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Los seminaristas diocesanos viven un verano diferente a causa del coronavirus

Los seminaristas están viviendo un verano diferente al de otros años a causa de la pandemia. Así lo explican los rectores de los seminarios diocesanos. Juan Carlos Vizoso, rector del Mater Dei, ha comentado que en años anteriores, “durante el verano suelen ayudar en las parroquias o se van al santuario de Lourdes un par de semanas para colaborar en la acogida y servicio a los peregrinos, o incluso echan una mano en alguno de los campamentos diocesanos o parroquiales”. En esta ocasión, debido al Covid-19, se quedarán junto a sus familias y ejercerán labores pastorales en sus respectivas parroquias, en la diócesis.

Por su parte, Pablo Vela, rector del Redemptoris Mater, ha explicado que “todos los veranos los seminaristas se van en misión fuera de España, normalmente a países de Sudamérica, pero en esta ocasión, y también a causa del coronavirus, estarán aproximadamente un mes sirviendo en varias parroquias de la diócesis, algunos, y otros en parroquias de sus respectivas diócesis de nacimiento”. También, los seminaristas que son de otros países se van a quedar en España para evitar problemas con el regreso y garantizar que puedan iniciar el curso que viene con normalidad.

El claustro del CSET Mater Dei valora positivamente el curso a pesar de las incidencias del confinamiento

Nunca el Centro Superior de Estudios Teológicos (CSET) Mater Dei había pasado un curso como este. El confinamiento cogió a algunos seminaristas fuera de la Diócesis, y la docencia se tuvo que adaptar con urgencia a una metodología no presencial. A pesar de todo, los profesores han valorado positivamente el desarrollo de las clases. Esta mañana se ha celebrado el claustro conclusivo presidido por el Obispo. D. Casimiro López Llorente ha destacado que la pandemia ha despertado preguntas profundas en algunas personas, y ha animado a los sacerdotes a estar cercanos de la gente.

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El Obispo se reúne con los seminaristas tras el confinamiento

En la tarde de ayer, el Obispo, D. Casimiro López Llorente, se reunió por primera vez después del confinamiento, con algunos seminaristas de los Seminarios Diocesanos Mayor y Menor Mater Dei, de los que ha estado muy pendiente en todo momento.

Cabe recordar que cinco de los jóvenes del seminario mayor y cinco del menor han estado viviendo juntos en el seminario durante todas estas semanas de confinamiento, combinando la formación humana e intelectual con la espiritual.

D. Casimiro celebró la Eucaristía junto a ellos y los rectores, Juan Carlos Vizoso y José Antonio Morales, en la que agradeció a Dios que los seminaristas hubieran vivido todas estas semanas como una bendición, ya que en ellos se ha dado un verdadero crecimiento humano, en la fe, en comunidad, ya que han compartido tiempo, ratos de deporte y de servicio en el seminario, y también un crecimiento académico, pues han podido mantener y aprovechar las rutinas de estudio.

Por otra parte, y a raíz de la primera lectura del día (2 Tim 1, 1-3.6-12), en la que San Pablo escribe a Timoteo, por quien ora de noche y de día, y aconsejándole que reavive el don que recibe de Dios, el Obispo también pidió para que en estos jóvenes se diese continuamente este “reavivar la vocación” con intensidad desde Dios y vinculados a Cristo, que es el camino, la verdad y la vida.

 

Los seminaristas prosiguen sus estudios con clases a distancia

Como el resto de estudiantes, los seminaristas han retomado su formación adaptada a las circunstancias impuestas por el confinamiento. Este curso el Centro Superior de Estudios Teológicos Mater Dei ofrece asignaturas del ciclo de teología y los profesores las imparten a través de documentación compartida telemáticamente y sesiones en video. En el menor, los alumnos de bachillerato en el colegio siguen como el resto de pupilos trabajando desde casa.

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Entrevista a Isaac, seminarista del Mater Dei

Isaac Huguet Escrihuela tiene 20 años y es de Castellón. Es el segundo de cuatro hermanos y ha estudiado desde los 3 años en el colegio de la Consolación de Castellón. Su parroquia de origen es Santo Tomás de Villanueva, en la que se casaron sus padres, y en la que recibió la comunión y la confirmación. Además de la parroquia y el colegio ha bebido mucho de la espiritualidad de los Carmelitas del Desert de les Palmes, de los Scouts de Europa y del Club Moreres. Ha entrado este año en el seminario Mater Dei después de haber estado dos años haciendo el discernimiento, mientras estudiaba filosofía en la Universidad de Navarra gracias a la ayuda económica del CARF.

 ¿Cómo descubriste tu vocación al sacerdocio?

