Entradas

Imagen Cartas 320x200

La luz de Belén para todos

Queridos Diocesanos:

La Epifanía del Señor es una fiesta muy antigua quetiene su origen en el Oriente cristiano; pone de relieve el misterio de la manifestación de Jesucristo a todas las naciones, representadas por los Magos que acudieron a adorar al Rey de los judíos recién nacido en Belén(Mt 2, 1-12). La “luz nueva” que se encendió en la noche de Navidad hoy comienza a brillar sobre el mundo, como sugiere la imagen de la estrella, un signo celestial que atrajo la atención de los Magos y los guió en su viaje hacia Judea.

El tiempo de Navidadestá marcado por el tema de la luz, vinculado al hecho de que, en el hemisferio norte, después del solsticio de invierno, el día vuelve a alargarse respecto a la noche. Pero, más allá de la posición geográfica del sol, para todos los pueblos vale la palabra de Cristo: “Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no camina en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Jn 8, 12). Jesús es el sol que apareció en el horizonte de la humanidad para guiar a todos los pueblos e iluminar la existencia personal de cada uno de nosotros, para llevarnos a todos hacia la meta de nuestra peregrinación, hacia la tierra de la libertad y de la paz, en donde viviremos para siempre en plena comunión con Dios y entre nosotros.Jesucristo es el verdadero sol que ilumina nuestras vidas. Y los tres Magos se encontraron con ese sol y fueron iluminados con la luz de la fe. Y esa luz cambió su vida y se fueron por otro camino, el de la fe en Cristo.

En el relato evangélico de Mateo vemos, en primer lugar,a esos tres Magos, a quienes la tradición popular llama Melchor, Gaspar y Baltasar:quizá fueran astrónomos, en cualquier caso eran tres sabios interiormente inquietos ybuscadores de la verdadera estrella de salvación. En cuanto vieron la estrella, desataron sus camellos yse pusieron en camino.Ellos representan a todos los hombres y mujeres de buena voluntad divina, que buscan al Dios verdadero, cruzan mil penalidades y lo encuentran; son los hombres y mujeres, que en la vida apuestan por lo divino en aras de lo humano, por lo espiritual más allá de lo material y visible, por la apertura a Dios frente ala cerrazón en sí mismo, en las comodidades de lavida y en el saber humano. No saben por qué, pero buscan. No saben adónde, perose ponen en camino. No saben a qué, pero van. Les mueve la nostalgia de Dios que todo hombre tiene en lo profundo del corazón, invitándonos a todos a la fe en ese Dios, hecho hombre, hecho carne, hecho niño. 

En segundo lugar, aparecen dos caminos, que son dos actitudes de vida. Estos son fundamentalmente dos: el camino del que salede sí mismo, buscay llega a Dios, y el del que se cierra en sí mismo ynose abre ni encuentra a Dios ni al prójimo. El que sale de sí mismo y busca, llega: es el camino del hombre honesto que busca la felicidad y el sentido de la vida más allá de sí mismo, de sus satisfacciones inmediatas y materiales. Este camino no está exento deobscuridades; la estrella también se ocultó a los Magos. Pero es un camino por el que, cuando el hombre es sincero consigo mismo y se abre a la trascendencia, llegará a Dios, llegará al portal de Belén y se encontrará con ese Dios, hecho carne, que los esperaba y los sonríe. El otro camino es el del egocentrismo, que se cierra en sí mismo, nosale, ni busca, ni va ni llega a Dios; sus frutos la tristeza y el vacío interior. Es el camino del egoísmo idolátrico y ambicioso, representado por Herodes, que, en vez de acompañar a los Magos, se quedó sentado en su trono real, temeroso de que alguien se lo usurpase, y nadando en sus placeres materiales. Flavio Josefo, un historiador judío, nos cuenta en su libro “Las Antigüedades de los judíos” la terrible enfermedad yla muerte atrozde Herodes.

Y, finalmente, aparece una estrella. No sabemos si la estrella delEvangelio estuvo alguna vez en el firmamento, -tal vez sí-; o si fue la conjunción luminosa de los planetas Júpiter y Saturno allá por los años en que nació Jesús, -es muy posible-; o si fue una inspiración potente y divina que sonó en el corazón de estos paganosy los citó al encuentro con Dios, -es lo más probable-. Sí, lo más seguro es que la estrella de los Magos fue inspiración divina yque ellos reaccionaron a esta inspiración.

