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EL REPORTAJE DEL DOMINGO: San Pascual, guía, ejemplo e intercesor en tiempos de pandemia

Seguramente nunca la Basílica del patrono de la Diócesis estuvo tan vacía en la fiesta de San Pascual Baylón. Pero seguramente que pocas veces la intensidad de la celebración ha sido tan profunda como este año. La razón, la daba el Obispo en su homilía: “Esta celebración está marcada esta vez por la pandemia del Covid-19, que tanto sufrimiento está causando. En un momento tan doloroso resuenan las palabras de Jesús en el evangelio de hoy: Venid a mi todos los que estáis cansados  y agobiados, y yo os aliviaré (Mt 11,28)”. La Eucaristía, en la que estaban presentes el capellán-prior, Joaquín Guillamón, el Vicario General, Javier Aparici, un padre franciscano y una representación del Ayuntamiento, se ha retransmitido por varias televisiones locales para que los fieles la pudieran seguir.

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Fiesta de San Pascual Baylón

 

Patrono de la Diócesis y de la Ciudad de Villarreal

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Iglesia Basílica de San Pascual, Villarreal – 17.05.2020

(Ecco 2,7-13; Sal 34: 1Pt 3,15-18; Mt 11, 25-30)

 

Mis queridos hermanos y hermanas en el Señor

  1. Os saludo a todos cuantos os habéis unido a esta celebración de la Eucaristía, aquí en la Basílica o desde vuestros hogares a través de la televisión o internet. El Señor Jesús nos ha convocado para recordar y honrar a san Pascual, Patrono de nuestra Diócesis de Segorbe-Castellón y de la Ciudad de Vila-real. La Fiesta de san Pascual coincide este año con laPascua del enfermo, que celebramos en el VI domingo de Pascua. Ambas celebraciones están marcadas esta vez por la pandemia del Covid-19, que tanto sufrimiento está causando. En un momento tan doloroso resuenan las palabras de Jesús en el evangelio de hoy: “Venid a mi todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré” (Mt 11,28). Jesús nos llama a acudir a Él de modo especial en estos momentos de tribulación, en busca de esperanza, de consuelo y de alivio.

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San Pascual en la crisis actual

Queridos diocesanos:

Este domingo es la fiesta de san Pascual, nuestro Patrono diocesano. Al coincidir  con el VI Domingo de Pascua, sólo lo podremos celebrar litúrgicamente en su Basílica en Vila-real. En el resto de la Diócesis, con el fin de mantener vivas su memoria y devoción y suplicar su intercesión ante Dios en este tiempo de pandemia, lo celebraremos litúrgicamente, con el rango de ‘fiesta’ el lunes, día 18 de mayo. La fecha de la fiesta de san Pascual coincide este año con la pascua del enfermo, que se celebra este VI domingo de Pascua. Ambas celebraciones están marcadas este año por la pandemia del Covid-19, que tanto sufrimiento está causando. En un momento tan doloroso resuenan las palabras de Jesús: “Venid a mi todos los que estáis cansados  y agobiados, y yo os aliviaré” (Mt 11,28). Jesús nos llama a acudir a él, siempre y de modo especial en estos momentos de tribulación, en busca de esperanza, de consuelo y de alivio.

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Don Casimiro invita a imitar la humildad de san Pascual para reencontrase con Cristo en la conmemoración del IV Centenario de la Beatificación del santo

Monseñor López Llorente ha presidido esta mañana la Santa Misa del IV Centenario de la Beatificación de san Pascual Bailón en su basílica situada en Vila-real, en la que ha estado acompañado por las principales autoridades del municipio castellonense y numerosos fieles que han querido estar cerca del patrón de nuestra diócesis en la conmemoración de esta efeméride. Leer más

Un quinario prepara la clausura de los 400 años de la beatificación de San Pascual

Este domingo se clausura el IV Centenario de la Beatificación de San Pascual Bailón, patrono de la Diócesis de Segorbe-Castellón. Como preparación espiritual, del 21 al 25 de octubre se realiza un quinario en el que, después de la misa de las 19h, se reza unas oraciones compuestas por el Santo, acompañadas por una breve reflexión. Mons. Casimiro López Llorente presidirá la Eucaristía en la Basílica de Vila-real el domingo 27 a las 11h.

