Celebración del Día del Seminario

Castellón de la Plana, 1 de marzo de 2020

Queridos todos en el Señor: sacerdotes, diáconos, religiosos y seglares.

Como cada año, en torno a la Solemnidad de San José, el día 19 de marzo, celebramos el Día del Seminario. Es un medio muy concreto para conocer y dar a conocer a nuestros seminarios mayores, Mater Dei y Redemptoris Mater, y a nuestro seminario menor Mater Dei; un día para rezar de modo especial por los seminaristas que en ellos disciernes y maduran su vocación al sacerdocio, y para expresarles nuestra cercanía y apoyo económico. El lema de la campaña de este años es: “Pastores misioneros”.

En los lugares donde el día de San José no es fiesta civil, el Día del Seminario se traslada al fin de semana siguiente. En nuestra diócesis, aunque el día 19 sí es fiesta civil, sin embargo el Día del Seminario se celebrará en las Misas dominicales del domingo siguiente, día 22 de marzo y su víspera, en vez del día de San José.

La oración y compromiso en nuestra comunidades en este Día por nuestros seminarios, debería ser permanente a lo largo del año. Porque hemos de orar por las vocaciones al sacerdocio ordenado y nos hemos de implicar en su promoción, cuidado y formación; nos urge -y mucho- recuperar o intensificar nuestro cariño y compromiso, también el económico, por nuestros Seminarios. En ellos se forman los futuros pastores misioneros de nuestras comunidades.

Es sabido que padecemos un fuerte ‘invierno de vocaciones’. No sólo escasean las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada; tampoco abundan seglares que viven su ser cristiano como vocación. Hoy no es fácil hablar de vocación,. Junto a otras muchas circunstancias, el contexto cultural actual propugna un modelo de ‘hombre sin vocación’. Interesa lo inmediato, lo útil, el disfrute de la vida o el tener; y falta una perspectiva global de la persona como proyecto de vida. Sin embargo, una mirada creyente nos descubre que todos tenemos una vocación. Dios nos llama a la vida con un proyecto de amor para cada uno. La nueva vida recibida en el bautismo desarrolla esa llamada de Dios. Él tiene además un plan concreto para cada uno en la Iglesia y en el mundo. La vocación es el pensamiento amoroso de Dios sobre cada uno; es su propuesta a realizarse según esta imagen única, singular e irrepetible. En ella encuentra cada uno su nombre e identidad, que garantizan su libertad y su felicidad. Ayudemos todos -en especial los padres, los sacerdotes y los catequistas- a nuestros niños, adolescentes y jóvenes a hacerse sin miedo esta pregunta: “Señor, ¿qué quieres que haga en mi vida?”. Si sienten la llamada al sacerdocio, ayudémosles a responder con alegría y generosidad. Será nuestro mejor servicio a su felicidad.

Oremos por nuestros seminarios y por nuestros seminaristas: por su vocación y por su formación. Ayudémosles con nuestro generoso donativo en la colecta especial de este día. En los próximos días, el rector del Seminario Mater Dei os hará llegar los materiales necesarios para la jornada (carteles, estampas, guión litúrgico, sobres).

 

Recibid un afectuoso saludo y la bendición del Señor,

 

+ Casimiro López Llorente

Obispo de Segorbe-Castellón

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