“Aprender es emocionante”. Prepara la vuelta al cole.

Ana Pascual, pedagoga y directora del colegio diocesano La Milagrosa (Segorbe)

 

El lunes 9 de septiembre, es la vuelta al cole. Es un acontecimiento que influye tanto a los hijos como a los padres, que provoca un cambio de ritmo de la época de vacaciones al trajín del curso. Ana Pascual, pedagoga y directora del colegio diocesano La Milagrosa, nos da algunas claves para afrontarlo con paz y alegría. Funcionan, porque ella misma las aplica en su familia.

¿Cómo preparar el inicio de curso con los hijos?

– Lo primero es motivarles porque aprender es emocionante, así como el reencuentro con sus compañeros. Podemos hacerles partícipes en la preparación del material escolar de modo que adquieran una disposición tanto interna como externa hacia lo que van a vivir. Es importante que puedan expresar qué emociones les surge con el inicio de curso, lo que les mueve por dentro.

¿Y cuando van al cole por primera vez o cambian de centro?

– Sobre todo es necesaria la confianza en la entidad en la que dejas a tu hijo. También flexibilidad en la acogida: hay niños que necesitan diez minutos y otros con cinco les basta; los profesores lo tiene que saber y dejar el espacio abierto el tiempo necesario para quedarse tranquilos. Podemos utilizar expresiones como “pásatelo bien” o “después vengo a recogerte”. Es muy importante haber tenido una reunión previa con los tutores.

¿Es bueno recordar las vacaciones o es mejor pasar página al comenzar el curso?

– Hay una continuidad en el tiempo, no hay cortes drásticos. Es verdad que los niños, como los adultos, notan los cambios de ritmo, aunque para ellos las rutinas básicas de comidas y sueño deben mantenerse sin los desfases que a veces tenemos los adultos.

¿Qué es imprescindible preservar en el trajín del curso?

– Momentos en los que la familia pueda verse las caras. Puede ser la cena o durante el desayuno, si los horarios son difíciles el fin de semana. Cada noche es bueno hacer una pequeña oración antes de acostarse, recordar lo mejor del día y lo que me gustaría cambiar, y expresar cómo me he sentido hoy. Es imprescindible dialogar mucho,  aunque sea en poco tiempo, pero la calidad del diálogo tiene que ser buena, es decir, con una atención plena a lo que te está explicando tu hijo.

El curso es más que la escuela. Por ejemplo se retoma la catequesis y la vida parroquial.

– Hay que tener en cuenta todos los aspectos para la formación de nuestros hijos: el deporte, el escolar, y también la dimensión trascendental y espiritual. Es necesario poder congeniar todas las actividades que ellos necesitan porque todo les va a formar de manera integral. Así sabrán que la catequesis y la Eucaristía en el día del Señor son importantes y tienen un tiempo y espacio como ir al partido de fútbol o al inglés.

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