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La Basílica de San Pascual instala nuevas puertas en la entrada principal

Durante esta semana se han acabado de instalar las nuevas puertas del cancel, en la entrada principal de la Basílica de San Pascual, en Vila-real. Están hechas de madera, siguiendo el mismo estilo de las que hay a la derecha del altar. Próximamente se instalarán los vidrios para proteger de los cambios de temperatura y de la suciedad del exterior.

El objetivo es que las mejoras de la Basílica estén concluidas en octubre, cuando acabará el centenario de la beatificación del Santo Patrón de la ciudad y de la Diócesis. Para entonces está prevista una solemne Eucaristía en la que el Obispo bendecirá las reformas.

Estas mejoras están subvencionadas por la Diputación, el Ayuntamiento de Vila-real y la Fundación Pro Monasterio de San Pascual.

Fiesta de San Pascual Bailón

HOMILÍA EN LA FIESTA DE SAN PASCUAL BAILÓN

Patrono de la Diócesis y de la Ciudad de Vila-real
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Basílica de San Pascual, Vila-real – 17.05.2019

(Ecco 2, 7-13; Sal 33: 1 Cor 1, 26-31; Mt 11, 25-30)

Mis queridos hermanos y hermanas en el Señor:

1. Os saludo de todo corazón a todos cuantos os habéis unido a esta celebración de la Eucaristía, aquí en la Basílica o desde vuestros hogares a través de la televisión. Mi recuerdo y saludo en especial a vosotros, los enfermos e impedidos.

El Señor Jesús nos convoca un año más en torno a la mesa de su Palabra y de su Eucaristía para honrar a San Pascual Bailón. Y le honramos dando gracias a Dios una vez más por ser nuestro Santo Patrono y sobre todo por su santidad de vida, por su sencillez, por su humildad y por su gran amor a Dios y al prójimo.

2. Recordemos brevemente algunos datos de su biografía. Nuestro santo patrono nació en Torrehermosa (1540) y murió aquí en Villarreal (1592). Hijo de una humilde familia aragonesa, profundamente cristiana, a los siete años Pascual ya era pastorcito. Gran devoto de la Virgen y de la Eucaristía, cuando no podía asistir a Misa, se arrodillaba en el campo y oraba con la mirada fija en el lejano santuario de Ntra. Sra. de la Sierra, donde se celebraba el santo Sacrificio de la Misa. Más tarde emigra a tierras del Vinalopó para trabajar como pastor. Sintiendo la llamada a consagrar su vida a Dios, a los dieciocho años pide ser admitido en la Orden de los Frailes Menores. Años más tarde entra en el convento de Nuestra Señora de Loreto, fundado por los frailes reformados de San Pedro de Alcántara, en Orito; desde allí pasa en 1589 al convento de los frailes alcantarinos aquí en Vila-real, donde se encargó de tareas humildes como portero, limosnero o cuidador de la huerta.

Pascual fue un excepcional hombre de Dios y, por ello, un excepcional amigo y servidor de los hombres. Fue generoso y sufrido, paciente y alegre, siempre dispuesto a cumplir sus deberes con diligencia y con bondad, con misericordia y con un amor sin límites hacía los más pobres. En la fe y amor a Jesucristo, cultivado y alimentado diariamente en la oración y la Eucarística, y en su amor a la Virgen se encuentra la raíz de su amor desinteresado hacia el prójimo, en especial a los pobres, a los necesitados, a los mendigos. En Pascual apreciamos la santidad vivida en el día a día; nuestro santo nos muestra que se puede llegar a ser grande, con la grandeza inigualable de la perfección del amor, –que eso es la santidad-, dedicándose a la tarea del pastoreo y a los oficios más sencillos de la casa. Es el servicio humilde el que brilla en su vida: todo un ejemplo y un mensaje para nosotros.

3. Como todos los santos, hermanos, Pascual no pertenece sin más al pasado; nuestro santo no es una mera figura de nuestra historia pasada. Su recuerdo tampoco no puede quedar reducido a una fiesta, ajena a lo que él fue, vivió y significó para el pueblo cristiano de Vila-real. No: Pascual es un santo siempre actual. “Por la comunión de los santos”, como profesamos en el Credo, Pascual sigue unido a nosotros y nos alienta a no detenernos en el camino y nos estimula a seguir caminando hacia la meta, hacia la santidad. Él nos dice hoy, aquí y ahora, que es posible ser santos, que no nos conformemos con una existencia mediocre, tibia, aburrida, aburguesada, egoísta, indiferente hacia Dios y hacia los hermanos. Como a Pascual, “a cada uno de nosotros el Señor nos ha elegido para que seamos santos e irreprochables ante él por el amor” (Ef 1,4). “El Señor lo pide todo – nos dice el papa Francisco-, y lo que él ofrece es la verdadera vida, la felicidad para la que fuimos creados” (GeE 1).