Acojamos el deseo innato de Dios que todos llevamos dentro –es nuestra estrella- y, como los Magos, pongámonos en camino. Dios sale a nuestro encuentro en el Niñode Belén. Vayamos como estos Magos y dejémonos encontrar por Dios. Él nos está esperando. Y gozosos ofrezcámosle el oro de nuestra libertad, el incienso de nuestra adoración y la mirra de nuestros sufrimientos y penalidades.

Con mi afecto y bendición,

XCasimiro López Llorente

Obispo de Segorbe-Castellón

Imagen Cartas 320x200

La familia cristiana, “iglesia doméstica”

 

Queridos diocesanos:

El domingo después de la Navidad celebramos la Fiesta de la Sagrada Familia y, por esta razón, también la Jornada de la familia. En efecto: fue en el seno de una familia, la Familia de Nazaret, formada por José, María y Jesús, donde fue acogido con gozo, donde nació pobre y humilde, donde creció y se educó Jesús, el Hijo de Dios, hecho hombre, obediente a Dios, y a María y José.

La Sagrada Familia es un hogar en que cada uno de sus integrantes vive el designio amoroso de Dios para con cada uno de ellos: José vive la llamada de Dios a ser esposo y padre; María, la de esposa y madre; y Jesús, Hijo de Dios, su llamada y misión de enviado para salvar a los hombres. En este hogar es donde Jesús pudo educarse y formarse para la misión recibida de Dios. La Sagrada Familia es una escuela de amor y de acogida recíprocos, de diálogo y de comprensión mutua; la sagrada Familia es una escuela de oración y apertura a Dios, el fundamento de su vida cotidiana.

Leer más

Imagen Cartas 320x200

El domingo, centro del Año Litúrgico

 

Queridos Diocesanos:

Este domingo comenzamos el tiempo del Adviento y, a la vez, el Año Litúrgico a lo largo del cual iremos celebrando el Misterio de Cristo, desde su encarnación, natividad, pasión, muerte y resurrección hasta su retorno glorioso. En días determinados, veneraremos con especial devoción a la Virgen María, la Madre de Dios y Madre nuestra, y recordaremos a los santos, que vivieron para Cristo y con Él han sido glorificados.

Como nos recuerda el Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, “el centro del tiempo litúrgico es el domingo, fundamento y núcleo de todo el año litúrgico, que tiene su culminación en la Pascua anual, fiesta de las fiestas” (n. 241). Conviene recordar que para este curso pastoral nos hemos propuesto potenciar la celebración del domingo como día del Señor, día de la Eucaristía y día de la comunidad parroquial.

Leer más

Imagen Cartas 320x200

Cristo, Rey desde la Cruz

Queridos diocesanos:

En este último domingo del año litúrgico celebramos la fiesta de Jesucristo, Rey del Universo. Jesús mismo se declara Rey ante Pilatos en el interrogatorio a que le sometió cuando se lo entregaron con la acusación de que había usurpado el título de ‘rey de los Judíos’. “Tu lo dices, yo soy rey”. “Pero mi reino no es de este mundo”, añade. En efecto, el reino de Jesús nada tiene que ver con los reinos de este mundo. No busca poder ni pretende imponer su autoridad por la fuerza; no se apoya en ejércitos tradicionales o mediáticos, ni compra voluntades. Jesús no vino a dominar sobre pueblos ni territorios, sino a servir y entregar su vida para liberar a los hombres de la esclavitud del pecado y de la muerte, para reconciliarlos con Dios, consigo mismos, con los demás y con la creación entera.

Leer más

Imagen Cartas 320x200

Un tiempo de gracia

Queridos diocesanos:

Hace un par de semanas celebramos una Jornada sacerdotal de retiro y oración, con una numerosa participación de sacerdotes. Comenzábamos así con gozo y esperanza un proceso de oración, de estudio y de reflexión personal y comunitaria sobre la situación del clero de nuestra Diócesis, en el que iremos abordando progresivamente los distintos aspectos de la vida y el ministerio pastoral de los sacerdotes.

