledad y en silencio del Convento, haciendo de vuestra vida oración y de vuestra oración vida, habéis de aprender a conocer y contemplar cada vez más y mejor el verdadero rostro de Dios en la adoración de Cristo Eucaristía y, en él, el verdadero rostro de vuestras hermanas y de todos los hombres. La contemplación del rostro de Dios, que es misericordia, os ha de llevar a amar a Cristo, vuestro esposo, y a uniros a él cada día más intensa y profundamente en perfecta castidad. Pero no olvidéis que el amor a Dios y el amor a los hermanos son inseparables: “En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios: si amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos” (1 Jn 5, 2). El Apóstol nos recuerda aquí la verdad del amor a Dios: su medida y su criterio radican en la observancia de los mandamientos y de la obediencia que vais a prometer. El termómetro de vuestro amor a Dios será vuestro amor a vuestras hermanas y a vuestras superioras .

 

No es fácil amar con un amor profundo, basado en la entrega auténtica y total de sí misma. Este amor sólo se aprende en la escuela de Dios, en la escuela de la Eucaristía, al calor del amor del Señor entregado hasta el extremo. Fijad vuestra mirada en Él, presente en la Eucaristía. Decidle una y otra vez como Tomás: “Señor mío y Dios mío”; amad a Cristo Jesús con todo vuestro corazón, con toda vuestra alma y con todas vuestras fuerzas. Así seréis capaces de mirar a vuestras hermanas con ojos nuevos, de amarlas sabiendo que son un don de Dios para cada una de vosotras; hacedlo con gratuidad y generosidad, sabiendo en todo momento disculpar y perdonar, buscando siempre la comunión. Así os será también posible trabajar por el ideal propuesto por la primera lectura: “En el grupo de los creyentes, todos pensaban y sentían lo mismo: lo poseían  todo en común y nadie llamaba suyo propio nada de lo que tenía” (Hch 4, 32). !Que la misericordia del corazón sea para todas vosotras un estilo de vida!. Con vuestra  “obras de misericordia”, espirituales y corporales, seréis en verdad ‘signo de fraternidad’ y  ‘epifanía del amor misericordioso de Dios para el mundo’.

Apertura del corazón a Cristo

  1. Queridas hermanas profesas. Sé muy bien que desde la felicidad que sentís el día de vuestro desposorio con Cristo querríais decir a los jóvenes –y yo con vosotras- aquellas palabras del querido Papa, san Juan Pablo II: “No tengáis miedo; abrid de par en par las puertas de vuestro corazón a Cristo: que es el único que puede saciar vuestra hambre y sed de felicidad”. Vosotras lo habéis experimentado ya: quien aspira a la felicidad auténtica y duradera, sólo puede encontrar su secreto en Cristo y en su corazón. El arde por el deseo de ser amado; él no quita nada sino que lo da todo; quien sintoniza con los sentimientos de su corazón encuentra el amor, la felicidad y la vida; y aprende a ser constructor de la nueva civilización del amor. Un simple acto de fe y de abandono total en El, el Resucitado, el viviente, basta para encontrar el camino de la vida y romper así las barreras de la oscuridad y la tristeza, de la duda y del sinsentido. Porque toda persona es valiosa a los ojos de Dios, Cristo dio su vida por cada uno, y a todos el Padre concede su Espíritu y ofrece su amor misericordioso.

 

¡Que María, Madre Inmaculada y Madre de la misericordia, mantenga en vosotras siempre vivo vuestro amor de esposas de su Hijo! ¡Que ella os proteja siempre a vosotras y a vuestra Congregación! Amén.

 

+Casimiro López Llorente

Obispo de Segorbe-Castellón

 

Fiesta de San Juan de Ávila

Castellón de la Plana, Capilla del Seminario Diocesano Mater Dei
10 de mayo de 2018

 

(Hech 13,46-49; Sal 22; Mt 5,13-19)

 

 

Queridos sacerdotes, diáconos y seminaristas, hermanos todos en el Señor!