La semilla de la santidad fue plantada en nosotros el día que fuimos bautizados; si la regamos bien con la gracia de Dios en la oración y los sacramentos, y vivimos día a día, en las tareas ordinarias y sencillas de la vida, amando a Dios y al prójimo, esa semilla irá creciendo. La vida tiene muchos momentos en los que se puede ir desarrollando la experiencia de la santidad, porque su fuerza es la caridad que se muestra en el amor a Dios y al prójimo. Por este doble carril vamos caminando durante todas las etapas de la vida hasta llegar a su final que es la eternidad, que es la bienaventuranza o la dicha eterna con Dios.

La biografía de Pascual nos muestra que él vivió día a día su condición de bautizado, siguiendo fielmente a Jesucristo y conformando su vida al Evangelio. Pascual fue un testigo cercano y concreto de Jesucristo y de su Evangelio para el hombre de su tiempo. Fue extraordinariamente humano, precisamente porque su vida estaba anclada en Dios y en su voluntad, la alimentaba en el encuentro personal con Cristo en la oración, en la Eucaristía y en los necesitados, y seguía al Señor por el camino de las bienaventuranzas. En él, el Señor Resucitado mostró en el corazón de la Iglesia y en medio del mundo, la extraordinaria fuerza de la Vida nueva, que brota de la resurrección del Señor; una Vida nueva que es capaz de renovar y transformar todo.

4. Pascual quiso imitar a Jesucristo que, siendo Dios, se hizo hombre, humilde y pobre. Quien se acerca a Jesucristo, una de las virtudes que aprende es la humildad, como lo hizo Pascual. “Yo te alabo Padre, dice Cristo en el Evangelio, porque has escondido los misterios de Dios a la sabios y entendidos, y se los has revelado a la gente sencilla”. Una humildad como la de Pascual es el camino para abrirse a Dios, es el camino hacia la santidad, es el camino hacia la felicidad, es el camino para el cielo; es el camino que agrada a Dios y que aprovecha mucho a los hombres.

Jesús nos explicó con toda sencillez que el camino de la santidad es el camino de las bienaventuranzas (cf. Mt 5,3-12; Lc 6,20-23). Pascual lo hizo suyo. Para ser un buen cristiano, para ser santos, es necesario que, cada uno a su modo, haga lo que dice Jesús en el sermón de las bienaventuranzas. “Feliz” o “santo” es aquel que es fiel a Dios y vive su Palabra, y de este modo alcanza, en la entrega de sí, la verdadera dicha (cf. GeE 63). Cierto que las bienaventuranzas van muy a contracorriente con lo que se lleva y se hace en la sociedad; su mensaje nos lleva hacia otro estilo de vida. Solo podemos vivirlas si el Espíritu Santo nos invade con toda su potencia y nos libera de la debilidad del egoísmo, de la comodidad, del orgullo (cf. GeE 65).

Pascual es santo porque fue “pobre en el espíritu”(Mt, 5,3), Jesús nos llama y Pascual nos enseña a ser pobres en el corazón, a sentirnos necesitados de Dios y de su salvación, a confiar en él, a poner nuestra última seguridad en Dios. Hemos de preguntarnos dónde ponemos nuestra confianza y la seguridad de nuestra vida: ¿en Dios o en las riquezas? Cuando lo hacemos en las riquezas y cuando creemos que éstas están en riesgo, todo el sentido de nuestra vida en la tierra se desmorona. “Las riquezas –dice el Papa Francisco- no te aseguran nada. Es más: cuando el corazón se siente rico, está tan satisfecho de sí mismo que no tiene espacio para la Palabra de Dios, para amar a los hermanos ni para gozar de las cosas más grandes de la vida. Así se priva de los mayores bienes. Por eso Jesús llama felices a los pobres de espíritu, que tienen el corazón pobre, donde puede entrar el Señor con su constante novedad” (GeE 68).

