San Bartolomé, el apóstol con más parroquias en la Diócesis

Uno de las festividades más celebradas en los pueblos de la Diócesis durante el verano es la de San Bartolomé, el 24 de agosto. Nueve parroquias lo tienen como titular , por delante de otros apóstoles. Los evangelios sinópticos – Mateo, Marcos y Lucas – lo presentan junto a Felipe cuando enumeran los apóstoles. Es la única vez que aparece citado explícitamente. San Juan por su parte, da más detalles aunque le da el nombre de Natanael.

En el capítulo primero, explica que Jesús llamó primero a Felipe, que era de Betsaida, la misma ciudad que Andrés y Pedro. Éste se encuentra con Natanael y le comparte su experiencia: “Aquel de quien escribieron Moisés en la ley y los profetas, lo hemos encontrado: Jesús, hijo de José, de Nazaret” (Jn1,45). La primera reacción de Bartolomé es de incredulidad: “¿De Nazaret puede salir algo bueno?”. Felipe no se da por vencido e insiste con una respuesta que se ha convertido en una referencia en la evangelización: “Ven y verás”.

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Solemnidad de la Asunción de la Bienaventurada Virgen María

La Asunción de la Santísima Virgen a los cielos es el último dogma emitido por la Iglesia Católica. Esta enseñanza fue infaliblemente definida por el Papa Pío XII (Eugenio Pacelli, 1939-1958), el 1 de noviembre de 1950, en la Constitución Apostólica “Munificentissimus Deus”. La Inmaculada Madre de Dios, la siempre Virgen María, cumplido el curso de su vida terrena, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial.

“La Asunción de la Santísima Virgen constituye una participación singular en la Resurrección de su Hijo y una anticipación de la resurrección de los demás cristianos” (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 966).

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Joya de Segorbe: Dedicación de la Catedral de la Diócesis

El viernes 9 de agosto se celebra en nuestra diócesis la fiesta de la dedicación de la Catedral de Segorbe. Este templo es el principal, donde el Obispo tiene su sede, es decir su “catedra”, palabra que da nombre precisamente a “catedral”. El cabildo, integrado por 5 canónigos en activo y presidido por Federico Caudé, celebrará a las 10 de la mañana una Eucaristía solemne con laudes a la que invitan a los fieles que quieran participar.

La dedicación del templo gótico se celebraba en mayo, pero cuando en el siglo XVIII el obispo Gómez de Ahedo decidió renovar la catedral, se estableció nueva fecha de la dedicación: el 9 de agosto de 1795. A la titular de Santa María, se añadió la advocación de la Asunción, y la celebración se prolongó varios días como preparación a la fiesta del 15 de agosto.

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Por los que han apagado su voz. Conmemoración de los Fieles Difuntos

Mons. Casimiro López oficiará mañana, 1 de noviembre, la Eucaristía en el Cementerio de Castellón a las 10:30h y en el de Segorbe a las 16h

 

El próximo viernes, día 2 de Noviembre, la Iglesia celebra – como cada año – la Conmemoración de los Fieles Difuntos. Esto es, un recuerdo que la Iglesia hace en favor de todos los que han muerto en este mundo – los fieles difuntos -, pero aún no pueden gozar de la presencia de Dios porque están purificando, en el purgatorio, los efectos que ocasionaron sus pecados. Leer más

Este domingo 21 de octubre de 2018 – Jornada Mundial de las Misiones

Hasta los confines de la Tierra

Jornada del DOMUND 2018

Hace 99 años, el papa Benedicto XV publicó una carta apostólica llamada Maximum illud que hablaba sobre la urgencia de la actividad misionera de la Iglesia. Este papa expresó la necesidad de cambiar el mundo y los corazones desde dentro. Hasta la fecha, se decía que si algo tenía que cambiar, se haría desde fuera. Pero Benedicto XV dijo que la transformación que necesita la humanidad brotaría de las comunidades cristianas que estaban naciendo por todo el mundo.

Esta idea la recoge el lema de la Jornada Mundial de las Misiones, conocida como Domund, de este año: “Cambia el mundo”. La vida de los misioneros constituyen la prueba palpable de que un corazón en el que ha entrado Dios, puede cambiar el mundo. Y las distintas imágenes del poliedro (imagen de portada) sugieren las posibilidades de transformación, las realidades misioneras de la Iglesia que llegan hasta los confines de la Tierra. Por último, las manos simbolizan la opción del ser humano de participar activamente de este cambio, que nace en nuestro corazón, pero llevarlo a término “está en nuestras manos”. Leer más

Compartir el viaje Semana de la Caridad

La Semana de la Caridad invita a compartir el viaje hacia un mundo mejor

En la homilía de Corpus del año pasado, el Papa Francisco se centró en el tema de la memoria: “El pan vivo que ha bajado del cielo es el sacramento de la memoria que nos recuerda, de manera real y tangible, la historia del amor de Dios por nosotros” (18 de junio de 2017). La memoria supera lo que a veces los sentidos pueden percibir. El político y escritor Benjamin Disraeli aseguraba que, como grande viajero, “recordaba más que lo que había visto”.