 

1.Con verdadero gozo celebramos un año más a nuestro santo Patrono, San Juan de Ávila. La Jornada Sacerdotal de hoy nos invita a la acción de gracias y a la oración. Damos gracias a Dios por el don de San Juan de Ávila, “maestro ejemplar por la santidad de su vida y por su celo apostólico”, como hemos rezado en la oración colecta. Y damos gracias a Dios por vuestro ministerio, queridos sacerdotes, que celebráis este año bodas sacerdotales: a D. Daniel Gil Lindo, que se ha disculpado y no puede estar entre nosotros, en sus bodas de diamante, y, por sus bodas de plata, a D. Juan Manuel Enrich Marín y D. Esteban Badenes Agustí. Muchísimas felicidades y gracias de corazón a todos. ¡Cuántos años de entrega admirable y abnegada! Si cada uno pudiera contar estos años de intimidad con el Buen Pastor y el bien que habéis hecho a muchas personas de las comunidades por las que habéis pasado… En este día de San Juan de Ávila os felicitamos muy especialmente por vuestra fidelidad en el ministerio. Sí: habéis sido y sois la sal den la vida de muchas personas, familias, parroquias, comunidades y movimientos; habéis sido y sois la luz que ha iluminado tantas situaciones de oscuridad en las personas que el Señor ha puesto en vuestro camino.

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Fiesta Virgen del Lledó 2018

Fiesta de la Mare de Déu del Lledó

Basílica de Lledó, 6 de mayo de 2018

 

VI Domingo de Pascua

 

(Hech 10,25-26. 34-35.44-48; 1Jn 4,7-10; Jn 15,9-17)

 

 

Mis queridos hermanos y hermanas en el Señor:

 

  1. Cada primer Domingo de Mayo, el Señor nos convoca a esta Eucaristía en honor de la Patrona de nuestra Ciudad de Castellón, la Mare de Déu del Lledó. Os saludo de corazón a todos cuantos habéis acudido a esta celebración: a los sacerdotes concelebrantes, y en especial, al Sr. Prior de la Basílica, al Ilmo. Sr. Prior de la Real Cofradía de la Mare de Dèu del Lledó y al Cabildo Concatedral; al Sr. Presidente, Directiva y Cofrades de la Real Cofradía así como a la Sra. Presidenta y Camareras de la Virgen. Saludo también con respeto y afecto a las autoridades civiles, que nos acompañan, en especial, a la Ilma. Sra. Alcaldesa y a los Miembros de la Corporación Municipal de Castellón, al Concejal de Ermitas, al Perot y Clavario de este año, a la Reina Mayor y a la Reina infantil. Mi saludo cordial también a cuantos a través de la TV estáis unidos a nosotros para seguir esta celebración, especialmente a los enfermos.

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Apertura del Año Jubilar Vicentino

S.I. Catedral-Basílica de Segorbe, 9 de abril de 2018

 (Apc 14,6-7, Sal 95; 1 Cor 9,16-19;22-23)

 

  1. Hoy, en la Fiesta de San Vicente Ferrer, el Señor nos convoca en esta S.I. Catedral-Basílica diocesana para la apertura del Año Jubilar Vicentino. A lo largo de este año, las Diócesis de la Comunidad Valenciana nos queremos preparar para celebrar debidamente el VI Centenario de la muerte de san Vicente Ferrer, que tendrá lugar el día 5 de abril del próximo año 2019, día de su tránsito de este mundo a los brazos del padre en Vannes (Francia) en 1419.

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Homilía San Pascual 2018

Fiesta de San Pascual Baylón

 

Patrono de la Diócesis y de la Ciudad de Villarreal

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Iglesia Basílica de San Pascual, Villarreal – 17.05.2018

 

(Ecco 2,7-13; Sal 34: 1 Cor 1, 26-31; Mt 11, 25-30)

 

 

Mis queridos hermanos y hermanas en el Señor

  1. Os saludo de corazón a todos cuantos os habéis unido a esta celebración de la Eucaristía, aquí en la Basílica o desde vuestros hogares a través de la televisión. A los pies de los restos de san Pascual, el Señor Jesús nos convoca en este día de Fiesta para recordar y honrar a nuestro santo Patrono, Patrono de Villarreal y Patrono de nuestra Diócesis de Segorbe-Castellón.

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