Nuestro patrono siguió la llamada de Jesús a la mansedumbre: “Felices los mansos, porque heredarán la tierra” (Mt 5,4). En el evangelio de hoy se nos dice: “Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas” (Mt 11,29). Frente a un modo dominado por la enemistad, la crispación, el rencor, el odio y la exclusión del diferente, Jesús propone otro estilo: la mansedumbre. Es lo que él practicaba con sus propios discípulos y lo que vivió Pascual. Cuando miramos los límites y defectos de los demás con ternura y mansedumbre, sin sentirnos más que ellos, podemos echarles una mano y evitamos desgastar energías en lamentos inútiles. La mansedumbre es expresión de la pobreza interior, de quien deposita su confianza solo en Dios, como hizo Pascual. Alguien podría objetar: “Si yo soy tan manso, pensarán que soy un necio, que soy tonto o débil”. Tal vez sea así, pero dejemos que los demás piensen lo que quieran. Los mansos “poseerán la tierra”, es decir, verán cumplidas en sus vidas las promesas de Dios. Porque los mansos, más allá de lo que digan las circunstancias, esperan en el Señor, y los que esperan en el Señor poseerán la tierra y gozarán de inmensa paz (cf. GeE 74).

Pascual ejercitó la misericordia con el prójimo: dio de comer al hambriento y de beber al sediento, ayudó al menesteroso y sirvió a sus hermanos en las tareas más humildes; él supo perdonar y comprender al prójimo. Siguió las palabras de Jesús: “Todo lo que queráis que haga la gente con vosotros, hacedlo vosotros con ella” (Mt 7,12). Dar y perdonar es intentar reproducir en nuestras vidas un pequeño reflejo de la perfección de Dios, que da y perdona sobreabundantemente. … Es hacer propias las palabras de Jesús: “sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará” (Lc 6,36-38).

Nuestro Santo tuvo un “corazón limpio”: fue un hombre de corazón sencillo y puro. En la Biblia, el corazón son nuestras intenciones verdaderas, lo que realmente buscamos y deseamos, más allá de lo que aparentamos. “Lo que más hay que cuidar es el corazón” (cf. Pr 4,23). Lo que viene de dentro del corazón es lo que contamina al hombre, porque de allí proceden los asesinatos, el robo, los falsos testimonios y demás cosas (cf. Mt 15,18-19). En las intenciones del corazón se originan los deseos y las decisiones más profundas que realmente nos mueven. Cuando el corazón ama a Dios y al prójimo, cuando esa es su intención verdadera y no palabras vacías, entonces ese corazón es puro y puede ver a Dios. Jesús promete que los de corazón puro “verán a Dios”.

5. Los Santos como Pascual son los protagonistas de los períodos más renovadores de la historia de la Iglesia y de la sociedad. Su forma de ser, de estar y de actuar en la Iglesia y en el mundo no suele ser espectacular sino que, con frecuencia, pasa desapercibida. Son humildes y sencillos. Su alimento es la oración, la escucha de Dios y de su Palabra, la unión y la amistad con Cristo. En la entrega sencilla de sus vidas a Dios y a los hermanos cifran todos sus ideales personales.

Nuestro mundo necesita de santos como Pascual para crecer en humanidad y en fraternidad, en justicia, en verdad y en paz. Los necesita también nuestra Iglesia diocesana. El único camino para la purificación y la renovación de nuestra Iglesia es la conversión y santidad de todos sus miembros. Sólo así podrá ser fecunda en la evangelización.

Sí, necesitamos a San Pascual, nuestro Patrono, como un modelo de santidad, siempre actual. Venerar a Pascual equivale a sentirse llamado a imitarle en su amor a Dios y al prójimo e invocarle como intercesor nuestro. ¡Que Él interceda por nosotros para sepamos vivir santamente, imitándole en su sencillez evangélica; que por intercesión se avive en nosotros la fe y la confianza en Dios, que se avive en nosotros el espíritu de oración y la participación en la Eucaristía, que haga de nosotros testigos del amor de Dios en el amor a los hermanos. Y como él, pedimos la protección de la Virgen María: para que toda nuestra Iglesia diocesana en sus grupos y comunidades sea fiel discípula del Señor y se convierta a la tarea urgente de la evangelización.

¡Que la Mare de Déu de Gracia, bendiga a todos los hijos e hijas de Vila-real: su salud física y espiritual, su bienestar y el de sus familias, y su futuro para que sea un futuro de esperanza gozosa apoyada en la vivencia creciente del poder del amor y de la gracia de Jesucristo Resucitado, Nuestro Señor y Salvador! Amén.