La Pastoral Caritativa-Social propone este año en la Semana de la Caridad compartir el viaje para que la caridad proveniente de la Eucaristía haga compartir el trayecto junto con las personas necesitadas. Porque como dijo Tim Cahill, deportista australiano, “un viaje se mide mejor en amigos que en millas”.

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reportaje san vicente ferrer 2018

San Vicente Ferrer, un hombre enamorado de Cristo que llegó muy lejos

Valenciano de origen (23 de enero de 1350), el veneradísimo santo entró de lleno en la segunda mitad del siglo decimocuarto y atravesó el umbral del decimoquinto con la gracia divina de representar a Cristo allá donde iba. Por inspiración del Espíritu Santo y también por la inigualable custodia que de su educación cristiana hicieron sus padres, Guillermo y Constancia, católicos reconocidos popularmente por su profunda entrega a la caridad hacia los más pobres.

Todo esto inclinó la balanza de su vida hacia la Orden de los Predicadores, a la que se sumó a la tierna edad de 20 años. Su gran afinidad a la orden dominica le llevó a crecer enormemente en sabiduría, estatura y gracia, condiciones favorables para que, con solo 28 años, terminase el doctorado en Teología con calificación Summa cum Laude. Desde este momento y durante ocho años se dedicó a la enseñanza sagrada en las universidades de grandes ciudades como Valencia o Barcelona.

Llegando a un vínculo único con el Evangelio de Cristo y propulsado por santo Domingo de Guzmán y san Francisco de Asís, emprendió un largo itinerario de evangelización por plazas, caminos y campos de toda Europa, llegando a países como Inglaterra, Italia, Alemania u Holanda. El punto central de su exhortación a las gentes era la salida de la cultura de la muerte y la inmersión en el riesgo de una vida completamente renovadora (de aquí viene la imagen que le muestra junto al Apocalipsis bíblico), actitudes que llegaban al corazón de muchas personas a su alrededor.

Los tres pilares en los que sustenta su recorrido de predicación fueron la austeridad y la penitencia, la Eucaristía y la caridad con los más pobres. Estas bases le llevaron a ser crucial mediador de conflictos políticos del momento, así como de otros tantos religiosos (visitó a multitud de príncipes y personas influyentes del continente para frenar el Gran Cisma de Occidente). Fue precisamente por este motivo por el cual se cruzó con santa Catalina de Siena, patrona de Europa y doctora de la Iglesia.

Tras toda una vida de entrega a los problemas cotidianos de su época, san Vicente Ferrer murió en 1419 (Vannes, Francia) con casi 70 años de edad. Por motivos obvios fue canonizado por el papa Calixto III pasadas poco más de tres décadas (en el año 1455).

Monseñor Casimiro habla sobre la apertura del Año Jubilar Vicentino

Monseñor dio una palabra sobre el decreto de la Penitenciaría Apostólica que concede la celebración de un año dedicado a san Vicente Ferrer, “gran santo valenciano y una de las glorias más señeras de la Comunidad Valenciana”.

En su deseo ha estado invitar a todos a vivir un “tiempo de conversión, personal, comunitaria y pastoral, una ocasión para intensificar la predicación del Evangelio y centrar nuestras vidas en el Señor Jesucristo”.

Asimismo, ha hablado de un “tiempo de gracia para que aprendamos de san Vicente Ferrer y nos dejemos imbuir de su espíritu eclesial y evangelizador, para que conozcamos su personalidad y su obra, sus aportaciones en el campo del pensamiento y en la recomposición de la Iglesia y de la sociedad en Valencia, en España y en Europa, y para que avivemos nuestra devoción a este santo y lo invoquemos cada día más como intercesor ante Dios”.

Decreto del Año Jubilar Vicentino

El pasado lunes 26 de marzo, don Casimiro López Llorente hizo público el decreto del Año Jubilar Vicentino. Con ocasión del sexto centenario del paso de san Vicente Ferrer, patrón de la Comunidad Valenciana y de la ciudad de Castellón, la Penitenciaría Apostólica ha concedido la gracia de un Año Jubilar para el tan relevante presbítero de la Orden de los Predicadores. El período comprende desde el próximo nueve de abril hasta el 29 del mismo mes de 2019.