El Papa Francisco nos llama con insistencia a una “conversión pastoral” para afrontar los retos que nos plantean la misión evangelizadora de la Iglesia y el ejercicio del ministerio sacerdotal en el momento presente. Para ello, afirma el Papa Francisco, son necesarios “evangelizadores con Espíritu”, es decir, “evangelizadores que se abren sin temor a la acción del Espíritu Santo”, porque “Jesús quiere evangelizadores que anuncien la Buena Noticia no sólo con palabras sino sobre todo por una vida que se ha transfigurado en la presencia de Dios” (cfr. EG 259). Así pues, la conversión pastoral de nuestra Iglesia, de todos los evangelizadores y, en especial, de los sacerdotes y pastores supone siempre una apertura de corazón a la acción del Espíritu Santo, basada en un encuentro personal con el Señor en la oración y en una sincera reflexión personal hecha con toda humildad sobre la situación en que cada uno de los sacerdotes nos encontramos humana, espiritual y pastoralmente.  Supuesta esta ineludible apertura personal de corazón al Señor y a su gracia en la oración, son precisos y serán de gran ayuda una reflexión y un estudio a nivel de presbiterio sobre la vida y el ministerio de los sacerdotes de nuestra diócesis.

Leer más

Imagen Cartas 320x200

¡Ama a tu Iglesia Diocesana!

Queridos diocesanos:

Un año más celebramos el Día de la Iglesia diocesana; este vez será el próximo domingo, día 11 de noviembre. Esta Jornada nos invita a los católicos a descubrir o redescubrir a nuestra Iglesia diocesana, a conocerla más y mejor para sentirnos sus hijos y amarla de verdad.

Nuestra Iglesia diocesana o diócesis de Segorbe-Castellón no es un territorio ni una estructura administrativa. Nuestra diócesis es una porción del Pueblo de Dios, la Iglesia universal, extendida por todo el mundo. En nuestra Iglesia se realiza, se hace presente y actúa la Iglesia de Jesús. La formamos todos los fieles católicos que vivimos en las 146 comunidades parroquiales que la integran, distribuidas a lo largo y ancho de dos tercios de la parte sur de la provincia de Castellón. La guía y ‘pastorea’ el Obispo, en nombre de Jesús, el Buen Pastor, con la cooperación de los sacerdotes.  Todos juntos formamos esa gran familia de las hijas e hijos de Dios, que peregrina en Segorbe-Castellón.  A todos corresponde participar responsablemente en su vida y misión.

Leer más

Imagen Cartas 320x200

Domund: Cambia el mundo

Queridos diocesanos

Octubre es el mes misionero por excelencia. Su momento central es la Jornada del Domund, el Domingo Mundial de la Misiones, que este año celebramos el día 21 de octubre. Organizada por las Obras Misionales Pontificias (OMP), esta Jornada quiere promover el compromiso de los cristianos para que el anuncio del Evangelio llegue a todos los ámbitos del mundo, junto con el cambio y la promoción social que conlleva. Este día debería servir para renovar y potenciar nuestro recuerdo agradecido, nuestra oración sincera y nuestro compromiso solidario con tantos misioneros y misioneras, que, siguiendo la llamada del Señor, lo han dejado todo y entregan su existencia para que la Buena Nueva resuene en todos los continentes. Son muchas y, en algunos casos extremas las carencias y necesidades materiales de los misioneros en el cumplimiento de su tarea evangelizadora y promotora del desarrollo completo de las personas, en especial de los más pobres.

Leer más

La enseñanza religiosa escolar

Queridos diocesanos:

Con el inicio del nuevo curso escolar, miles alumnos de colegios e institutos están recibiendo la enseñanza de la Religión y Moral católica. También muchos de los alumnos de 2º de Bachillerato han podido optar por la clase religión a última hora, haciendo uso del derecho que les asiste y que les había sido hurtado por la administración. Felicito a los padres que han elegido un año más está asignatura para sus hijos haciendo uso de su derecho fundamental a educar a sus hijos conforme a sus convicciones religiosas y morales. Es un derecho fundamental reconocido por nuestra Constitución (art. 27, 3) y anterior a la misma.

Leer más

Anunciar a Jesucristo vivo

Queridos diocesanos:

Este domingo, 22 de octubre, celebramos con toda la Iglesia católica la Jornada Mundial de las Misiones, el día del Domund. Cada año, esta Jornada es una ocasión privilegiada para que todos los integrantes del Pueblo de Dios tomemos conciencia de la permanente validez del mandato misionero de Jesús de hacer discípulos suyos a todos los pueblos (cf. Mt 28, 19). Aún son muchos los que no conocen a Jesucristo. El mandato y el compromiso misioneros valen para todos los bautizados; la misión atañe a todos y cada uno de los cristianos, a nuestra Iglesia, a las parroquias, y a las comunidades, movimientos y asociaciones eclesiales. Todos los miembros de la Iglesia estamos llamados a participar en la misión que el Señor nos ha confiado. La Iglesia es misionera por naturaleza; “si no lo fuera, no sería la Iglesia de Cristo, sino que sería sólo una asociación entre muchas otras, que terminaría rápidamente agotando su propósito y desapareciendo” nos dice el Papa Francisco.