+Casimiro López Llorente
Obispo de Segorbe-Castellón

“Confiamos en que las obras de la Basílica estén terminadas antes de que finalice el IV Centenario de la Beatificación de san Pascual”

A menos de veinticuatro horas de la celebración de la fiesta grande del patrón de la Diócesis, el Prior de san Pascual Baylón, Joaquín Guillamón, nos habla de las obras de acondicionamiento que se están acometiendo en la Basílica, que espera estén finalizadas antes de que acabe el año de conmemoración del IV Centenario de la Beatificación de san Pascual, que concluirá el próximo mes de octubre con la celebración de la Santa Misa Pontifical presidida por el Obispo de la Diócesis. El Capellán Prior de la Basílica también nos ha hablado sobre la marcha de los diversos actos previstos para celebrar esta efeméride y las novedades previstas para la conmemoración de la fiesta del santo mañana viernes, 17 de mayo.

¿Cuáles son las obras que se están realizando en el templo?

La Basílica estaba inacabada y estas actuaciones son fundamentales. Se ha instalado la barandilla de bronce en el coro y estamos esperando a que acaben la puerta de madera y cristal, igual a la que ya existe en la puerta lateral. También se ha realizado la cancela, que está revestida de piedra de travertino, y se ha colocado un retablo de cerámica de una imagen de San Pascual en la puerta del Monasterio. Se ha llevado a cabo la reforma del centro de acogida de los peregrinos con un rampa de acceso y un baño para discapacitados, una sala con sillas preparada para las proyecciones y un proyector para exhibir la biografía de San Pascual. En la portería del convento se ha instalado un torno nuevo que se ha decorado con cerámica que viene del convento de las dominicas. Unas obras están acabadas y otras están en curso. Esperemos que en este año del Centenario de la Beatificación de san Pascual estén terminadas.

Así luce la barandilla de bronce instalada en el coro.

 

Las actuaciones se están realizando en la puerta principal de la Basílica…

Efectivamente. Todavía queda por realizar un proyecto que ya está en curso y que consiste en colocar unas figuras de terracota en las hornacinas de la portada: las de san Francisco de Asís, san Pascual Baylón, Santa Clara, san Pedro de Alcantara y el beato Andrés Hibernón. Están hechos ya algunos de los modelos de los santos que he ennumerado, sobre todo el de san Pascual, aunque todavía sería prematuro hablar de fechas de su colocación.

¿Cómo marchan los actos que se han programado para la celebración este año del IV Centenario de la Beatificación de San Pascual?

Empezamos el pasado mes de octubre con el Pontifical presidido por el Cardenal Amigó y concluiremos este próximo mes de octubre con el Pontifical del Obispo de nuestra Diócesis. Los pasados 23 y 24 de febrero estrenamos en el Auditorio Municipal “Rafael Beltrán” de Vila-real la ópera en un acto titulada “Bienaventurado Pascual”, que narra los episodios más importantes de la vida de san Pascual y que empieza con el tránsito feliz del santo en su celda del convento del Rosario de Vila-real, el día 17 de mayo de 1592.

¿Hay alguna novedad en la celebración de la festividad de san Pascual mañana 17 de mayo?

En lo que respecta a la fiesta mayor de mañana viernes 17 de mayo tenemos una novedad. Se exhibirá en la procesión el cartapacio de San Pascual, el libro que escribió el santo que está compuesto de unos poemas y oraciones sobre la Eucaristía. El objetivo de su exhibición en una peana en la procesión es para motivar a leer sus escritos y profundizar en su espiritualidad. Asimismo, también se mostrará en la procesión uno de los bastones que conservamos en la Basílica.

El renovado torno ha sido decorado con azulejos procedentes del Convento de las Dominicas

Vigilia Margarita Obispo

El Obispo pide a Santa Margarita que “se avive la fe y el amor a la Eucaristía”

El paso de las reliquias de Santa Margarita María Alacoque ha sido un don para la Iglesia Diocesana de Segorbe-Castellón, según ha asegurado mons. Casimiro López Llorente en la eucaristía de la vigilia este martes por la noche en la Basílica de San Pascual de Vila-real. El Obispo pedía por su intercesión que “se avive en nosotros la fe y el amor a la Eucaristía, y por ella al Sagrado Corazón del Señor”. La adoración nocturna masculina y femenina convocaron un centenar de personas para la vela nocturna.

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