Monseñor Casimiro ha correspondido a la concesión del tribunal de la Santa Sede con la publicación del decreto, atendiendo a lo que se establece: indulgencia plenaria para “fieles cristianos que estén verdaderamente arrepentidos de sus pecados, cumplan debidamente las condiciones acostumbradas” (sacramento de la confesión, Eucaristía y comunión, rezar el Credo y oración por las intenciones del papa), y participen en los actos y lugares siguientes para recibir la indulgencia:

  1. Los fieles que participen en la Santa Misa presidida por el Sr. Obispo en la Santa Iglesia Catedral-Basílica de Segorbe el día 9 de abril de 2018 y el 29 de abril de 2019, apertura y clausura del Año jubilar.
  1. Los fieles que participen en la Santa Misa durante el Año Jubilar en alguno de los siguientes templos jubilares:

– Santa Iglesia Catedral-Basílica de Segorbe.

– Iglesia Parroquial de San Vicente Ferrer de Castellón de la Plana.

– Ermita de San Vicente Ferrer en La Vall d’Uixó.

Asimismo, existen otras varias circunstancias y en otras iglesias en las que los fieles podrán lucrarse de la indulgencia plenaria (como enfermos y personas mayores que estén impedidos para asistir). Estas se pueden comprobar a través de la web.

El próximo nueve de abril de 2018 será precepto con obligación de participar en la Santa Misa en toda la Comunidad Valenciana con motivo del 600 aniversario de la festividad de san Vicente Ferrer, patrón de la comunidad y de la ciudad de Castellón.

Celebración Diocesana de la Vida Consagrada

El viernes próximo, con motivo de la fiesta de la Presentación del Señor, se celebra la Jornada de la Vida Consagrada. En la Diócesis el Obispo convoca a religiosos y fieles a la Eucaristía que presidirá a las 19h en la parroquia de San José Obrero de Castellón. El lema de este año pone el acento en que los consagrados son hombres y mujeres tocados por el amor de Dios.

El mensaje de los obispos de la Comisión Episcopal de la Vida Consagrada define así el encuentro con Cristo: “Es un encuentro personal con el amor de Jesús que nos salva y cada vez que se repite esta experiencia crece la convicción de que es lo que los demás necesitan”. En su carta del domingo pasado, Mons. Casimiro López Llorente concreta: “Los consagrados están llamados a ser signo concreto y profético del amor cercano de Dios, compartiendo la condición de fragilidad y las heridas del hombre de nuestro tiempo” (ver p.3).

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El tiempo del cristiano

Este domingo hemos celebrado la Fiesta de Jesucristo, Rey del Universo, con la que se pone fin al Tiempo Ordinario y entramos en un nuevo año litúrgico con el tiempo del Adviento. La Iglesia celebra, el próximo domingo 3 de diciembre, el I Domingo de Adviento, seguido de tres domingos más hasta la celebración de la Natividad del Señor.

El origen y sentido del año litúrgico

Las fiestas cristianas han surgido paulatinamente a través de los siglos. Estas nacen de un deseo de la Iglesia Católica de profundizar en los diversos momentos de la vida de Cristo. “Lo primero que nace es la Pascua semanal, el Domingo, para celebrar la Eucaristía memorial de la Pascua del Señor”, asegura D. Antonio Sanfélix, delegado diocesano de Liturgia.

“La segunda fiesta que se introduce dentro del año litúrgico es la celebración de la Pascua anual. Los cristianos celebramos anualmente el misterio pascual de Cristo: la pasión, muerte, sepultura, y resurrección”, continúa D. Antonio Sanfélix. La Pascua es, por tanto, el centro, la fiesta principal, “a partir de la cual se configura todo el año litúrgico”.

Con el tiempo se añadió la Navidad, la segunda fiesta más importante, así como los tiempos de preparación a estas: la Cuaresma y el Adviento. Después se fueron incorporando las memorias de los santos, de los mártires y las fiestas de la Virgen.

“Para el cristiano, participar en el año litúrgico es adentrarse en el misterio de Cristo, así como Cristo en nosotros, una espiral cuyo centro es Jesucristo”, explica D. Antonio Sanfélix. Se trata de la actualización de la salvación obrada por Cristo. “No estamos rememorando unos acontecimientos, sino que se actualiza esa misma salvación que pasó hace 2000 años”.

La liturgia es, por tanto, la manera de celebrar nuestra fe. Son el conjunto de signos y de oraciones públicas de la Iglesia y de la celebración sacramental. El Concilio Vaticano II nos dice que la liturgia es “el ejercicio del sacerdocio de Jesucristo”.