El Mensaje del Papa nos recuerda que la misión es el corazón de la fe cristiana; y el lema de la Jornada nos invita a ser valientes porque la misión nos espera; una llamada urgente a compartir con el mundo entero la gracia del encuentro con Jesucristo.

Ante un mundo confundido por tantas ilusiones, herido por grandes frustraciones y desgarrado por numerosas guerras fratricidas,  hemos de seguir anunciando el Evangelio de Cristo, Camino, Verdad y Vida. Nuestra misión como cristianos y como Iglesia se funda en la fuerza transformadora del Evangelio. Nuestra misión no es propagar una ideología religiosa ni tampoco proponer una ética sublime. La misión de la Iglesia es anunciar y ofrecer a Jesucristo y el Evangelio. El Evangelio es la Buena Nueva porque contiene y ofrece una vida nueva: la vida de Cristo resucitado. Cuando se acoge esta vida nueva, comunicada por el Espíritu Santo, Cristo Jesús se convierte en Camino, Verdad y Vida de las personas; en Camino que invita a seguirlo con confianza y valor para experimentar así la Verdad y recibir su Vida, que es la plena comunión con Dios y germen de comunión con todos los hombres y la creación; una comunión que nos libera de toda forma de egoísmo y es fuente de creatividad en el amor. La vida nueva de Cristo Resucitado transforma el corazón de la personas, condición siempre indispensable para la trasformación de la relaciones personales y sociales, y de las estructuras injustas y de pecado. De este modo, el anuncio del Evangelio se convierte en palabra viva y eficaz que realiza lo que proclama.

La misión de la Iglesia y la misión de todo cristiano es llevar al encuentro personal y transformador con Jesucristo vivo. A través de nuestra misión, Jesucristo mismo sigue evangelizando, saliendo al encuentro, actuando y salvando. A través del anuncio del Evangelio, Jesús se convierte en contemporáneo nuestro, de modo que quienes lo acogen con fe y amor experimentan la fuerza transformadora de su Espíritu de Resucitado que fecunda lo humano y la creación. Su resurrección no es algo del pasado; entraña una fuerza de vida que ha penetrado el mundo para siempre como una fuerza imparable.  El mundo necesita el Evangelio de Jesucristo como algo esencial, nos dice el papa Francisco. “Cristo, a través de la Iglesia, continúa su misión de Buen Samaritano, curando las heridas sangrantes de la humanidad, y de Buen Pastor, buscando sin descanso a quienes se han perdido por caminos tortuosos y sin una meta”.

“Sé valiente, la misión te espera”, es el lema del Domund de este año. A cada uno de nosotros, por el bautismo, se nos ha confiado la misión de ser misioneros valientes de Jesucristo en medio de nuestra vida. Ser valiente significa salir de nuestra comodidad para encontrarnos con el otro y llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio; ser valiente es dejarme involucrar y comprometer; ser valiente es sentirme responsable de la misión y colaborar con la oración y económicamente; ser valiente es responder a la llamada a implicar mi vida en la evangelización universal. “Yo soy una misión en esta tierra, y para eso estoy en este mundo” (Evangelii gaudium, 273). No busquemos justificaciones fáciles para inhibirnos. Redoblemos, pues, nuestro compromiso con la misión y las misiones.

Con mi afecto y bendición,

+Casimiro López Llorente

Obispo de Segorbe-Castellón

Vientres de alquiler

Queridos diocesanos:

Los vientres de alquiler o maternidad subrogada han saltado de nuevo a la actualidad al haberse presentado en el Parlamento una propuesta de ley para su legalización y regulación. Por razones de espacio me centraré en lo fundamental.

Se habla de vientres de alquiler -maternidad subrogada o sustitutiva-, cuando una mujer alquila o cede su vientre a terceros para gestar un bebé, que puede tener con ella lazos genéticos o no, por el que va a recibir una compensación económica o de otro tipo. Una vez nacido, el bebé ha de ser entregado a quien o quienes lo encargaron, quienes serán sus padres legales. ¿Qué decir de esta cuestión? Leer más