La verdad es que he sentido la llamada del Señor desde que era pequeño, en el seno de mi familia, en la que siempre hemos vivido una vida de fe. Sin embargo, no fue hasta que tuve 17 años, tras un viaje a Roma con el Club Moreres, cuando me decidí a dar definitivamente el sí. Allí tuve la suerte de ver al Papa Francisco y de hablar con muchas personas que me ayudaran en este sí.

¿Fue difícil decirle sí?, ¿Qué dijeron tus padres y amigos?

Los primeros recuerdos que tengo sobre la llamada del Señor, como he dicho antes, son de cuando era muy pequeño, pero nunca quise decir que sí. Posponía la respuesta pensando que llegaría un día en el que se me pasaría, pero por más que intentaba llenar mi vida de cosas no podía apagar esta inquietud en mi corazón, pero al reconocer este vacío pude dejarme guiar por el Señor, gracias a sacerdotes y a amigos que me ayudaron a dar este sí.

Tengo que dar muchas gracias a Dios por mis padres, ellos me han dado todo en esta vida, incluida la fe. Así que siempre me han apoyado y ayudado en este camino de mi vocación. Mi grupo de amigos, los mismos con los que he ido al colegio en la Consolación si que se sorprendieron más, aunque yo creo que algunos ya se lo esperaban. Ellos, aunque no comparten la fe, ojalá algún día el señor les de este don, también me han apoyado y comprendido en la medida de sus posibilidades.

¿Por qué y para qué quieres ser sacerdote?

Quiero ser sacerdote porque creo que el Señor me ha llamado, y si así lo confirma la Iglesia seré sacerdote para servirle como quiera ser servida.

¿Qué invitación harías a los jóvenes que tienen esa inquietud?

¡Que no tengan miedo! Si esa es la vocación a la que el Señor les llama, Él les dará todo lo que necesitan. La vida está para darla a los demás, no para quedártela.

¿Quién o quiénes te han transmitido la fe?

Mis padres, ellos son quienes me enseñaron a rezar cuando era pequeño, y ahora me siguen enseñando con su ejemplo de vida. Además, también han estado muy presentes en este proceso de transmisión de la fe mis abuelos; Don José Antonio, cuando fue párroco en Santo Tomás de Villanueva; Fray Juanjo, Carmelita Descalzo en el convento de Burriana; el grupo de Scouts de Europa y las hermanas de Ntra. Sra. de la Consolación.

¿Cuál es la historia que el Señor está haciendo contigo?

En esta etapa del seminario, el Señor me está ayudando, sirviéndose de los profesores y de los formadores para prepararme intelectual, afectiva y espiritualmente, para poder en un futuro servir de verdad a la Iglesia y a los demás.

En los Evangelios vemos que es Jesús el que elige a sus discípulos, ¿por qué crees que se fijó en ti?

¿Por qué eligió a Pedro o a Pablo? No lo sé, tampoco sé porque se ha fijado en mí, un chico de Castellón, de notas en el colegio más que mediocres, muy tímido, el segundo de cuatro hermanos. Lo que sí tengo muy claro es que no ha sido por méritos propios.

¿Qué es lo que más te gusta del Seminario?  

Lo que más disfruto del seminario es la amistad que se da entre los seminaristas, tanto los del Mater Dei como con los del Redemptoris Mater, o los chicos del Seminario Menor. Esos momentos en la comida, las clases o los ratos de deporte muestran la unión y la fraternidad entre nosotros, que vivimos además de los sacramentos en nuestra vida ordinaria.

Ordenación diaconal: “La mejor forma de llevar el Amor de Dios a los otros es dar la vida”

César Igual, Jesús Chávez y Jon Solozabal, nuevos diáconos en vistas al sacerdocio

El sábado 7 de diciembre, víspera de la Inmaculada, Mons. Casimiro López Llorente ordenará diáconos a los seminaristas César Igual, Jesús Chávez y Jon Solozábal, como paso previo al presbiterado. La ceremonia será en la Concatedral de Santa María de Castellón a las 12h. Previamente, el jueves 5 han participado en una vigilia de oración vocacional y testimonial en la parroquia de la Santísima Trinidad, en Castellón. Demos gracias a Dios por este regalo y oremos por estos nuevos servidores del Pueblo de Dios en Segorbe-Castellón.

¿Cómo reconocisteis la llamada de Dios al sacerdocio?

César Igual (CI). Creo que la llamada la recibí en la adolescencia, pero no la atendí e hice mi vida por mi cuenta. Esa autonomía me llevó a una falta de sentido e insatisfacción existencial. Entonces reconocí aquella llamada de la adolescencia e inicié un camino de conversión.La llamada al sacerdocio la recibí comprendiendo y siguiendo la providencia divina.