Cómo vive el cristiano el tiempo

Nos acercamos al final del año litúrgico 2017 y al inicio del tiempo de Adviento con el que damos comienzo a un nuevo año. El Adviento es un momento especialmente indicado para reflexionar sobre algunos aspectos importantes de nuestra condición de cristianos. En primer término, ciertamente, porque este tiempo representa para la comunidad cristiana la celebración del hecho histórico del nacimiento del Verbo de Dios. Pero además, y estrechamente vinculado con lo anterior, el Adviento constituye también la mejor forma de expresar litúrgicamente el significado profundo de la vida del cristiano, porque el Adviento que nos recuerda que Cristo “vino” a nosotros en un cuerpo como el nuestro nacido del seno de María, anuncia al mismo tiempo que Cristo “vendrá”, de forma que, sustentada en esta promesa, la existencia personal del cristiano se configura en su esencia más íntima como una vida orientada hacia el encuentro con Cristo “que viene”, convirtiendo de este modo el recorrido vital del creyente, como dice San Pablo, en un “tiempo favorable”, en el “día de salvación”.

De esta manera, el acontecimiento histórico de la persona de Cristo representa no solo el eje que articula el marco cronológico del devenir humano sino también el suceso que inaugura un tiempo nuevo, ese “tiempo favorable” al que la Escritura se refiere como la “plenitud de los tiempos” cuyo transcurso se extiende desde el retorno de Cristo a la derecha del Padre hasta su anunciada venida futura. La tradición bíblica, sobre la que se sustenta la fe de la comunidad cristiana, nos ofrece, por tanto, dos formas de hablar o pensar acerca del tiempo que, por otra parte, no son ajenas al modo en que el discípulo salvado por Cristo experimenta su propia historia personal como “historia de salvación”. Porque, en efecto, si, por un lado, podemos referirnos al tiempo como cronos, como sucesión de eventos, también hablamos del tiempo en el sentido de kairós, como “momento” en el que Dios manifiesta su acción en favor de los hombres entrando en la historia de un modo totalmente único y singular. Estas dos formas de concebir el significado de lo temporal están perfectamente integradas en la estructura misma del año litúrgico que celebra la Iglesia, el cual no solo distribuye en un marco temporal los misterios de la vida y la obra de Cristo sino que, provisto de una organización secuencial, orienta la vida cristiana hacia el encuentro con Aquél que, tomando una carne como la nuestra, se hace hombre en Belén y culmina su obra redentora llevándonos consigo ante la presencia del Padre como Rey del universo.

En la cosmovisión cristiana, el tiempo como cronos, a diferencia de la concepción circular de la tradición griega clásica, adquiere una forma lineal cuya trayectoria discurre desde el principio de la creación hasta el “fin de los tiempos”, cuando Cristo “sea todo en todos”, fin que es al mismo tiempo “término” y “meta” porque en él tendrá lugar no solo el final del devenir histórico sino también el cumplimiento definitivo del proyecto divino. Pero, al mismo tiempo, el kairós del acontecimiento de Cristo proyecta la vida del hombre hacia su meta definitiva, haciendo del tiempo histórico en el que va configurándose la trama de acontecimientos de cada biografía personal, un tiempo de conversión al amor de Dios que se nos ha revelado en la persona de Cristo, un tiempo cuyo sentido último consiste en la gradual configuración de la mente y el corazón del creyente según el modo de ser de Cristo, un tiempo, en definitiva, orientado por la virtud de la esperanza, porque nuestra vida, la vida de todo cristiano, desde este kairós único y definitivo con el que Dios se ha hecho presente en la historia, se sustenta sobre el anhelo del cumplimiento de una promesa. ¿Qué es el año litúrgico que celebra la Iglesia sino la articulación del tiempo histórico como “tiempo cristiano” en el que acontecen bajo la forma del signo los misterios de la plena realización humana?

¡Feliz celebración de la festividad de Jesucristo Rey del Universo y Feliz Adviento!

I Jornada Mundial de los Pobres

“El amor no admite excusas”

(Papa Francisco)

El próximo domingo, 19 de noviembre, se celebra, por primera vez, la Jornada Mundial de los Pobres, establecida por el Papa Francisco tras el Jubileo de la Misericordia. Por este motivo, Francisco ha publicado un mensaje para este día en el que invita a abandonarse al amor de una manera auténtica, “no de palabra y de boca, sino de verdad y con obras”. Esta Jornada tiene como objetivo, en primer lugar, estimular a los creyentes para que reaccionen ante la cultura del descarte y del derroche, haciendo suya la cultura del encuentro. Al mismo tiempo, “es una invitación dirigida a todos, independientemente de su confesión religiosa, para que se dispongan a compartir con los pobres a través de cualquier acción de solidaridad, como signo concreto de fraternidad”, anuncia el Papa Francisco. “Dios creó el cielo y la tierra para todos; son los hombres, por desgracia, quienes han levantado fronteras, muros y vallas”. Leer más