– Jesús Chávez (JC). Hubo dos momentos. El primero fue durante una convivencia de inicio de curso del Camino Neocatecumenal en la que se habló sobre la vocación. Los catequistas decían que el Señor te puede llamar a un noviazgo cristiano en vistas a una familia cristiano, a la vida consagrada o al sacerdocio, y aseguraban que la felicidad está en hacer la voluntad de Dios. A partir de ese momento comencé a pedir al Señor que me iluminara cuál era su voluntad, y que si era que me fuera al seminario, que me diera la fuerza de decirle que sí. Unos meses después asistí a un encuentro vocacional centro americano en El Salvador. Después de la predicación, en la que se hizo referencia al pasaje de la carta a los Corintios en la que se dice que no vivamos para nosotros mismo, sino para el Señor, vi que Dios me estaba llamando a vivir para Él. En ese momento no lo sabía, pero había estado todo el tiempo viviendo para mí. Allí es donde siento la llamada. Con el tiempo he podido reconocerla gracias a un proceso de discernimiento vocacional en el Seminario y a través de la Iglesia.

– Jon Solozabal (JS). La primera vez que sentí la llamada fue durante la Jornada Muncial de la Juventud de Sydney en 2008 con Benedicto XVI. En aquella época me encontraba en una situación de crisis existencial. Tenía 17 años y no entendía mi vida. Estaba en rebeldía conmigo mismo, con mi historia, no aceptaba a mi familia, y había fracasado en todo. Había abandonado los estudios y estaba trabajando. Aunque seguía en la Iglesia y tenía mi comunidad, llevaba una vida pagana. Y a través de esa peregrinación vi que Dios me llamaba a cambiar de vida. Concretamente fue en el encuentro vocacional al final de la peregrinación, con los iniciadores del Camino Neocatecumenal, en el que el Señor tocó mi corazón por el anuncio del kerygma con una catequesis sobre Zaqueo, en la que yo me vi muy reflejado en la pobreza de este recaudador de impuestos. Cuando Kiko Argüello pidió vocaciones para el presbiterado, me levanté. Mejor dicho: el Señor me levantó, porque yo estaba totalmente incapacitado para levantarme. Un año después entré en el Seminario. Esa llamada se ha confirmado en mi vida gracias a la ayuda y el discernimiento de la Iglesia durante 10 años de formación.

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El Obispo instituye acólitos a dos seminaristas del Redemptoris Mater

Mons. Casimiro López Llorente ha instituido acólitos a dos seminaristas del seminario diocesano, internacional y misionero Redemptoris Mater en el transcurso de una eucaristía celebrada el miércoles 16 de octubre en la parroquia de San Vicente de Castellón. Los nuevos acólitos son Jesús Andrés Chávez y Jon Solazábal. Ante una asistencia de fieles eminentemente jóvenes, el Obispo ha explicado que este ministerio “tiene que ver con la liturgia y especialmente con el centro de la misma, que es la Eucaristía”.

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El Obispo celebra la Virgen de la Cueva Santa con los seminaristas e invita a fijar en ella la mirada al inicio del curso

En la carta de invitación a la fiesta de la Virgen de la Cueva Santa, Mons. Casimiro López Llorente recordaba que desde su llegada a la Diócesis no había faltado ningún año a la cita con la Patrona de Segorbe-Castellón en Altura. Sin embargo esta vez las inclemencias climatológicas han obligado a suspender la Misa en el Santuario. De todos modos, las parroquias celebran durante la jornada esta fiesta diocesana. El Obispo, por su parte, ha presidido la Eucaristía en Castellón con los seminaristas del Mater Dei, del Redemptoris Mater y del Menor.

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El Obispo subraya la importancia de los estudios para el discernimiento vocacional en el claustro del CSET

El martes pasado, 18 de junio, se reunió el Claustro de profesores del Centro Superior de Estudios Teológicos (CSET) Mater Dei para evaluar el final de curso. Mons. Casimiro López Llorente, que presidió el encuentro, subrayó la importancia de la formación académica en el discernimiento vocacional, así como el estudio de la filosofía para adquirir una adecuada antropología cristiana que sepa responder a las ideologías actuales.

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Francisco y Raúl: “Nada nos compensa más que estar en el seminario”

Francisco Armenteros es un seminarista barcelonés de 36 años. Raúl Engonga es un seminarista de Bata, segunda ciudad más importante de Guinea Ecuatorial y tiene 24 años. Ambos nos han concedido una entrevista en la que hablan sin tapujos de su vocación sacerdotal. Leer más